Fotografía criolla

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Arte e internacionalismo: CACRI, fotografía CAllejera y CRIolla

A blanco y negro o en color, este colectivo fotográfico de Venezuela busca documentar una época, mostrar la belleza en la resistencia de su pueblo.

En México nos encontramos con Dikó Cañas, joven fotógrafo venezolano con el que tuvimos el gusto de coincidir en el Encuentro “Arte y Cultura en la lucha de los Pueblos”, celebrado en la ciudad mexicana de Jiutepec, Estado de Morelos. Allí nos contó sobre CACRI, el colectivo fotográfico del que forma parte en Venezuela, junto a Carlos F. Rojas, Giuliano Salvatore, Honta Flores, Marcelo Volpe, Maxwell Briceño y Nica Guerrero.

Se juntaron para confrontar con la mirada imperante sobre Venezuela. “Partió como una idea de defender desde nuestra trinchera la imagen que se proyecta sobre Venezuela, que corresponde a intereses políticos que van con la intención de atacar a Venezuela, de una u otra manera”, explicó Dikó.

Crédito: Marcelo Volpe

En sus fotos se puede ver la vida cotidiana de este pueblo, en la ciudad, en el campo. Capturan lo inmediato, a los trabajadores y trabajadoras con sus oficios populares: campesinas, lustrabotas, albañiles, pescadores, floristas. Lo central es la gente, sus gestos, amores, risas y disgustos, el día a día de quienes salen a trabajar, estudiar o festejar. Buscan generar empatía con las personas y su realidad. El escenario puede ser el Caribe, algún rincón de Caracas, los Andes o el delta del Orinoco.

Quieren dejar registro de esta época, documentar, aportar a la construccion de memoria histórica. “Esas fotografías que hacemos, pues muy probablemente sirvan de acá a 50 años, como un banco de imagen de lo que estamos viviendo hoy mismo”, sostuvo.

Crédito: Honta Flores

Entre sus antecedentes identifican al fotógrafo brasileño Sebastião Salgado y la mexicana Tina Modotti. A nivel venezolano a Joaquín Cortés, Luis Britto y Paulo Gasparini, que han documentado y ahora forman parte de lo que es el imaginario de Venezuela, sobretodo en la década de los 60, 70, 80. Los marca el reportaje gráfico y la fotografía documental.

– ¿Dónde y cuándo nace el proyecto?

– Nace principalmente en Caracas. La idea no es quedarnos allí, sino ir haciendo un trabajo lo más amplio posible en el territorio nacional. Nació esta inquietud en junio del 2019, cuando se veía que proliferaban imágenes sobre Venezuela que no correspondían con la realidad, imágenes manipuladas. Entonces un grupo de fotógrafos decidimos preguntarnos qué estábamos haciendo y nos pusimos a  trabajar.

Crédito: Carlos F. Rojas

Decidimos hacer todo de una forma más colectiva. Lo que nos ha brindado mayores oportunidades, se nos han abierto más puertas. La gente ve que hay un trabajo muy relacionado entre los siete fotógrafos. Además hemos logrado influenciar a otras personas, incentivando a que la gente salga a la calle a hacer fotografía, se va perdiendo ese miedo a salir con una cámara a registrar. Eso ha sido un buen logro del colectivo.

Tenemos una forma de ver la política y a la vez esa misma forma se expresa en la mirada de cómo vemos al país y cómo lo fotografiamos. Ahí se ve que no hay solamente un trabajo de fotografía de calle sino que hay una profundidad antropológica.

– ¿Cuáles son sus mayores desafíos?

– El gran sueño que tenemos por ahora en un futuro no tan a largo plazo es tener una Escuela. Que no se dedique estrictamente a lo técnico de la fotografía, sino que profundicemos más allá de lo que significa la imagen. Para comprender el potencial que tiene y en que se convierte, apuntando a una descolonización de la imagen.

Nosotros reflexionamos y concientizamos sobre lo que estamos haciendo para seguir haciéndolo mejor. Más allá de ir, tomar la foto y publicarla. Buscar los significados, todo lo que transmite tal imagen, como te sensibiliza, por qué te identifica, por qué no, cómo logramos vernos a nosotros mismos a través de la fotografía.

Crédito: Giuliano Salvatore

– ¿Cómo se vinculan con la gente de las comunidades?

– Este año vamos a empezar a preparar talleres para la comunidad, la idea es tener toda una línea de talleres donde cobremos a sectores pudientes de la población, para nosotros también poder mantener vivo el colectivo y de esa forma también poder hacer otros talleres que sean gratuitos. Sobre todo con los jóvenes, dar acceso a esta herramienta que es la fotografía.

Actualmente tenemos un proyecto, estamos imprimiendo las fotografías de los lugares donde fotografiamos y buscamos pegarlas en una zona pública para romper ese estilo de fotografía donde alguien hace la foto, se va y no hay ningún tipo de relación con la gente.

Crédito: Nica Guerrero

– ¿Como si fuera extractivo?

– Exacto, solamente extractivo. Agarro, yo monto mi foto y me quedó bonita y me dan like en internet. ¿Y esa persona que puso su imagen dónde queda en este juego? Entonces empezamos hace poco con eso, y ha habido experiencias muy bonitas porque la gente no se lo espera. Entonces uno le llega con la fotografía donde esa misma persona sale y se ve como tenida en cuenta, piensa “yo fui fotografiado”. Porque al final todos somos bonitos, todos pertenecemos a un mismo pueblo. Esa es una de las cosas que estamos buscamos transmitir.

– ¿Cómo sienten que contribuye al internacionalismo?

– Específicamente con el caso venezolano vemos que la gente ve nuestra fotografía y logra tener una empatía con lo que están viendo, logra identificarse con el pueblo, logra darle humanidad al pueblo que allí vive, porque a veces se habla de Venezuela: “Bueno pero ¿se invade o no se invade?”. Muy poco se le ve el rostro.

Crédito: Dikó Cañas

Entonces nosotros vamos haciendo toda una serie de retratos, la gente se identifica y hasta sectores que están a favor de que invadan el país, se terminan neutralizando cuando ven las imágenes.

También nosotros queremos, en la medida de lo posible, apoyar todos los procesos de organización popular que se están dando en el país y América Latina. Si es de nuestro alcance ir a registrar un proceso que esté ocurriendo en Argentina o en Haití, que es muy importante en este momento, nos gustaría poner nuestro servicio a eso.

Aimé Olivera Caniumir, Federico González y Silvana Broggi

Notas Periodismo Popular

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