El Teatro Nacional Chileno cumple 75 años

Desde 1941 la sala de la Universidad de Chile ha montado más de 300 obras. Hoy, con un directorio de transición tras la salida de Raúl Osorio, el primer teatro experimental del país busca recuperar el protagonismo que tuvo en el pasado.

Un domingo 22 de junio, 20 jóvenes actores dirigidos por Pedro de la Barra (1912-1977) presentaron La guarda cuidadosa de Miguel de Cervantes en el Teatro Imperio, ubicado en la calle Estado. Corría el año 1941. María Maluenda, Bélgica Castro, Pedro Orthus y Domingo Piga, fueron algunos de esos actores y ese montaje fue el primer estreno del Teatro Nacional Chileno (TnCh). El grupo correspondía a  estudiantes de Pedagogía y de Derecho de la U. de Chile, que sin ninguna formación actoral comenzaron a ensayar clandestinamente en el Salón de Honor de la Casa Central, con la certeza de que las artes escénicas podían tener un impacto real en la sociedad. Se establecieron de manera permanente en  la Sala Antonio Varas el año 1954, sede que se conserva hasta hoy, cuando el TnCh ya ha montado más de 300 obras.

Hoy, el teatro celebra sus 75 años a cargo de un directorio interino, formado fundamentalmente por académicos de la Escuela de Teatro, tras la salida de Raúl Osorio, quien dirigió la compañía durante 15 años. “Nosotros pensamos en el TnCh como un espacio universitario”, explica Igor Pacheco, director transitorio. “Osorio definió en el teatro una línea curatorial que no contemplaba una relación tan estrecha con la Escuela de Teatro, pero ahora consideramos que el momento nos obliga a torcerle la mano a esa linea y retomar nuestra inclusión absoluta como fue años anteriores”, dice y adelanta que ya está programado que los egresos de los estudiantes de teatro de la U. de Chile vuelvan a presentarse este año en la Sala Antonio Varas.

De cara al futuro, esperan que el teatro recupere el protagonismo que tuvo hasta fines de los 90, manteniendo su propio enfoque. “Asumir lo que significa ser un teatro experimental nos obliga a correr algunos riesgos, que a lo mejor no resulte ser exitoso desde un punto de vista económico”, explica Pacheco.

Como parte de sus celebraciones, TnCh está montando El avaro de Moliére, con adaptación de  Benjamín Galemiri y dirección de Andrés Céspedes. De ju. a sá. en el Teatro Antonio Varas (Morandé 25) hasta el 27 de agosto.

Publicado en La Tercera

Teatro Nacional Chileno cumple 75 años escribiendo la historia de las artes escénicas del país

Las celebraciones de este aniversario se inician el 22 de junio a las 20:00 horas con el estreno de la obra “El Avaro” de Moliére, las que continuarán con el ciclo “Teatro Abierto” que contempla montajes de directores nacionales, interrupciones performáticas, lecturas dramatizadas, conversatorios intergeneracionales y una gira por diversas ciudades del país.

Fue a las 10:30 de la mañana del domingo 22 de junio de 1941, en un horario nada habitual para la presentación de una obra. El Teatro Imperio, ubicado en calle Estado, fue el lugar donde más de veinte jóvenes actores, dirigidos por Pedro de la Barra, participaron de la creación de los montajes La Guarda Cuidadosa, de Miguel de Cervantes, y Ligazón de Ramón del Valle Inclán que se realizaron en una sala a medio llenar en la primera presentación del Teatro Experimental de la U. de Chile.

“Contratamos personal de maquinistas, utileros y electricistas del Teatro Municipal. El vestuario también fue de guardarropía del Teatro Municipal”, recuerda uno de ellos, Domingo Piga, en el libro Teatro Experimental de la Universidad de Chile, entidad que este año cumple 75 años de historia y trayectoria como cuna del teatro de nuestro país y una de las principales escuelas de sus artistas.

Este hito fundacional se dio tres años después de que asumiera la presidencia Pedro Aguirre Cerda, de la mano del Frente Popular y los cambios sociopolíticos que eso trajo para Chile. Pero fue varios años antes que al interior de la universidad el teatro ya sonaba como una actividad atractiva para sus estudiantes. En el Pedagógico, perteneciente a la Casa de Bello en esos años, se formó un grupo denominado Centro de Arte Dramático del Instituto Pedagógico (Cadip), el que se conjugó con el grupo “Lex” de la Facultad de Derecho, que funcionaba con el apoyo del por entonces decano, Arturo Alessandri Rodríguez.

