Patricia Artés, el teatro, la violencia político sexual durante la dictadura y la neoliberalización de la memoria

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Entre el 4 al 26 de octubre en la Sala de Teatro de la Universidad Mayor se presentará la obra Irán #3037 [violencia político sexual en dictadura], en torno al ex centro de tortura Venda Sexy.

La puesta en escena de Patricia Artés es resultado de una investigación que incluyó archivos, documentos y testimonios de sobrevivientes de dicho centro de torturas y busca reflexionar sobre la neoliberlización de la memoria, la indiferencia y la impunidad, luego de que espacio de detención ilegal fuera vendido a una sociedad inmobiliaria.

El pasado reciente se hace presente en 2019 en una casa donde una familia vive como si nada pasara. Pero ese lugar donde cocinan, comen, ven televisión y conversan de las banalidades de la vida no es cualquier casa: es un ex centro de detención y tortura, donde la violencia política y sexual era la práctica hegemónica. Detrás de su fachada, toda familia guarda un secreto, una innegable e incómoda verdad.

Como explicó detalló Artés a Nodal Cultura, el trabajo “surge como un ejercicio de memoria y como un intento de acabar con el silencio en torno a la violencia política sexual durante la dictadura militar, tomando este como caso. Si bien dicho espacio fue utilizado por la DINA para detener, torturar y hacer desaparecer a decenas de personas, es una casa particular donde vive una familia”.

Respecto a los hechos ocurridos en Venda Sexy, la obra plantea que no solo era violencia sexual: era violencia político sexual, es decir, un instrumento del terrorismo de Estado direccionado, de forma desigual y desproporcionada, contra las mujeres.

Si bien en 2016, Venda Sexy fue declarada Monumento Histórico, hace poco tiempo se conoció que en mayo de este año la casa fue vendida a una inmobiliaria, lo que encendió las alarmas de distintos grupos feministas y de derechos humanos.

En la obra, a partir de un trabajo escolar, Valentina, la hija de la casa, descubre cómo el pasado reciente de Chile se hace presente en su propio hogar. A pesar del interés de sus padres por ignorar dicho conflicto, ella insistirá en rastrear las historias que se cruzan en el mismo lugar donde vive. Mediante la investigación de documentos de archivo y el reconocimiento de su propia memoria, Valentina descubrirá que detrás de esa bonita fachada de familia, se esconde un muy secreto brutal.

La obra también es parte de la serie de actividades  y encuentros de Memorias de Rebeldías Feministas, espacio de reflexión, difusión y acción política convocada por el Colectivo Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes, la Coordinadora Feminista 8M y diversas organizaciones para conmemorar y relevar las historias y experiencias de luchadoras ante la violencia patriarcal.

Nodal Cultura dialogó con Patricia Artés sobre la necesidad de identificar la violencia politico sexual dentro de las prácticas represivas de las dictaduras, la aparición de una voz de los feminismos en la construcción de memorias y el concepto neoliberalización de la memoria, que utilizan para pensar la política del Estado chileno en relación con los sitios de memoria.

En todos los procesos de memoria, verdad y justicia frente a las dictaduras latinoamericanas se tardó mucho en identificar como un caso particular de represión la violencia sexual ¿por qué creen que esto ocurre? ¿Cuál es el estado de la cuestión en Chile?
Respecto a la represión sexual, a la violencia sexual, distingo dos cosas: por un lado, las activistas han sindicado esto como un crimen específico de género. En ese sentido podríamos consignar que desde el año 2014, que es cuando nace el colectivo “Mujeres Sobrevivientes, siempre resistentes”, se empieza a hablar en términos más populares sobre violencia político sexual.
Antes de eso, ellas mismas señalan este tema se hablaba pero de manera más aislada, con mujeres feministas de un ámbito particular como el académico.
Este colectivo ha sido el que ha señalado la necesidad de reconocer esta práctica como un crimen específico, al nombrarlo a nivel social pero también desde espacios como los sitios de memorias. Allí donde las militancias, muy cargadas desde la masculinidad, han subsumido esta violencia específica de género en la tortura general, como si fuese también una especie de obviedad que si te van a torturar te pueden violar, y no asumirla como un crimen específico.
Esta violencia política sexual en Chile no está tipificada, y por lo tanto acá no está juzgado ningún militar por este tipo de crímenes, como si durante la dictadura cívico militar nadie hubiese violado a estas mujeres, como si fuera parte del mito de la izquierda. Entonces eso también tiene por consecuencia de que hoy no exista un marco legal para juzgar los crímenes que se cometen en la actualidad. De hecho, hay un montón de casos de estudiantes secundaria y universitarias que desde que surgió el movimiento estudiantil en la última década han denunciado abusos sexuales en distintos grados por parte de la policía.
Si bien han sido estas organizaciones las que previo a los movimientos feministas de los últimos años han instalado con fuerza esta idea de la violencia político sexual, luego de cómo se han ido desatando estas olas feministas latinoamericanas, justamente se ha reactivado este problema, porque el feminismo empezó a tocar muchas aristas de la sociedad, donde uno de los problemas ha sido el nudo entre  memoria, derechos humanos y feminismo; más aún  ahora con la venta de la casa que es la Venda Sexy, que es un centro de tortura que durante la dictadura militar donde específica y sistemáticamente usó la violencia sexual como método de tortura  y que además es hoy día una casa particular que está a la venta.

