Comienza la Copa América y en Chile se estrenó un film sobre los manejos de la FIFA en el mundial de Brasil

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Podrá ser visto gratuitamente este miércoles en el cine arte Normandie. Es producto de un trabajo de varios años del realizador Diego Marín Verdugo con el objetivo de dar cuenta de la forma en que la FIFA «abusó de su poder para realizar un negocio sucio a costa de los ciudadanos”.

“En nombre de la copa”, un documental que muestra el lado B del Mundial de Brasil de 2014, será preestrenado gratuitamente este miércoles a las 20:00 en el cine arte Normandie (Tarapacá 1181, Metro Moneda), un día antes de iniciarse la Copa América de fútbol.

Se trata de una obra del realizador Diego Marín Verdugo, quien filmó durante dos años una película protagonizada por Daniela More, su compañera sentimental, y que será mostrada antes de rotar por varios festivales.

El cineasta, graduado de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba y con varias obras a su haber (“Estados Unidos contra Allende”, “Pueblo con memoria” y “Autopsia de la guarimba”, entre otros), se internó en Brasil durante dos años antes de vivirse la euforia de la Copa del Mundo y descubrió un país donde muchos vivieron con desconcierto e injusticia la gran fiesta del fútbol, según una reseña de los realizadores.

El film, con música de Como Asesinar a Felipes, Akineton Retard y Congreso, muestra “un lugar donde se imponen las crueles reglas del mercado, pero donde también brilla la conciencia de personas y organizaciones que se movilizan para visibilizar los abusos cometidos en nombre de la Copa”, reza un adelanto.

Por eso mismo, el documental está siendo considerado para participar en varios festivales de cine en Brasil. “Antes de irnos de Brasil tuvimos la oportunidad de compartir los primeros cortes de la película con algunos brasileños y estaban agradecidos de que alguien hubiera dado cuenta de esta realidad paralela. También estaban impresionados de poder ver aquello que imaginaban que ocurría, pero que sin embargo la televisión brasileña evitó mostrar”, resalta el cineasta.

Marín también filmará lo que suceda en nuestro país durante la Copa América en Chile, ya que “mientras las heridas abiertas que la Copa dejó en Brasil aún no sanan, la FIFA y sus socios patrocinadores ya volaron lejos y afilan su millonaria maquinaria para subvertir a otro pueblo”, advierte.

Cuatro años de viaje

Marín ha estado viajando los últimos cuatro años por distintos lugares de América Latina, filmando varios reportajes y documentales sobre temáticas sociales, políticas, ambientalistas e indigenistas.

“Los últimos dos años estuvimos haciendo base en Brasil. Allí comenzamos a comprender las enormes contradicciones que se vivían en este país, considerado una potencia emergente”, cuenta. “Estuvimos recorriendo el país, hablando con personajes muy variados, representativos de amplios sectores de la sociedad brasileña, desde políticos a dirigentes sociales y pobladores de favelas, pasando por artistas, deportistas, historiadores, antropólogos, curanderos y sabios”.

Las entrevistas les permitieron comprender que, pese a ciertos avances sociales alcanzados durante los gobiernos de Partido de los Trabajadores (en el poder desde 2003), el país seguía “sumido en un escenario de una profunda desigualdad y en una constante tensión entre la implementación, por un lado, de políticas sociales en áreas sensibles, sumado a una importante redistribución del ingreso y por otro, un cada vez mayor incentivo a los megaproyectos -energéticos, agrícolas, mineros, ganaderos, forestales, etc.- que en gran medida afectan la misma base social que decían proteger”.

Esas contradicciones explotaron en junio de 2013, precisamente durante la Copa de las Confederaciones, que usualmente se juega antes del Mundial. “El estallido social nos tomó de sorpresa en Brasilia, donde la gente se tomó por algunas horas el Congreso Nacional. Fue una escena muy potente, surreal. Las calles rugieron con manifestaciones masivas en las principales ciudades del país y el gigante dormido parecía comenzar a despertar de su largo sueño. En ese momento nos fascinó esta escena que desafiaba cualquier estereotipo formado sobre Brasil”.