Como relata Piga, los del grupo Lex se comunicaron con los de Cadip para hacer un solo grupo, el mismo que el 22 de junio dio inició a esta instancia formadora y creadora que hoy cumple 75 años de trayectoria, por cuyas tablas han pasado desde sus fundadores -Bélgica Castro, Santiago del Campo, Roberto Parada, Oreste Plath, por nombrar algunos-, hasta las generaciones actuales de actores chilenos, entre ellos Daniel Alcaíno, Marcelo Alonso, Alfredo Castro, Paly García, Amparo Noguera, Mónica Carrasco, Coca Guazzini, Loreto Aravena, entre muchos otros.

Los albores del teatro universitario

Este grupo fundador se formó no sólo con la consigna de que había que “echarle para adelante que para atrás cría maña”, como pregonaba su director Pedro de la Barra, sino que decidió, a la usanza del mundo artístico de inicios de los cuarenta, explicitar la misión y objetivos de su quehacer, que, aunque no era profesional, estuvo siempre mirando al público y al impacto que las artes escénicas podían tener en la sociedad.

Fue así como se plantearon cuatro puntos fundamentales para llevar a la práctica: la difusión del teatro clásico y moderno; originar la necesidad de un buen teatro; el Teatro Experimental como escuela; y la presentación de nuevos valores y el rol educativo de este arte.

Ese inicio del teatro universitario, según recuerda Bélgica Castro “significó mucho para el país. Era primera vez que se hacía teatro para el público, estábamos comprometidos con lo que estábamos haciendo (…) para mejorar la calidad de vida de quienes estaban oyendo”.

Los primeros ensayos del Teatro Experimental se realizaron en la sala 13, ubicada atrás del Salón de Honor de la Casa Central. El lugar, que originalmente era una bodega fue utilizado “clandestinamente” gracias a la ayuda del mayordomo de la casona de Alameda 1058, espacio donde fueron descubiertos por el por entonces rector Juvenal Hernández, quien fue uno de los impulsores de que estos entusiasmados jóvenes institucionalizaran su labor bajo el alero de la Casa de Bello. Por ello comenzaron de inmediato a ser parte de la vida universitaria, a partir, por ejemplo, de la participación del grupo con un montaje especial en las celebraciones del centenario de la U. de Chile en 1942.

En su rol formativo, inicialmente el Teatro Experimental ofrecía talleres, los que en 1945 se organizaron en cursos libres, los que fueron dictados por los fundadores que comenzaron a salir al extranjero para prepararse en el arte del teatro. Entre sus hitos siguientes se cuenta el montaje de “Sueño de una noche de verano”, dirigida por Pedro de la Barra y realizada con la participación de la Orquesta Sinfónica y el Ballet de la U. de Chile; y “Noche de Reyes” de Shakespeare, obra que se estrenó en noviembre de 1954 en la sala propia que hoy alberga a esta institución universitaria, en el Teatro Antonio Varas. Con este paso, el Teatro dejó atrás su carácter ambulante y por el que algunos montajes se habían realizado en el Teatro Santa Lucía e incluso en el Teatro Municipal.

En su rápido andar, el grupo comenzó a montar cerca de cuatro estrenos por año, a realizar itinerancias por el país, a abrir sus espectáculos a escolares y trabajadores y a generar concursos anuales para proyectos de experimentación. Luego, en 1959 se transformó en el Instituto de Teatro de la U. de Chile (Ituch), para diez años después constituir el Departamento de Teatro (Detuch).

Con el golpe de Estado que el Teatro fue clausurado. Al año siguiente se denominó Compañía Teatro Nacional, para en 1975 adjudicarse el nombre que conserva hasta ahora: Teatro Nacional Chileno (TNCH).

Hoy el TNCH se encuentra en una etapa de reformulación. Posee un directorio integrado por académicos del Departamento de Teatro, de la Facultad de Artes y el actor Francisco Melo, formado en la Casa de Bello; equipo encabezado por el académico Igor Pacheco como director interino. Para este último, la conmemoración de estos 75 años de historia “nos obliga a mirar para atrás con el objeto de renovar la manera que tiene el TNCH de hacer teatro, o sea, retomar el teatro universitario pero en consideración con los tiempos modernos, considerando la tradición, pero también la vanguardia, entrelazando todo esto con la experimentación”.

