Rosmery Mamani Ventura, artista boliviana: «Yo simplemente pinto a mi gente»

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Los retratos, el detalle de los rostros, las arrugas de las manos y otros detalles se observan en la obra de la pintora Rosmery Mamani Ventura, oriunda de Cajiata (provincia Omasuyos, La Paz) a orillas del Titicaca. La tendencia enfocada al arte figurativo colocó a Mamani como una de las artistas actuales más reconocidas y galardonadas a nivel internacional. La artista de 32 años realizó exposiciones en ciudades de Estados Unidos y Europa, además de haber ganado varios premios.

Mamani actualmente vive de la pintura y cuenta que esto es posible con mucho trabajo y esfuerzo. Quien fuera estudiante del destacado pintor Ricardo Pérez Alcalá cuenta que pinta lo que siente. El saber que la gente gusta de su trabajo es algo que valora mucho.

– ¿Puedes contarnos algo de tu trayectoria y de lo que significa mostrar tu arte en el exterior?

Estoy muy feliz por el recibimiento de la gente que le gusta mi trabajo y me apoya. Es una carrera muy linda que me ha dado muchísimas satisfacciones y estoy contenta. Trabajo duro también para poder representar a mi país cuando salgo, obviamente entregar obras cuando estoy aquí y producir como me ha enseñado mi maestro Ricardo Pérez Alcalá.

– ¿Cómo te has animado a entrar al mundo de la pintura?

Es una historia larga, pero yo he llegado de mi pueblito —porque yo soy de un pueblito a orillas del lago Titicaca—, a mis 14 años vine de mi pueblo (a El Alto) y, llegando a mi colegio, gracias a un profesor de Artes Plásticas, descubrí el dibujo y me empezó a gustar esto de la pintura, luego estudié otras carreras. Ahora, hace algunos años he decidido dedicarme exclusivamente a la pintura.

ropa colgada

– ¿Qué países has conocido gracias a la pintura?

La pintura me ha llevado sobre todo a Francia porque me ha recibido la gente allá muy bien, de hecho cada año, desde el 2012, voy a Francia por tres meses y regreso al país. Después he estado en Berlín, Alemania, en España, recién en Marruecos, en Roma (Italia) el año pasado que gané un concurso, Bélgica, y varios países que han recibido mi trabajo con muchísimo cariño

– ¿Cómo es recibido el arte boliviano en el exterior?

La verdad es que se conoce muy poco arte boliviano y latinoamericano. Yo creo que es nuestra misión como artistas jóvenes y antiguos dar a conocer. Al final, Occidente ha escrito la historia del arte, pero se ha tomado muy poco en cuenta a los artistas latinoamericanos (…) yo creo que Latinoamérica está en un momento en que hay muchísima riqueza, todo es nuevo, ya Europa se ha quedado dormida y como que está ahí estancada (…), creo que hay muchas cosas por mostrar pero aún no encontramos el camino.

– ¿Crees que hay una nueva tendencia en la pintura?

rosemaryYo me muevo en el movimiento del volver a “respetar el oficio”, ya que el arte contemporáneo, el arte abstracto, las instalaciones, que hay muy buenas pero hay otras que nosotros les decimos los “impostores”, han cambiado el arte. Ahora que he estado en Europa, he visto un “neorrealismo” es un movimiento que está volviendo un poco a las raíces, a que se “respete el oficio del pintor”, a partir de eso se está generando un movimiento muy interesante de artistas que pintan figurativo pero con algo más. No es el realismo que mucha gente dice que es solamente copiar; no, se está volviendo al taller, a las calles y es lo que justamente el concurso organizado en Tarata está haciendo: ir a pintar al lugar, y tiene muchísimos retos porque suceden cosas cuando pintas un retrato en vivo, es estar en contacto con la persona, charlar y hay momentos en que la persona se siente incómoda, te cuenta… es un proceso maravilloso lo que estás pintando, no estás pintando lo que tú estás viendo, sino que estás pintando lo que está pasando (…), la gente ahora está como volviendo a respetar la técnica, el oficio, a disfrutar del color, del trazo.

– ¿Con tus pinturas buscas transmitir algo ?

Es tonta esa pregunta, disculpa, pero yo pinto lo que siento y lo que quiero pintar, entonces yo no te puedo dar una interpretación exacta de qué es lo que quiero decir(…), es muy difícil describir una pintura, porque a ti, como espectadora con tus vivencias, te puede generar una cosa, y a mí, con mis vivencias, me genera otra (…). Entonces, yo simplemente pinto a mi gente, sobre todo en Europa cuando llevo obras, pinto a mis tíos, a mis vecinos… y allá la gente se me ha acercado y me ha dicho “mira, yo he sentido esto”, “tu obra me ha provocado, porque me ha recordado mi historia”, entonces me ha movido un poco eso de los recuerdos, hay muchísimas interpretaciones y yo pinto siempre mi entorno y mis vivencias y de ahí a que la gente lo interprete de una u otra manera, pues que les llegue eso a mí ya me contenta.