El cineasta llegó al convencimiento de que el país del fútbol no estaba disfrutando de la idea de ser sede del Mundial. “El mundial de fútbol estaba dejando en evidencia los serios problemas de corrupción del país. El campo de juego ya no se limitaba al rectángulo de césped, sino que la sociedad completa era el escenario del nacimiento de una conciencia nueva, compleja y diversa en sus demandas y objetivos que veía en la Copa del Mundo una representación concreta de todo el abuso que han soportado durante muchos años. Fue entonces que se empezó a gestar la idea de poder hacer algo entorno a la Copa”.

Los desafíos para filmar

Las dificultades fueron numerosas, a nivel técnico, narrativo y emocional, según cuenta. “Por una parte las limitaciones de producción, ya que se trata de una peli muy guerrillera, con pocos equipos y recursos económicos”, admite. “El equipo en rodaje éramos yo y Daniela, mi pareja, sonidista y protagonista de la película con quien viajamos por más de un año en una vieja VW Combi. Lo anterior sumado al desgaste emocional de ir viviendo una tras otra situaciones de abusos, hicieron que fuera una experiencia verdaderamente agotadora, aunque a su vez fue también sumamente enriquecedor”.

Marín destaca que cada situación los conectaba con la siguiente, una persona con otra, de un  colectivo a una asociación, de una protesta a una ocupación, de una ciudad a la otra, con lo cual se gesta un relato que “es la suma de una serie de situaciones y vivencias que se desarrollaron naturalmente”.

“Lo maravilloso es que cuando de cierta manera te pones al  servicio de un relato justo, la vida, el destino, se encarga de actuar con sincronías, generando algunos encuentros verdaderamente mágicos”, dice.

Una mirada chilena

La elección de Daniela como protagonista fue un proceso natural y hasta cierto punto fortuito, según Marín.

“Al poco andar de iniciado el rodaje, vi en Daniela la posibilidad de representar y justificar esa mirada nuestra, esa mirada que observa primero con cierta distancia y que poco a poco se va implicando en esta realidad que le parece al comienzo ajena, pero que sin embargo se empieza a sentir cada vez más propia”, afirma.

“En definitiva tanto en Brasil como en Chile los que sufren son los mismos y los que generan tanto dolor son también los mismos. Así Daniela va descubriendo este país tan diferente al de la postal y poco a poco va empatizando con las personas y situaciones que va encontrando a su paso”, señala.

De hecho, filmar en Brasil le permitió a Marín y su equipo, en sus palabras, conectar con las realidades profundas que se viven en los pueblos, las favelas y los montes.

“Nos permitió comprobar que tenemos esencialmente los mismos problemas, con sus características propias, pero esencialmente los mismos”, expresa. “Esto nos confirma la importancia de visibilizar nuestras luchas ya que son transversales. Los esquemas de dominación ya no solo se imponen desde las oligarquías locales, sino que desde el mercado global, a través de las trasnacionales, por tanto las luchas también pueden y deben ser globales y los ciudadanos pueden colaborar por el fortalecimiento de la base social que nos permita extirpar ciertas prácticas de todas nuestras sociedades”.

La filmación condujo a varios hallazgos. “Quizás lo más llamativo fue contemplar el hecho de que los brasileños no estuvieran alegres con la idea de recibir la Copa del Mundo en Brasil”, relata.

“Ese hecho, que rompe con una imagen abusada de Brasil, es profundo y significativo y nos habla de un nuevo momento que vive el pueblo brasileño, muy a tono con los nuevos tiempos a nivel regional”, explica. “Surge un nuevo sentido de autoestima, de conciencia, de dignidad. Una postura que rechaza seguir siendo el patio trasero del norte global al tiempo que comienza a volcar su mirada hacia el vecindario para encontrarse de pronto con la riqueza humana, ecológica y espiritual de un territorio gigantesco donde se está replanteando todo”.

Por otra parte, para el creador fue muy fuerte comprobar el poder que la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) “tiene para implementar sus políticas agresivas en un país subdesarrollado”.