Las celebraciones de este hito se inician este 22 de junio a las 20:00 hrs. con el estreno de la obra “El Avaro” de Moliere, las que continuarán con el ciclo “Teatro Abierto” que contempla montajes de directores nacionales, interrupciones performáticas, lecturas dramatizadas, conversatorios intergeneracionales y una gira por diversas ciudades del país.

Publicado en El Mostrador

Igor Pacheco: “Hay que replantear la estructura del Teatro Nacional Chileno”

El director del Departamento de Teatro conversó con Radio Universidad de Chile acerca de las celebraciones por los 75 años de vida de la institución, pionera entre los teatros universitarios creados en Chile y que se encuentra en un proceso de transición, buscando una nueva estructura y un nuevo director.

El próximo miércoles 22 de junio se cumplirán 75 años desde la fundación del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, considerado como el inicio de la actividad teatral universitaria en el país. Luego se crearían el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica y grupos en otras casas de estudios, como la Universidad Técnica del Estado y las universidades de Antofagasta y Concepción. Fue la compañía dirigida por Pedro de la Barra la que inició esa ruta, central en el desarrollo de las artes escénicas locales.

Sin embargo, el aniversario de ese hito fundacional se festejará en medio de una transición. A comienzos de este año se confirmó la salida de Raúl Osorio, director del Teatro Nacional Chileno durante los últimos 15 años, y en las últimas temporadas la actividad de la Sala Antonio Varas ha perdido la visibilidad que tuvo en el pasado.

Hoy la institución es dirigida por un directorio designado por la decana de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Clara Luz Cárdenas, y que integran Annie Murath, Mauricio Barría, Marco Espinoza, Horacio Pérez, Ana Campusano, Guillermo Gangas y Francisco Melo.

La instancia es encabezada por el director del Departamento de Teatro, Igor Pacheco, quien conversó con el programa Radiópolis acerca de la nueva etapa y las celebraciones de los 75 años, que tendrán como actividad central el estreno de El avaro, obra de Moliere que fue traducida y adaptada por Benjamín Galemiri y que se presentará bajo la dirección de Andrés Céspedes.

Además, dijo Igor Pacheco, en el segundo semestre habrá un ciclo dedicado a creadores surgidos en democracia, un ciclo de lecturas dramatizadas y encuentros entre artistas de diferentes generaciones. Para eso, ya se ha contactado a figuras como Alexis Moreno, Manuela Oyarzún, Marcos Guzmán, Manuela Infante y Guillermo Calderón, entre otros.

¿Cómo se celebra un aniversario tan importante en medio de una transición como esta?

Es complejo, por una parte, y al mismo tiempo es atractivo, porque es un desafío. Hay que aclarar que la institución está muy agradecida de la gestión que el profesor Raúl Osorio hizo a lo largo de estos años. Luego de su renuncia, nuestra decana organizó un directorio en el que hemos considerado fundamental imponer una idea fuerza, que es “teatro abierto”, un teatro abierto para la comunidad de la universidad y para el teatro en general. En ese marco, podemos hacer un proyecto importante de celebración. Es decir, el Teatro Nacional Chileno, en alianza con el Departamento de Teatro, abrimos las puertas del teatro para celebrar este magno evento.

En concreto, ¿qué significa abrir las puertas del teatro?

El nombre del Teatro Nacional Chileno fue instalado por un decreto de la dictadura, porque el nombre original era Teatro Experimental de la Universidad de Chile y tiene un rol de extensión natural para el cultivo de la disciplina teatral. Eso se desarrolla en el Departamento de Teatro, donde están los académicos de Diseño Teatral y de Actuación. Ahí suceden procesos creativos y docentes que se deberían traducir en nuevas propuestas escénicas. Hasta la dirección del profesor Osorio, el teatro cumplía un rol que estaba definido, que era un centro de extensión con obras de repertorio, considerando la tradición y la vanguardia y buscando un cierto financiamiento. Eso es una piedra de tope para un teatro universitario.

