Festival de cine de Santander

El Festival Internacional de Cine de Santander abre sus puertas este año del 2 al 6 de agosto. En esta octava edición, el festival trae novedades. Luego del fallecimiento de Carlos Muñoz, su presidente emérito por siete años, Sergio Cabrera recibió la dirección del festival. Uno de los propósitos del festival este año será rendirle un homenaje a quien lo presidió por tantos años por lo cual cinco películas de Muñoz serán proyectadas en su honor.

Esta edición cuenta con ocho categorías: Sección Oficial, Cine sin Fronteras, Colombia en cinta, Cine Infantil – Semillero de Cineastas, Retrovisor, Tributo, Retrospectiva y Premieres Especiales. Uno de los proyectos más grandes es el Semillero de Cineastas, donde niños con aspiraciones en el cine pueden tomar clases, talleres y, sobre todo, exponer algunas de sus creaciones. En aras de promover estas producciones y la producción del cine colombiano, en la inauguración del festival se estrenará un cortometraje hecho por los niños del semillero en colaboración con los estudiantes de Artes Audiovisuales de la UNAB.

Habrá 10 talleres de formación y 10 invitados internacionales. Entre ellos estarán Marisa Paredes, una de las chicas Almodóvar, y el cineasta argentino Pablo Trapero, quien dictará un master class. También, habrá tres foros académicos: Visión para una industria sostenible, El poder de la imagen y La ley del cine.

El festival tendrá lugar en Floridablanca, Piedecuesta y, por primera vez, en Barrancabermeja. Se proyectarán 85 películas nacionales; el evento buscará promover una cultura cinematográfica y entrar en contacto con poblaciones que no acostumbran ir al cine. Sergio Cabrera se refiere a él como un festival que tiene “mucho material con el que se puede construir un importante festival para la cinematografía colombiana”.

Publicado en Revista Arcadia

El colombiano Festival de Santander estrena responsable -SergioCabrera- y anuncia invitados internacionales

El cineasta colombiano Sergio Cabrera («La estrategia del caracol») será el nuevo responsable del Festival Internacional de Cine de Santander, que desarrollará su octava edición del 2 al 6 de agosto en la ciudad de Bucaramanga, en lo que se considera una consolidación y paso adelante para su potenciación. El certamen colombiano anunció también la visita como invitados del actor mexicano Damián Alcázar, el cineasta argentino Pablo Trapero, la actriz cubana Yordanka Ariosa y la actriz española Marisa Paredes.

Sergio Cabrera, que ha desarrollado los últimos años de su carrera entre España y Colombia, dirigiendo televisión y cine, sustituye a quien fuera su presidente desde su fundación y durante 7 ediciones, el actor Carlos Muñoz, fallecido a principios de este año. A él se le rendirá un homenaje póstumo que incluirá la proyección de cinco de sus películas restauradas especialmente para el Festival por la Fundación Patrimonio Fílmico.

El FICS contará con ocho apartados: Sección Oficial, Cine sin Fronteras, Colombia en cinta, Cine Infantil – Semillero de Cineastas, Retrovisor, Tributo, Retrospectiva y tres premieres Especiales.​​​​​​​

Entre los invitados destacan el actor mexicano Damián Alcázar, que presentará en el principal apartado su película rodada en Perú «Magallanes», de Salvador del Solar; la actriz cubana Yordanka Ariosa, ganadora del premio a la mejor actriz en San Sebastián y nominada al Goya por su trabajo en «El Rey de la Habana», película que estará en la sección Cine sin Fronteras; el cineasta argentino Pablo Trapero («El clan», «Leonera»), que dará una clase magistral, y la veterana actriz española Marisa Paredes, una de las más conocidas «Chicas Almodóvar».

En el espacio formativo y gracias a las nuevas alianzas con las que cuenta el Festival, se desarrollán de espacios académicos gratuitos, foros, clases magistrales, panel con directores, ruedas de prensa, conversatorios y un taller de realización cinematográfica.

Uno de los espacios más significativos dentro de la agenda académica es sin duda el Semillero de Cineastas, el cual contó con un registro de 10 000 niños el año pasado, donde se busca cultivar en los más pequeños el amor por el cine y la creación cinematográfica para contribuir a la producción del cine colombiano. Este año el número de inscripciones aumentó a 17 000 niños. Como resultado del trabajo realizado en el semillero, en esta versión, se estrenará el segundo cortometraje hecho por niños con el seguimiento de estudiantes del programa de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga – UNAB.

