Chile: Border Podcast presenta la serie sonora «El Estallido de las Cosas»

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Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Las artistas chilenas María Ignacia Court y Trinidad Piriz estrenaron el pasado 27 de agosto en su plataforma Border Podcast los dos primeros capítulos de la serie sonora El Estallido de las Cosas: La olla inocente y El último torniquete.

La serie contiene 6 capítulos con historias relatadas desde el punto de vista de objetos que se volvieron simbólicos durante el estallido social de Chile: una olla que se transforma en el sonido del pueblo; un torniquete de la estación Baquedano viendo como es saltado por una estudiante; un chaleco reflectante se ve defendiendo la propiedad privada; una capucha imaginando un nuevo futuro posible; un Centro de rehabilitación para armas policial en retiro y la nueva Constitución lista para salir a la luz.

Nodal Cultura dialogó con Court y Piriz, documentalista y artista escénica respectivamente, quienes junto a un equipo multidisciplinario desarrollaron esta novedosa propuesta, que tendrá además una instancia multimediática y una propuesta performática.

Trinidad Piriz y María Ignacia Court

¿Por qué eligieron desde Border asumir el formato del podcast como narrativa y cómo lo abordan creativamente?

M.I. Court: En los tiempos del estallido hubo unas sobre explotación de imágenes. Mucha gente salió a grabar y a registrar lo sucedido, con justa razón. Con Trinidad queríamos desde antes profundizar en el sonido como formato, habíamos pensado realizar una plataforma de podcast hace bastante tiempo, y por distintas razones no lo habíamos logrado concretar. Dos meses después del 18 de octubre la Trini me contactó para contarme la idea que estaban desarrollando de manera escrita: contar la historia del estallido desde el punto de vista de los objetos. Como pensaba que era una súper manera de poder trabajarlo desde lo sonoro, nos pusimos a trabajar en este tema.

El sonido durante ese tiempo, durante esos meses, fue crucial. La ciudad sonaba diferente, sonaba a esperanza, sonaba a incertidumbre, por momentos a miedo, a toque de queda, a militares, a helicópteros; pero al mismo tiempo a la ciudadanía empoderada, a ollas desde todas partes – cacerolazo que los llamamos acá-. Grito después de discurso. Sonaba a gritos desde las ventanas de los edificios diciendo “el pueblo no será vencido”, “somos el pueblo unido”. Lo sonoro cobró mucha relevancia y este es un formato que logra mucha profundidad en el momento de desarrollar historia. Hemos sido testigos de lo interesante que es contar historias desde lo sonoro.

No solamente nos propusimos producir una serie de podcast que ira a las principales plataformas, sino que también desarrollaremos una página web y donde intentaríamos explorar una experiencia un poco más inmersiva, más allá del mero sonido. Ahí trabajamos con nuestro equipo de diseño, Javier Garay y Paola González, para ver estos objetos en un espacio 3D estallando en la web. Como para pensar que viene después del estallido. Viene la caída, viene la transformación, viene el cambio y eso es lo que tratamos de desarrollar también en esta web. Además estamos planeando una performance en vivo y además trabajamos en una instalación visual y sonora que vamos a poder mostrar en diferentes festivales alrededor del mundo, sin necesariamente estar presente.

Por lo tanto, es un proyecto transmedia que usa las distintas plataformas complementadas entre sí, además de una campaña en redes sociales Instagram, Twitter, Facebook, donde hemos compartido nuestro proceso, con los ensayos en virtualidad que hemos hecho durante la pandemia.

¿Qué quieren narrar a propósito del estallido con esta serie?

M.I. Court: Con esta serie queremos reflexionar y hacer reflexionar a todos sobre cómo estallamos en un momento de hastío social y colectivo en respuesta a un modelo capitalista muy injusto, neoliberal, y poco empático con muchas personas en este país. Un sistema que claramente en distintas aristas está en caída. Y todas las estructuras que de alguna manera que nos regían hasta hace poco, ya no nos identifican de ninguna manera. Desde los poderes de la Iglesia, lo judicial, los poderes políticos. Es una ciudadanía que de alguna manera quiere intentar vivir de una manera diferente. También en la posibilidad de poder reescribir la Constitución que nos rige como país, que es también pensar de qué manera colectiva y activamente volvemos a escribir esa carta que nos identifica a todos y no solo a alguno. Y un sistema que nos acoja a todos los sectores de la sociedad.

