Mis recuerdos sobre Benedetti – por José Miguel Onaindia

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Mis recuerdos sobre Benedetti

Por José Miguel Onaindia (para Nodal Cultura)

La obra de Mario Benedetti llegó a mí a través de la televisión y de la música. En ambos casos con cara y voz de mujer. Recuerdo la conmoción que me causó la muerte en plena juventud de Laura Avellaneda (Ana María Picchio) en la versión que Sergio Renán dirigió de La tregua para la televisión. Fue en un ciclo que se llamaba Las grandes novelas y que todas las semanas emitía una obra de la literatura universal. De Madame Bovary a Crimen y Castigo, de El túnel a La tregua, notables títulos llegaban al conocimiento de los que éramos adolescentes a través del gran entretenimiento que suponía la televisión. No leí la novela en forma inmediata. Sólo me quedé con el miedo de la muerte temprana que truncaba la felicidad de esa inesperada pareja.

Héctor Alterio y Ana María Picchio en «La tregua» de Sergio Renán

Un par de años después se anunció un recital llamado Nacha canta a Benedetti y allí el nombre del autor emergió con más claridad. Tampoco olvidaré la potencia de Nacha vestida de rojo cantando ante la exaltación del público: “Seré curiosa, Señor Ministro, de qué ser ríe”.  Ese conjunto de poemas convertidos en canción de protesta por Alberto Favero, e interpretados con único estilo por Nacha Guevara me acompañó en forma de “long play” durante el final de mi escuela secundaria y comienzos de la universidad. Y muchas de sus canciones las llevo en mi memoria.

Luego el anuncio del rodaje de La tregua, que significó el debut como director de cine de Renán, me despertó el interés por conocer la obra del autor. Así leí primero Gracias por el fuego, novela que tuvo una gran repercusión y formaba parte de las acaloradas discusiones literarias y políticas de la época y poco antes del estreno del filme, vino la novela.

Repetir que la película fue uno de los éxitos más relevantes de la historia del cine argentino es un lugar común. Lo que seguramente no esté claro es que se trató de una película “independiente” y que muchos de los grandes actores que la protagonizan eran destacados intérpretes de teatro pero no las figuras populares que luego fueron casi sin excepción.  El proyecto no fue producido por ninguna de los grandes estudios cinematográficos de la época y el riesgo lo tomaron dos mujeres, Tita Tamames y Rosita Zemborain, interesadas en la cultura y, especialmente, en la actividad cinematográfica.

La repercusión nacional e internacional del filme, llevó a las productoras al año siguiente a embarcarse en otro ambicioso y provocador proyecto. Realizar una película en episodios, género que durante los sesenta y setenta tuvo exponentes destacados en las cinematografías europeas y americanas, con la adaptación de tres relatos de Mario Benedetti que integran el volumen llamado “La muerte y otras sorpresas”. “Corazonada”, “Cinco años de vida” y “Los pocillos” fueron los relatos que inspiraron a Carlos Galletini, Luis Puenzo (en su debut como director y co-guionista) y Alberto Fischermann a convertir en relatos cinematográficos que integraron la película Las sorpresas.  Un elenco de excepción también formó parte de la propuesta: Leonor Manso, China Zorrilla, Juana Hidalgo, Norma Aleandro, Emilio Alfaro, Lautaro Murúa.

La visión de la película me despertó el interés por recurrir a los volúmenes de cuentos del autor y allí me deslumbré con la forma que trataba ese género, con tantos buenos cultores en la literatura latinoamericana de la época.

Luego de terminada la violenta década del setenta que llevó al exilio a tantos de los participantes en estas obras audiovisuales y de música, Sergio Renán decidió volver a una novela de Mario Benedetti para realizar su primera película luego de terminada la dictadura militar argentina. Gracias por el fuego fue uno los primeros estrenos del primer año del gobierno de Raúl Alfonsín. La promoción de la película se realizó con el mismo slogan que la campaña del presidente: “Ahora, el cine argentino”. Muchos de sus participantes habían trabajado para que Alfonsín llegara al poder.

Si bien contó con un elenco excepcional: Bárbara Mujica, Graciela Duffau, Dora Baret, Víctor Laplace, Lautaro Murúa y Alberto Segado, no logró la repercusión de público que La tregua había obtenido una década antes.

Bárbara Mujica y Victor Laplace en «Gracias por el fuego» de Sergio Renán

Tomé conciencia que Mario Benedetti era uruguayo cuando lo leí, porque en las versiones audiovisuales y en las canciones era de todos.

A través de su literatura conocí e imaginé Montevideo. La ciudad que hoy habito me llegó primero en la descripción de una atmósfera que está presente en su obra y en esas calles que repiten los nombres de una historia que todos los días intento descubrir.

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