Al ansia de llegar más alto

Cantos y llantos en Clavería en memoria de José José

Por Ana Mónica Rodríguez

ientos de personas cantaron y lloraron este domingo en memoria de José José, en la colonia Clavería, Azcapotzalco.

Habitantes y amigos rindieron tributo a El príncipe de la canción, quien vivió, deambuló, jugó, cantó y respiró por las calles de esta colonia de la Ciudad de México.

Es una leyenda y será inmortal para nosotros, expresaron, a la vez que evocaron diversas anécdotas del joven José Sosa, cuando aún no era la estrella internacional que sacudió con sus interpretaciones a enamorados y víctimas del desamor.

Este domingo, en el Parque de la China, el pueblo chintololo, comenzó el homenaje, que se prolongará tres días, en ese lugar de la alcaldía Azcapotzalco. Un coro de cientos de personas no dejó de entonar, desde temprana hora, los éxitos del cantante, fallecido el sábado pasado en Miami, Florida.

La estatua en bronce del intérprete, custodiada por coronas florales, parecía observar a los seguidores, habitantes de la colonia y acompañantes del alcalde Vidal Llerenas Morales, que dieron inicio a una serie de actividades en las que participaron artistas e imitadores del cantante de Gavilán y paloma.

José José no ha muerto. ¡Viva por siempre!, gritaron los presentes en diversos momentos; en tanto, un artista ataviado como Juan Gabriel cantó una sentida rola de las que hizo famosas El príncipe.

El homenaje, informaron los organizadores, no tendrá hora límite, pues durará todo el tiempo que la gente quiera, señaló el profesor Luis Humberto Villar Rodríguez, quien dijo haber sido gran amigo de José José. Orgulloso, agregó: el saco que traigo puesto, me lo regaló. Lo curioso es que es el mismo que se observa en su estatua.

En el parque retumbaron los aplausos que durante un minuto dedicaron los asistentes al cantante, mientras la banda de guerra infantil Las Hormiguitas de Azcapotzalco hizo resonar sus instrumentos para el toque del silencio.<

Amigos, vecinos, vendedores ambulantes y representantes de los medios de comunicación presenciaron las actuaciones de Vilma Traca y varios cantantes que interpretaron temas que hizo famosos José José.

Aquí se respira su esencia

Aquí se respira su esencia, expresó Vilma Traca, quien recordó la época en que José Sosa le llevó serenata, pues eran amigos desde niños.

El adiós a un príncipe fue la frase que quedó plasmada en pañoletas que se vendían a 20 pesos.

José José fue recordado en fotografías con gente de ese barrio, mientras los discos de vinilo fueron presumidos por muchos de sus seguidores.

Al micrófono se escuchó: aunque sabíamos que a nuestro ídolo le gustaba la copa, no es el momento para ingerir bebidas alcohólicas. Hay familias y niños. Es un ambiente de duelo y respeto.

Para recordar siempre al intérprete de Preso se realizarán varias actividades: el Día de Muertos se instalará una ofrenda en su honor, una calle y un parque de la colonia llevarán su nombre y habrá fiesta los días de su cumpleaños y su santo.

Este homenaje, organizado a manera de fiesta familiar, es una forma de agradecer a José José el tiempo que compartió con los vecinos y amigos de esta colonia.

Jornada


José José, vocero del amor dolido

Las redes sociales han hervido de indignación y han situado a Sara como la nueva gran villana de México, en un pandemónium de dimes y diretes que amenaza con volverse más dramático y sufridor que las canciones del ídolo ausente

Por Hugo García Michel

“Un día llegará que ya / De tanto ir y venir rodando / El cuerpo me dirá que no / Que pare, que ya está cansado / Un día llegará quizás / Que tenga que pagar muy caro / Por no saber decir que no / Al ansia de llegar más alto”, dice la primera estrofa del tema “Seré”, compuesta por el español Rafael Pérez Botija e interpretada por José José en el disco Gavilán o paloma (1985) y que hoy, a partir de su tristísima muerte, cobra tintes de epitafio.