2) ¿Hay una voz de los feminismos que traiga un discurso novedoso a las prácticas de construcción de memoria?
A mí me parece que está surgiendo una voz desde los feminismos que viene con un discurso potente en esta trama de construcción  de la memoria, en un contexto tan brutal esta aparición de la derecha en Latinoamérica y acá en Chile, con un fuerte componente negacionista.
Ahora, las memorias se reactivaron a su potencia política, ya no sólo como una cosa del pasado o una disputa en los propios sectores de estudio de la memoria, sino que también vinculado con las luchas políticas de manera más radical. Con esto quiero decir que la construcción de la memoria desde feminismo lo que ha hecho es restituir y señalar las luchas de las compañeras caídas, también a las compañeras sobrevivientes de la dictadura militar, en la perspectiva de hacer un vínculo y un puente en que aquellas luchas que tenían ellas, sus ideales de mundo, son muy similares a las que tenemos las feministas hoy.
Con esto se quiere señalar y poner en valor la lucha de las compañeras que ha sido ninguneada tanto por los sectores oficiales como también por las militancias de izquierdas donde no han tenido el lugar que les corresponde. Todo esto, en la perspectiva de la construcción de la potencia de las luchas hoy. No es solo el rescate higienizado de las luchas que quedan en el pasado, sino que justamente es tirarlo en las luchas de hoy.

¿A qué se refieren con neoliberalización de la memoria?
Nosotras lo pensamos a partir de las complejidades que corren respecto a los centros de memoria, respecto a la radicalización en Chile de esta política económica. Lo que sucede es que si bien es cierto que nunca ha habido aquí una política de resguardo de los sitios de memoria, en este momento además de esa histórica inoperancia del estado, ahora además se ha  metido el mercado y la especulación inmobiliaria en relación a estos espacios, y no sólo aquellos que fueron centros de detención y tortura durante la dictadura militar,  también lo que está pasando con la Villa San Luis que es uno de los últimos bastiones que quedan de las huellas de las viviendas sociales de la unidad popular, también se los quiere derribar y destruir a propósito de la venta de estos terrenos para la construcción de edificios  donde están involucrados grandes presupuestos de inmobiliarias.
En el caso de la Villa San Luis, se quiere borronear una posibilidad de construcción de viviendas sociales y con ello de otro proyecto de vida en comunidad. También, lo que está ocurriendo con la casa Venda Sexy donde actualmente vive una familia. Eso ya es atroz, ¿cómo alguien puede vivir ahí sabiendo que fue un centro de  torturas?. Y ahora, cómo esta familia vende esto a una inmobiliaria sin que el Ministerio de Bienes Nacionales se entere de aquello a pesar de su condición de Monumento Histórico, que se salten estas pocas y precaria formas de protección del patrimonio que tiene el Estado de Chile.
Entonces eso es lo que nosotras nombramos como neoliberalización de la memoria; cómo ahora desde este no resguardo se mete el mercado y la especulación inmobiliaria a tasar y ser cómplice, un generador de destrucción de la memoria la especulación inmobiliaria.

Irán #3037 [violencia político sexual en dictadura] se presentará Jueves, viernes y sábados a las 20:30 hrs.,  desde el Viernes 4  al Sábado 26 de Octubre en la Sala de Teatro de la Universidad Mayor, Santo Domingo 711. Santiago Centro / Metro Bellas Artes. Durante el mes de noviembre tendrá funciones en Valparaíso.

Ficha artística
Dirección: Patricia Artés / Dramaturgismo: Tomás Henríquez. Elenco: Carolina Jullian, Valentina Mora, Nicole Vidal, Cristián Lagreze/ Diseño integral: Tamara Figueroa & Claus da Silva / Composición Musical: Alejandro Miranda/ Fotografías y Registro audiovisual: Macarena Rodríguez/ Producción General: Andrea Vera

 

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