Se realizarán tres foros académicos : Visión para una industria sostenible, El poder de la imagen y su transformación y cerrando este ciclo de foros se hablará sobre La ley de cine, a  cargo de Proimágenes Colombia y el Ministerio de Cultura. Habrán dos paneles, uno de directores y otro de actores; la citada clase magistral a cargo de Pablo Trapero, y un conversatorio sobre Derechos de imagen ANTV entre otros.

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El fraude del ciclismo: la verdad sobre Lance Armstrong

POR MATILDE ACEVEDO

‘The Program’, la nueva película de Stephen Frears, es un coctel de bicicletas, drogas y egos. Se estrena en el Festival Internacional de Cine de Santander, que va desde el 2 hasta el 6 de agosto.

En los más recientes años los colombianos se han visto más involucrados en el ciclismo gracias, principalmente, a Nairo Quintana. Resulta que lo que Nairo es para el país ahora, lo fue Lance Armstrong para los estadounidenses a principios de siglo. El tejano ganó siete veces el Tour de Francia, sobrevivió al cáncer, logró hacer que todo el mundo contribuyera a su fundación contra el cáncer, Livestrong… Y luego admitió haberse dopado durante toda su carrera. Los triunfos, entonces, pasaron a ser de la eritropoyetina (EPO), de la testosterona y de las varias transfusiones de sangre que se hizo. La película británica-francesa The Program, dirigida por Stephen Frears (The QueenPhilomena), cuenta la historia del fraude más grande en la historia del ciclismo, desde sus primeros pasos hasta su naufragio.

La cinta inicia con un joven y aún no corrompido Armstrong, interpretado por Ben Foster, que solo quiere andar en su bicicleta. Es posible que el público llegue a sentir pena por su ingenua y endeble personalidad en los primeros momentos de su carrera: lleno de entusiasmo en un mundo sucio y competitivo. Pero Armstrong, fragil, decide incurrir en el uso de estupefacientes deportivos. También, en esas, sufre un cáncer testicular. Como es de esperarse, Armstrong tiene unas recaídas que ponen en duda el futuro de su carrera.

Es entonces cuando Michele Ferrari, un exitoso médico especializado en deportistas, seduce a un Armstrong recuperado y sediento de triunfo. Antes de las malas noticias, Ferrari le había dicho que para que él pudiera ayudarlo primero debía perder peso porque tenía mucho músculo. Armstrong se recupera y regresa a donde Ferrari lleno de energía, codicia y poco músculo. Y así empieza el festín con un coctel de drogas especialmente diseñado para que el estadounidense fuera tan rápido que hasta tuviera que frenar en las pendientes en subida.

Cuando ve que el apoyo de la EPO lo puede llevar lejos, el atleta consigue el patrocinio de un ciclista retirado –también tramposo– y arma el grupo US Postal, hecho a la medida de Armstrong, para protegerlo y ayudarlo a ganar. A la joven y discreta promesa del grupo, Floyd Landis, no le gusta ese falso protagonismo de Armstrong, pero una vez corrompido, una vez dentro de “el programa” (como lo llaman ellos), Landis se convierte en cómplice.

Justo cuando el grupo de estadounidenses, arrogantes y detestables, creen que nadie los está viendo, el periodista británico David Walsh empieza a sospechar de sus capacidades físicas. Reportero de The Sunday Times, lleva siguiendo el ciclismo desde el debut de Armstrong y pone en duda su excesiva fuerza y rapidez. Sin embargo, ¿cómo confrontrar a una figura que representael triunfo de la voluntad, que tiene una fundación para el cáncer y que ha ganado con humildad varios Tours de Francia?

De hecho, la película está basada en el libro Seven Deadly Sins: My Pursuit of Lance Armstrong de Walsh, que cuenta la persecución de Armstrong que llevó a cabo el periodista: las varias demandas por las que tuvo que pasar y el imperio de dopaje que el estadounidense había construido bajo su manga. En el libro, el deseo de Walsh por atrapar al pulpo del dopaje tiene tintes de odio y resentimiento. Pero, en la película, hay una relación de amor y odio con el ciclista. Simultáneamente lo retratan como un egoísta, un ególatra irrespetuoso, pero también como hombre que se extravió en el camino hacia la fama.

Vale la pena hacer la siguiente reflexión frente a esos dos Armstrongs que plantea la película: si todos se dopan, y yo quedo en desventaja si no lo hago, ¿está mal que me dope para al menos ponerme al día con los demás?

Publicado en Revista Arcadia

Programación

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