Mirar un poco desde lejos y entender lo que hemos armado y cómo podemos en conjunto, crear o rearmar estructuras que nos vuelvan a identificar, en las que volvamos a confiar y que sea un sistema que nos que nos acoja y que no nos aplaste. Que sea una sociedad y de una manera de vivir que nos acomode a todos.

¿Por qué eligen objetos como sujetos con voz propia para contar desde diversos puntos de vista el estallido popular en Chile de octubre?

Trini Piriz: Desde que ocurrió el estallido vimos como cambió nuestras vidas y también vimos como cambió nuestro paisaje visual. Esta serie no nace como porque teníamos una idea con un plan armado, sino que cuando ocurrió el estallido empezamos a salir a las calles, y ver cómo se modificó todo y percibir como toda la arquitectura y el paisaje empezó a cambiar. Una de las cosas que nos hizo empezar a tener ganas de escribir fue la idea de dejar un registro de lo que estábamos viviendo, que era tan impactante que no lo podíamos creer.

Junto al guionista con el que nació este proyecto nos impresionó ver en la esquina de nuestra casa los semáforos botados en el suelo, aunque seguían funcionando. Era como que el objeto, desde otra perspectiva, intentaba seguir siendo funcional. Nos estaba mirando él a nosotros, desde su punto de vista. Y así empezó a pasar con todos los objetos: con las paredes rayadas; con las capuchas que empiezan a hacerse visibles; con los chalecos amarillos, que es un símbolo de alguien que está trabajando una carretera, pero de pronto se convierte en un símbolo de los manifestantes en Francia y después significa otra cosa en Chile. Empezamos a ver que los objetos adquieren un protagonismo y nos pusimos a imaginar ¿Cómo nos estarán viendo? ¿Cómo se estará viendo todo esto desde su perspectiva?

¿Cómo debe sentirse ser una olla de cocina y de repente convertirse en un instrumento musical? Que de pronto la calle esté llena de ellas y que ya no cocinan huevos ni arroz, sino que hacen música y son un símbolo ciudadano de descontento. Así entendimos que el mundo objetual es impactante. Aparte de tener su propia materialidad, podemos imaginar cómo nos observan estos símbolos de cada uno de los actores involucrados en el conflicto.

Empezamos a escribir a partir de ellos y fue un ejercicio súper interesante en términos de escritura, porque nos permitió un distanciamiento respecto de nosotros los humanos. Eso nos permite ponernos desde otro ángulo. Y luego eso ha ocurrido no solamente a lo largo del estallido, sino también durante la pandemia. Hemos visto como las capuchas se han vuelto mascarillas. Nuestros rostros siguen tapados desde el 18 de octubre en adelante. Siento que los objetos empezaron a hablar y se hizo muy interesante observarnos a nosotros mismos a través de ellos.

¿Durante el aislamiento creen que hubo una reflexión sobre ese movimiento masivo o solo es una pausa hasta que se puedan volver a ocupar las calles?

Trini Piriz: Hay una reflexión porque habitamos primero un estallido, y después salimos a la calle, y las calles estallaron, pero después tuvimos que entrar a nuestras casas y sentimos que estallaron nuestras vidas personales. Entonces hay dos estallidos, uno social y también uno interno.

Se va a cumplir un año del 18 de octubre. Uno ha podido bajar, ha reflexionado, ha podido habitar. Siento que la pandemia refleja más aún la precariedad en la que vivimos. Y además, en Chile, con sus políticas públicas y sus gobernantes, nos dan muchísimo material para sorprendernos todo el tiempo.

En este tiempo de escritura, no pudimos estrenar el 26 de abril, nos ha dado material para poder reflexionar aún más, investigar aún más y dejar que la realidad nos siga dando material para crear. Ahora estamos viviendo en un suspenso absoluto. Está la energía de un estallido que quiere volver a salir a las calles, pero siento que esa energía tiene que ser en ahora canalizada para que el plebiscito pueda ocurrir.

Ha resultado súper interesante no lanzar y no escribir todos los capítulos en el primer semestre y haber tenido todo este tiempo para poder realmente observar. Observar descarnadamente el país en que habitamos. Y los desprotegidos que estamos en todos los sentidos. Eso está impreso en la serie. Porque claro, los primeros tres capítulos fueron más bien escritos y dibujados durante estallido social. El resto de los capítulos han sido escritos en pandemia. Entonces también toda la pandemia, querámoslo o no, está en esos escritos y en todo el proceso creativo del equipo completo.

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