Culturas Urbanas

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Una nueva edición del Elemental Pacha, Festival Internacional de Culturas Urbanas se desarrolla en Cumandá Parque Urbano de la ciudad de Quito, capital de Ecuador.En esta edición 2019 el Festival trabaja bajos los ejes de las Culturas Urbanas, Género y Derecho a la Ciudad.

Para sus organizadores el derecho a la ciudad como un ejercicio de prácticas cotidianas que no se limitan al uso y disfrute del espacio público sino que nuestras formas de habitar la ciudad son también una posibilidad para transformarla. “La idea de este año el festival aborde el tema de género y desde ahí pensar el derecho a las ciudades. Cómo ejercemos el derecho a las ciudades desde la práctica cotidiana, qué implica esta manera de estar allí. En ese marco también pensar cómo las mujeres tienen que pelear para ocupar también el espacio público”, explicó a Nodal Cultura Anahi Macaroff, coordinadora del Parque Urbano Cumandá.

En este sentido se invita a los participantes a reflexionar sobre el ejercicio práctico del derecho a la ciudad desde las culturas urbanas, en busca de lograr una ciudad con relaciones de género equitativas y no violentas.

Este año el Elemental Pacha ofrece 14 talleres, 4 conversatorios, 4 actividades abiertas, galerias urbanas, activaciones artísticas, una feria urbana y un concierto con artistas nacionales e internacionales que busca convocar alrededor de 6.000 personas. Será una edición incluyente que busca generar encuentros en la diversidad, apostando a la construcción armónica desde el reconocimiento del otrx en un ambiente de celebración y aprendizaje.

Recorriendo el Parque Urbano Cumandá se adquiere la dimensión de la trascendencia social de este espacio que cuenta con cerca de dos hectáreas y media cubiertas y más de tres descubiertas.

En sus pasillos ocupados por muestras o murales, su cancha para futbol o el Ecuavóley,  sus espacios amplios dedicados a actividades que trazan encuentros entre la actividad física y la cultura, el encuentro entre libros y un gran gimnasio o las piscinas que se abren para todo la comunidad, se comprende como la cultura comunitaria se nutre de encuentros.

Camilo, un joven profesor del Cumandá nos da una idea de esto. Él es instructor de Parkour, una disciplina que se conoce por como los jóvenes trepan, pero también es una práctica de relación con el espacio público. Camilo enseña a jóvenes, pero también lo hace con adultos mayores. “Hasta el último día de nuestra vida nos movemos”, afirma, y con una sonrisa muy sencilla y un gesto cálido deja claro que él trabaja para que los adultos puedan ser parte de la vida comunitaria, del espacio público, de compartir los gustos en común.

Así el martes 3 de diciembre a las 17 habrá se llevará a cabo el Conversatorio Obstáculo VS. Posibilidad para reflexionar sobre la conviviencia urbana, donde una movillidad diferente se abre paso y florecen entre los obstáculos arquitectónicos, sociales e históricos.

Mucho de lo mencionado ocurre en el Cumandá, se practica el deporte, se toma un café, se asiste a un concierto o una proyección y se disfruta de una muestra circulando por un espacio que no reconoce compartimientos estancos y ni lugares que pertenecen a un grupo y excluyen a otros.

Cumandá es la antigua terminal terrestre de Quito”, nos explica en una agobiadora jornada de noviembre Macaroff mientras recorremos el Parque urbano. “Es un espacio que guarda cierta memoria de un momento de la ciudad. Quedó abandonado durante casi 10 años y eso hizo que este sector quedara también ciertamente abandonado. Cuando se pensó en como utilizar el espacio y el edificio había dos proyectos en pugna, un shopping o un centro como el que es ahora. Esto surgió de un estudio que mostró la carencia de espacios públicos de acceso a la cultura y el deporte, así se transformó al espacio en una mezcla entre lo cultural y lo deportivo. Por eso se llama Parque Urbano Cumandá. Acá convive el deporte desde la idea de deporte social, como derecho y como uso del tiempo libre, con la cultura.

La cultura está pensada desde la lógica de los derechos culturales, el derecho a los espacios de la ciudad y el acceso del propio tiempo libre.

Al Cumandá llegamos recorriendo la Calle de la Ronda, uno de los paseos turísticos más bellos y populares de Quito. Al final de la Ronda, cuando lo turístico se encuentra con los barrios populares, se alza el espacio deportivo y cultural.

Está en los límites de la Quito turística, pero el turismo no llega al Cumandá. Al haber sido la antigua terminal terrestre tiene mucho acceso especialmente desde el sur. La ciudad de Quito es larga, con una estratificación bastante marcada donde se puede generalizar que  los sectores de la clase media  y alta están hacia el norte y las clases populares hacia el sur. Al Cumandá se accede facilmente desde el sur y los valles que resultaron de la expansión urbana de la ciudad”.

“Entonces lo visita gente mayoritariamente de los sectores populares, incluso quienes viven en el Centro Histórico de Quito o quienes aquellos que circulan por el Playón de La Marín que es un nudo vial, de intercambio de transportes que van para diferentes lugares del área urbana. Así acá llegan un promedio de mil personas por día, principalmente de los sectores populares”, sostuvo Macaroff, que es antropóloga e investigadora y cuenta con varios años de experiencia en la gestión pública en el campo de la cultura.

¿Cómo será esta edición festival de Culturas Urbanas?

Se llama Elemental Pacha y surgió como pedido de la comunidad hiphopera que habita el Cumandá. Las fiestas de Quito, que se celebran la ciudad a fines de noviembre y comienzos de diciembre, no tenían ningún espacio dedicado a las culturas urbanas. Lo que ellos propusieron surgió básicamente vinculado al hip hop, pero a medida que otros campos de las culturas fueron integrándose al Cumandá, se conservó la esencia pero se amplió a otros géneros. Tampoco será solo música:  en los 10 días del festival vamos a tener talleres, conversatorios, artistas de toda la región van a pintar una decena de murales y abriremos también las actividades tradicionales del Cumandá a todos los visitantes.

La idea de este año el festival aborde el tema de género y desde ahí pensar el derecho a las ciudades. Cómo ejercemos el derecho a las ciudades desde la práctica cotidiana, qué implica esta manera de estar allí. En ese marco también pensar cómo las mujeres tienen que pelear para ocupar también el espacio público. Por eso traemos en el espectáculo final a varias artistas mujeres y jóvenes de diferentes lugares de América Latina. También queremos tratar de desarmar un poco la idea de “ciudadano”, un concepto bastante centrado en la identidad masculina y urbana.

Este año vamos trabajar la idea de la migración, porque en ese “cómo” ocupamos el espacio urbano tenemos que incluir a los nuevos inmigrantes que recibe Ecuador y poner en crisis ciertas reacciones xenófobas que se pueden apreciar en lo cotidiano. El Cumandá recibe muchas comunidades migrantes, así que queremos trabajar con la convivencia y la historia de las migraciones del Ecuador. Recibimos en los últimos años muchos migrantes pero no hace tanto tuvimos una crisis en la cual mucho de los ecuatorianos tuvieron que migrar. Entonces queremos trabajar la empatía y la convivencia.

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