– ¿Crees que se puede vivir de la pintura?

Por supuesto que sí, yo creo que se puede vivir de la pintura, más ahora que, al final Bolivia es un país que está creciendo muchísimo y hay gente que está consumiendo arte, yo creo que al final, depende de cada uno, muchas veces la gente se queja esperando que alguien les dé algo, yo creo que hay que ir a buscarlo con mucho trabajo (…).

– ¿Qué opinas del concurso “Osvaldo Sánchez”?

Quiero agradecer a la familia Sánchez por organizar el concurso. Yo creo que es uno de los incentivos más lindos, se ha perdido un poco eso de pintar en vivo, me parece hermoso que la familia se haya animado a hacer un concurso como éste y, más allá de pintar, es el intercambio de artistas. Me parece un evento maravilloso y espero que siga muchísimos años más. El año pasado habré ganado el premio y me ha dado un incentivo para seguir produciendo.

ENCUENTRO

Concurso Nacional de Pintura “Osvaldo Sánchez Terrazas”

La segunda versión del Concurso Nacional de Pintura “Osvaldo Sánchez Terrazas”, que se realiza en Villa Recreo (Tarata), tuvo una gran convocatoria, a la que llegaron varios de artistas de gran trayectoria.

Desde el viernes 2 hasta hoy en horas de la tarde, más de 60 pintores compartirán experiencias y podrán pintar al aire libre, rodeados de la naturaleza.

Rosmery Mamani fue la ganadora del primer concurso con la obra “Un rincón de Don Osvaldo”.

Este año, ella forma parte de los jurados que determinarán la obra premiada.

Lustrabotas

Análisis: dos artistas, dos obras, un “objeto”

Por Walter Sánchez Canedo – Escritor

El primer Concurso Nacional de Pintura “Osvaldo Sánchez Terrazas”, pensado inicialmente como una estancia que cobijara a unos 15 artistas plásticos en la finca de Villa Recreo (Tarata), fue un viejo y anhelado proyecto del pintor y escultor a quien estaba dedicado: reunir a un grupo de artistas que pudieran pintar en contacto con la naturaleza. El concurso sobrepasó las expectativas.

La obra ganadora fue “Un rincón de Don Osvaldo” de Rosmery Mamani, obra mixta donde resalta el uso del pastel, realizada en este encuentro. El motivo: un lavamanos en la entrada al baño de una de las casas diseñadas y dirigidas en su construcción por Osvaldo Sánchez.

La obra trata, para mí, de un desafiante retorno a la figuración. A la valoración de los objetos de uso cotidiano en su materialización real. Esta obra no da la posibilidad de una interpretación; cuanto más podría hacerse una descripción. La obra no explica nada; no tiene un sentido predeterminado u oculto que quisiera connotar. Una primera mirada da la sensación de no producir ninguna reacción estética; destaca por su impersonalidad: la reproducción de un conjunto de objetos que no produce “nada” o que produce “algo”. Y esa es su virtud; el cuadro “muestra lo que es”; da cuenta del mundo real.

Mas no es un doble, una imagen espejual ni una réplica de la “cosa” real; es señal de “algo” más: es una verdadera y nueva presentación ya que, si bien podría decirse prosaicamente que es una suerte de “copia exacta”, no lo es, ya que la artista convierte un objeto tridimensional dentro de una casa en una obra bidimensional que impacta al mirar una imagen que tiene profundidad volumétrica. La inmediatez con la “cosa” es tal, que adquiere un dramatismo con la limpieza de los trazos y en los detalles realistas como las manchas de suciedad (que uno quisiera limpiarlos) que contrasta, por ejemplo, con la brillantez límpida de la botija de jabón o de los grifos.

Hago mi lectura. El principio de composición es en apariencia simple. Se trata, como se dijo, de un rincón de una de las casas construidas en todos sus detalles por Osvaldo Sánchez donde ubicó un lavamanos blanco de fierro galvanizado, “antiguo”, con dos grifos distintos, de conjunto de objetos industriales reciclados. Encima del lavamanos, hay una botija de jabón líquido para manos, comprada en algún supermercado los días previos al Concurso. El lavamanos, de forma ovalada y cóncava, se halla rodeado de mosaicos planos y cuadrados de cerámica rústica industrial aunque con características de ser “viejo”. Sobre la pared del frente, aparece una parte del marco de madera de un espejo en el que apenas se nota la imagen sugerida de la artista pintando. Ella es parte del cuadro; se duplica.

Publicado en Los Tiempos
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