Nosotros hemos querido decir que ahora el teatro es abierto porque tiene que cumplir con un rol de teatro universitario, sin perder de vista la autogestión y generación de recursos, pero la experimentación, trabajar con la vanguardia y la tradición, significa apostar a algo que no necesariamente es “rentable”. No pretendemos hacer una unidad de negocios dentro de la universidad, sino cumplir con el rol de teatro universitario. Por eso es un teatro abierto y eso implica generar nuevas políticas para generar recursos, sensibilizar a las autoridades y señalar que esta es una oportunidad de retomar el rol que tenía el Teatro Experimental, que cumplieron cabalmente sus fundadores.

El Teatro Nacional Chileno, en sus diferentes etapas, ha sido fundamental en la historia del teatro chileno. Se han estrenado obras clásicas, han pasado directores y actores muy relevantes. ¿Por qué se perdió ese rol que ahora se quiere retomar?

Yo lo atribuiría a los procesos de jibarización presupuestaria que ha sufrido la universidad. En esos años el teatro contaba con una planta de actores, de directores, de funcionarios. Había vestuaristas, no “una” vestuarista. Es decir, había una planta funcionaria y académica muy importante, que permitía abordar grandes proyectos artísticos, como Marat Sade, El círculo de tiza caucasiano,Fuenteovejuna, con grandes elencos que se complementaban con estudiantes y actores externos. Hay una distancia sideral entre el presupuesto para hacer esas cosas y el que tenemos ahora. ¿Qué significa el teatro abierto? Evidentemente, no es posible hacer un teatro como el que se hizo hace 40 años, pero sí buscar la relación con los tiempos actuales, en los que nada es subvencionado en un cien por ciento.

¿En qué sentido no es posible retomar eso?

Porque no podemos llegar a la universidad y decir que mantener el teatro, para hacer lo que nos gustaría, cuesta 500 millones de pesos. La universidad nos diría que no los tiene. Los presupuestos son históricos y aumentarlos significa nuevas sensibilizaciones, nuevas proyecciones y nuevos recursos, generados con creatividad. Así se hace el teatro en Chile.

Hay una búsqueda de un nuevo director. ¿Qué perfil se busca y en qué está ese proceso?

En el directorio están participando profesores que ya estábamos generando una propuesta para entregar a las autoridades de la Facultad, en el sentido de cómo debería funcionar un teatro universitario en el 2016. Hay que hacer un replanteamiento de la estructura organizacional del teatro y su funcionamiento: determinar cuáles son las funciones del teatro, cuáles son los espacios que puede cubrir y cómo debe organizarse, cuál es su relación con los artistas, con los montajes, cuál es su curatoría. En eso también debe estar establecido el perfil del director, el tiempo que dura en su cargo  -tres o cuatro años renovables- y quien tendrá que participar de un concurso público, que es lo que corresponde. Siempre deberá trabajar con un directorio conformado por académicos del Departamento de Teatro y gente que tenga una mirada externa, que ventile un poco el pensamiento, porque si son los mismos, termina siendo endogámico. Con esa estructura, el teatro puede avanzar mejor en los tiempos actuales.

Este directorio llegó justo en los 75 años y estamos haciendo una programación muy interesante para la celebración. Después de El avaro, nos abocamos a la tarea de dejar estructurado el teatro, presentar el proyecto, con los perfiles y con todos los pormenores que requiere una nueva organización.

Entonces el nuevo director o directora no necesariamente será de la Facultad de Artes, porque habrá un concurso público.

Por supuesto.

¿Qué pasó con la programación que Raúl Osorio había planificado para celebrar el aniversario? ¿Se ha reevaluado?

Sí. El directorio ingresa al teatro e inmediatamente establece una curatoría con los 75 años como principio. Eso implica que la Universidad de Chile está de fiesta, así que tenemos que centrar las actividades para nuestros exponentes, egresados y comunidad, que ha tenido gran figuración a lo largo del tiempo y está vigente en el medio nacional. Había compromisos establecidos, muy concretos, que respetamos: dejamos el primer montaje, Los viejos del terror, con Miguel Ángel Bravo, y El avaro, que también estaba programado, además de cuadrar con esta línea de teatro abierto.

¿Cuándo y dónde ver El avaro?

El avaro se presentará entre el 22 de junio y el 27 de agosto, de jueves a sábado, a las 20 horas, en la Sala Antonio Varas, ubicada en Morandé 25. Las entradas tendrán un valor de siete mil pesos para público general y de tres mil pesos para estudiantes y personas de la tercera edad.

Publicado en Diario UChile
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