“Muchos en Brasil tenían la impresión de que la FIFA actuó como un Estado Invasor, que se llevó todo y no dejó nada”, reflexiona. “La FIFA no pagó impuestos, algo que nunca antes había pasado y que seguramente sólo se permite desde lo servil que perdura en nuestro continente. El nivel de sumisión del Estado brasileño lo llevó a aprobar una Ley General de la Copa que permitió entre otras cosas, que se revocara temporalmente la prohibición de vender cerveza en los estadios para satisfacer a sus auspiciadores, o que se protegió frente a cualquier demanda judicial, estipulando en este nefasto contrato que el Estado debía hacerse cargo de los costos judiciales”.

Sin embargo, lo más violento para él fue constar que decenas de  miles de  personas fueron desplazadas para favorecer las obras de la Copa, lo que incluyó la destrucción de algunas favelas con buenas vistas en la ciudad “para colocar en su lugar grandes proyectos inmobiliarios”.

“La falta de respeto con los ciudadanos, así como los absurdos gastos y los múltiples casos de corrupción fueron configurando el caldo de cultivo para que los brasileños estuvieran tan enojados con la Copa del Mundo”, concluye.

El abuso de la FIFA

Para Marín el objetivo del filme es claro: dar cuenta de la forma en que la FIFA y las autoridades brasileñas “abusaron de su poder para realizar un negocio sucio a costa de los ciudadanos”.

“Se trata del encuentro de dos mafias, de dos esquemas de corrupción que se dieron una gran fiesta a expensas de Brasil”, asegura. “Incluso a costa de su dignidad nacional, porque Brasil sólo cosechó protestas, gastos absurdos y un 7-0 que rompió varios records  históricos y que los brasileños quisieran olvidar”.

Lo destacable es que más allá de esto, el recorrido de los realizadores estuvo marcado por el encuentro con personas y organizaciones que estaban luchando por evidenciar estos abusos, “una acción de por si dignificante y que marca el quiebre del sometimiento sistemático. En definitiva habla de un país que despierta para decir basta”.

Para Marín el documental invita a reflexionar no sólo entorno del negocio y los abusos durante la Copa del Mundo en Brasil, “sino que posiciona ciertas reflexiones que tienen que ver con quiénes somos y hacia donde nos dirigimos como civilización humana”.

 La Copa América, bajo la lupa

¿Pero qué le genera a Marín la Copa América? ¿Y qué similitudes y diferencias ve con el Mundial?

“Hace unos meses sentía que era lamentable que en un momento social y políticamente tan intenso, como el que se está viviendo en Chile desde comienzos de este año, la Copa América viniera a distraernos, a cumplir un rol disuasivo”, responde.

“Sin embargo, el nada sorprendente, y sin embargo sorpresivo escándalo de corrupción que estalló la semana pasada en la FIFA vino a recordarnos a los chilenos que el problema de la corrupción es global y que la FIFA  y sus asociados son una representación más de aquel triste y repetido escenario en el que aquello que alguna vez fue nuestro se ha convertido en un negocio tremendo que en beneficio de unos pocos”, lamenta.

En un momento en que, a nivel local, también el jefe de la  Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile, Sergio Jadue, está cuestionado, Marín se pregunta si la presidenta Michelle Bachelet, cuyo gobierno según las últimas encuestas sufre una histórica baja en su popularidad por los casos de corrupción como Penta y Caval, asistirá a la inauguración y correrá el riesgo de fotografiarse junto al mandamás del balompié local.

El cineasta lamenta que “cada día más el fútbol espectáculo, el negocio sin fin, el mercado de estrellas y la corrupción que todo esto conlleva han despojado para mí al fútbol de una belleza, creatividad y pureza que quizás algún día tuvo”.

Ficha Técnica “En nombre de la Copa”:

Género: Documental

Duración: 83 minutos

Año: 2015

Dirección: Diego Marín Verdugo

Producción: TrincherAudiovisual, ArteFacto Producciones

Elenco: Daniela More Caroca

Investigación: El Ciudadano

Fotografía: Diego Marín Verdugo

Música: Como Asesinar a Felipes – Akineton Retard – Congreso

Guión y montaje: Diego Marín Verdugo

Diseño de sonido:   Nicolas Rojas, Estudios Cuero Negro

Diseño gráfico: Roberto Quintana Bernal

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