Confiesa en ese tema el cantante, nacido en Ciudad de México, el 17 de febrero de 1948, que no sabía decir que no, por su ansia de llegar más alto, y que por ello habría de arribar el día en que tuviera que pagar un costo muy caro. Así fue. Aunque en realidad ese costo no lo pagó este 28 de septiembre de 2019, sino desde mucho tiempo antes, cuando por una vida llena de excesos y enfermedades se vio impedido de cantar, lo cual, para alguien como él, constituyó su verdadera muerte.

Ahora, como muchas veces suele suceder, el escándalo lo han armado sus hijos, en especial la menor de ellos, Sara, quien al parecer hizo que su padre firmara un papel en el que le dejó todos los derechos sobre su obra, en detrimento sobre todo de su hijo Joel. Las redes sociales han hervido de indignación y han situado a Sara como la nueva gran villana de México, en un pandemónium de dimes y diretes que amenaza con volverse más dramático y sufridor que las canciones del ídolo ausente.

Porque eso fue José José: un ídolo popular, quizás el último ídolo musical que quedaba en México luego de la muerte de Juan Gabriel, y eso fueron las letras que interpretaba: una loa al sufrimiento amoroso, una celebración del dolor emocional, un canto paradójicamente jubiloso y hasta orgulloso al fracaso y la amargura. Y con eso se identificaron los millones de personas que hoy lloran su partida. Porque hay quien dice que todo mexicano que se embriague hasta el punto del llanto y la vulnerabilidad terminará por cantar alguna canción de José José. En especial si sufre eso que algunos llaman el mal de amores.

¿Por qué composiciones como “La nave del olvido”, “El triste”, “Volcán”, “Si me dejas ahora”, “Lo que no fue no será”, “Payaso”, “Almohada” y tantas otras lograron y siguen logrando conmover y remover las entrañas de tantos hombres y mujeres que las han hecho suyas hasta el límite de la ignominia? Veamos el caso de uno de los grandes éxitos del llamado Príncipe de la canción: “Amar y querer”, con sus frases que son como epigramas de la vida, contemplada como un flagelante valle de lágrimas.

¿Cuál es la tesis de esta pieza cuando dice: “Casi todos sabemos querer / Pero pocos sabemos amar / Y es que amar y querer no es igual / Amar es sufrir, querer es gozar”? Uno pensaría que lo mejor sería querer, ya que así se puede gozar. Pero no: a lo largo de la melodía vamos viendo que lo ideal es lo contrario: amar para sufrir, porque sólo por medio del dolor se aprecia el amor. Un absurdo, diría cualquier persona emocionalmente sana. Pero lo que se privilegia aquí, como en tantas canciones cantadas por José José, es el otro lado de la moneda: el masoquismo, la dependencia sentimental y las relaciones tóxicas. Véase si no: “El que ama pretende servir / El que ama su vida la da / Y el que quiere pretende vivir / Y nunca sufrir y nunca sufrir / El que ama no puede pensar / Todo lo da, todo lo da / El que quiere pretende olvidar / Y nunca llorar y nunca llorar”. ¿No sería eso lo ideal, el nunca llorar? No para José José, quien al final de la canción se lamenta porque “Es que todos sabemos querer / Pero pocos sabemos amar”. Es decir, amar con sufrimiento.

Se fue José José y con él toda una época. Hay quien dice que con su muerte termina al fin el siglo XX. Pero nos quedan sus canciones que ahora más que nunca serán cantadas por millones al final de fiestas y reuniones, cuando las botellas estén casi vacías y ebrios de alcohol y de dolor autoindulgente, lamentemos, ¡ay!, nuestra pésima suerte en eso que Ovidio y Erich Fromm nombraron el arte de amar.

*Periodista, músico y escritor

Infobae

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