«Quería mostrar la participación, las voces y las realidades de las mujeres»

La delicada fortaleza de Francisca Valenzuela: «Quería mostrar la participación, las voces y las realidades de las mujeres»

El tránsito desde la pena hasta el empoderamiento, es el concepto que engloba el nuevo disco de la cantante, tras casi seis años de silencio discográfico. Este álbum llega en días en que la artista se conmovió con el estallido social: participó en cabildos, compuso canciones y tocó en plazas y espacios públicos. En conversación con Culto, explica los detalles de su regreso y lo que ha despertado en ella el convulsionado Chile de los últimos meses.

Por Felipe Retamal

Como una metáfora del renacer de las flores tras su sueño invernal, la primavera era el momento que Francisca Valenzuela había escogido para dar a conocer su nuevo álbum, La Fortaleza, publicado en la primera quincena del año. Se trata de un disco -el cuarto de su carrera- que la muestra desnuda y acompañada de seis mujeres en la portada, como una suerte de resumen de sus propias convicciones. Una apuesta por un concepto, antes que solo una colección de canciones.

Entonces ocurrió el estallido social. Francisca no lo dudó y casi de inmediato reaccionó. Acaso su natural inquietud, su formación de periodista o la sensibilidad hacia lo colectivo desarrollada con los años, le impulsaron a involucrarse en el proceso y postergar la salida de su disco.

Pero no perdió el tiempo. Publicaciones en sus redes sociales, tocatas en sitios como La Pintana y Quilicura, participación en una reversión de “El derecho de vivir en paz” y tardes en cabildos ciudadanos, fueron algunas de las actividades de la artista en días de protestas, toques de queda y marchas.

“No había tenido una experiencia de esa envergadura. Me había tocado en otros espacios, de feminismo o de música, pero no de un movimiento social tan profundo -afirma la compositora en conversación con Culto-. Estar en cabildos, estar en mesas conversando con personas de todos lados, de todas las edades, todos con sus opiniones y experiencias. Ver esa participación ciudadana, esa curiosidad, fue muy conmovedor, histórico”.

Foto: Javiera Eyzaguirre.

-¿Qué te llamó la atención de esa vivencia?

-Por una parte en los cabildos y las asambleas en que estuve me encantó y fue muy motivador ver como a todos nos importa el educarse. Preguntar “¿y qué significa esto del proceso constitucional?” y todo eso. En las asambleas se habla de la Constitución y de cosas que sin duda siempre han sido importantes, pero que uno en su cotidianeidad no está incorporando ni aprendiendo en detalle. Y también ver en las calles, en las personas, en las palabras, música chilena, arte chileno. Sentir cómo estaba presente eso, sentirse parte de eso, con todos, también fue como un despertar desde ese plano.

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Cuerpos pintados, afiches, sonidos. Con ocasión de las manifestaciones, se realizaron variadas performances, tocatas improvisadas e intervenciones artísticas, como una suerte de ventana hacia la creación. Otros optaron por el espacio virtual. Surgió música compuesta al calor de la protesta, en un proceso en que la conmoción dio paso muy rápido a la publicación. Así aparecieron temas como “Paco Vampiro”, de Álex Anwandter o “Plata Ta Tá”, de Mon Laferte. A Francisca Valenzuela le pasó algo parecido, pero no publicó. Al menos, no por ahora.

“Tengo varias canciones que escribí esos días -asegura- pero estaba haciendo otras cosas ¡estaba en el estallido! (ríe). Las toqué en redes sociales, las he tocado en la guitarra en los acústicos. No los puse a disposición en plataformas aún, pero verán la luz en su momento”.

– ¿Y despertó algo en ti el estallido?

– Llevado al plano personal, si bien, yo creo que he sido alguien consciente y con pensamiento crítico, aún así esto rompió en mí un montón de cosas, que eran como unos hechizos totalmente incorporados, aprendidos, normalizados, que en la rutina nunca había cuestionado realmente. Aún considerándome alguien progresista con visiones humanistas, feministas, ese proceso personal fue muy emocionante y muy revelador. Fue muy rico sentir como todos somos flexibles y estamos abiertos a esta transformación.

La fortaleza

Hasta octubre, el 2019 de Francisca Valenzuela transitó por estaciones importantes. Su show fue uno de los más celebrados en Lollapalooza Chile; cerró los Juegos Panamericanos, ocasión en que interpretó “Héroe” y “Al final del mundo” (temas incluidos en La Fortaleza); fue presentadora del capítulo dedicado a los mexicanos Café Tacvba del programa Bios, de NatGeo; se incorporó al catálogo de Sony Music, lanzó singles como “Tómame”, “Ya no se trata de tí” y “Flotando”; finalmente fue confirmada en la parrilla del Festival de Viña, para la noche del 24 de febrero. Era una ascensión de emociones que acabaría en la publicación de un nuevo trabajo discográfico, desde Tajo Abierto (2014).

Pero antes, la autora de “Quiero verte más” pasó por otro tránsito. En otras oportunidades ha señalado que vivió momentos complejos. Una depresión que le llevó trabajo superar. Sin embargo, al tiempo comenzó a decantar el concepto que necesitaba para encender la chispa creativa.

“En un momento empecé a entender que este nuevo disco tenía este viaje. Es un personaje que estaba en un mal momento, en la oscuridad, que después transita hacia la luz; originalmente era como el viaje del héroe . Ya tenía escrita esa canción, entonces me preguntaba si se iba a llamar así”.

“Pero un día el Diego (Sepúlveda, quien trabaja con ella) me mostró el cuadro de La Fortaleza de Boticelli. Entre varios, ese era el único en que había una mujer. Lo que me gustaba de la idea de la fortaleza, cuando la vi representada en este cuadro -vía Google-, es que ahí la resistencia estaba tanto en la fuerza, en la dureza, como también en la suavidad, en la vulnerabilidad y en otras cualidades que hemos descartado como fuertes, pero que son importantes. Y eso tiene que ver con el feminismo, con el cambio de paradigma en que el liderazgo y la fortaleza pueden tomar otras formas también”.

“Entonces, al tomar ese concepto, y escribir la canción, después nos preguntamos ‘ya, ¿cómo se plasma gráficamente esta fortaleza?’ ahí empecé a darme cuenta que las canciones reflejaban no solo la fuerza individual o aquella salida de la rabia, sino que también la que sale de la vulnerabilidad, la alegría, la honestidad. Ahí llegó la bajada gráfica”.

Los más de 32 mil likes en Instagram, evidencian que la imagen no pasó desapercibida. El 15 de enero, la portada del disco se publicó en la redes sociales. Los comentarios dieron cuenta del asombro. “La primera conversación fue decidir si era sola o colectiva, justamente pensando en que uno nunca sale adelante solo; es decir, reflejar este sentido de comunidad y de fortaleza colectiva. Quería mostrar algo que ha sido consistente a lo largo de mi carrera: la perspectiva de género, la representación, la participación de mujeres, las voces de mujeres y las realidades de mujeres”.

Los cuerpos desnudos de las mujeres, con la cantante al centro, forman una figura central que parece suspenderse, poderosa, en algún momento del tiempo. La tomó la fotógrafa Rocío Mascayano, en una jornada en que se hizo el set que se incluyó en el inlay del álbum y las salidas en formato digital, como los tracks individuales en YouTube.

“Tenía claro que quería una foto grupal, central -recuerda Valenzuela-. Después fuimos armando la diferentes representaciones de la fortaleza: barroca, liberada, en contención, un poco en un estado casi de suspensión, como pietá, todas juntas en esta enredadera encadenada en que nos apoyamos. Luego hay otras que son un poco como mitológicas, como griegas o romanas, que es un poco es alusión como a la deidad femenina”.

Los costos

“Mujer por qué no ocupas tu voz de otra forma/Utilizando algo más que las piernas/Yo se que hay algo en ti”, escribió Francisca Valenzuela en “Dulce”, una de las primeras canciones que se le conoció en un lejano 2007. Ya entonces optaba por un camino propio en que el feminismo y la perspectiva de género era un pilar de su proyecto. Ello explica la creación de Ruidosa, el festival y plataforma de investigación y difusión del trabajo de mujeres que la mantuvo ocupada buena parte de estos años sin lanzar nueva música.

Uno de los trabajos del grupo, referido a la brecha de género en los escenarios (por ejemplo, hay una solista o banda por cada 14 artistas hombres), fue el sustrato de la llamada Ley Mercedes Sosa, promulgada en Argentina, el que exige una cuota de participación femenina en festivales, ciclos y programaciones anuales de música en vivo.

“Si vas al cuerpo de trabajo de los discos anteriores, te gusten o no, en las canciones de todas maneras hay una perspectiva de mundo de género, que es humanista, que es feminista, que es crítica, desde el día uno -asegura Francisca Valenzuela-. Ahora, tal como uno va creciendo y se va desarrollando, también lo hacen las canciones, los discos”.

Foto: Javiera Eyzaguirre.

– ¿Te ha traído costos impulsar una perspectiva de género en tu trabajo?

-Quizás si, igual. Pienso más antes que ahora. Pero, nada que yo diga ‘ooh cómo habrá sido sin’. Porque yo creo que al final del día pasaban ciertas cosas, yo estaba como afectada, pero decía, “fuck, filo, sigamos”. Soy un músico que vive de la música, con un nuevo disco, entonces hay más cosas buenas versus las malas. Sin embargo, sí creo que en un momento el cuestionamiento a la legitimidad de mi proyecto, porque tuviera perspectiva de género o porque era una mujer joven expresándose, era una batalla constante en ciertos espacios.

-En abril se va a votar en el plebiscito la posibilidad de tener una nueva Constitución. En cuanto a lo cultural ¿qué te gustaría que incluyera una eventual carta fundamental?

-No lo he pensado como tan en concreto, pero ahora estamos peleando por la paridad, ese es el punto uno. Creo que hay ciertas cosas que ya sea de demandas sociales y de representación que son como prioritarias, sin querer postergar a la cultura, que tampoco están cubiertas y tampoco han sido mencionadas.

“Lo que sí encuentro importante, es que a raíz de lo que está pasando, en el mundo de la cultura se han articulado muchas iniciativas para justamente conversar de cómo tener una escena cultural diversa y digna. Cada vez se ven más afectados los fondos culturales, los trabajadores de la cultura están muy desprovistos, especialmente si se piensa que hay una sola forma de trabajar en la cultura, cuando hay muchas formas de hacerlo y hay que potenciar todas esas diversidades. Paridad, representación, pueblos originarios, diversidad representada en la constitución, que sea algo participativo, vinculante, incluyente”.

 

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