II Encuentro de Arte Femenino en Cuenca

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II Encuentro congrega el arte de jóvenes mujeres

Tres historias que hablan de las acciones y situaciones de mujeres desde una visión universal abren el encuentro “Alas de Luna”, el Segundo Encuentro de Arte Femenino. En él varias artistas femeninas exponen sus creaciones de danza, teatro, fotografía, ilustración, música. Todas esas expresiones tienen como escenario algunos espacios del Museo Pumapungo.

“Alas Luna” tiene varios objetivos, pero hay uno especial que mueve a Belén Ochoa y Lisset Valdivieso, las ideadoreas: visibilizar el arte femenino en general, tomando en cuenta que en el arte las mujeres también fueron excluidas. Un ejemplo de eso, es como las mujeres en siglos pasados firmaron sus nombres con seudónimos masculinos.

“Este es un festival donde la mujeres se presentan”, dice Ochoa, pero sobre todo se visibilizan, ya que las jóvenes artistas sienten como en su campo también se cierran puertas frente a la experiencia. Por esas y otras razones es que las mujeres hacen esta muestra de arte joven para también impulsar su carrera.

Historias

“Eva Sin Luna”, un solo de danza con Ximena Marván Palavicini, integrante del Colectivo Visual y de Movimiento Espiral de México y Ecuador, será la primera obra a salir a escena a las 18:00, en el espacio próximo a la sala de uso Comunitario. Es una historia que toma como pretexto “el cáncer de mama”, mortal enfermedad que en México es la segunda causa de muerte en las mujeres, para armar la coreografía y contarla con danza contemporánea.

Es danza sin música, el ritmo lo marca la bailarina, todo el relato se cuenta con los gestos y el agite del cuerpo. La vestimenta es sencilla, una falda y las vendas que envuelven el cuerpo de la artista, esas vendas representan el dolor. La dramaturgia parte de vivencias próximas a la bailarina.

La segunda historia es otro solo de danza y se llama “Materia discordante”. Romina Soriano, coreógrafa e intérprete de danza contemporánea, encuentra en la sociedad de hoy cosas que no concuerdan, situaciones que no son dignas de vivir ningún ser humano y lo expresa desde la danza. Su vestimenta es sencilla, un short, blusa color piel y una tela con ese mismo tono.

Ella si se moverá al ritmo de “batweeks” un género musical entre experimental e industrial del reconocido artista Coil. Las bailarinas han trabajado las propuestas junto con el coreógrafo Fausto Jijón, quien informó que el Colectivo Espiral está de gira por por Ecuador y realiza un recorrido por Quito, Guayaquil, Cuenca y Coca.

Exposición

Las tercera historia vendrá después de la apertura de la exposición con las obras de varias artistas: Jazz Buitrón ilustradora Ibarreña, que trae diez trabajos con una especie de realismo mágico contado con el trazo, son impresiones a modo de fotografía. También estarán las obras de Elisa Montero ilustradora guayaquileña, que muestra su tendencia de gráficos con influencia del grafitti.

Junto a la destreza de la ilustración estará la fotografía de la cuencana Gabriela Parra, además las imágenes de fotografías performáticas trabajadas por el colectivo “La Teta Colectiva”, de Quito, con Andrea Reinoso y Andrea Michelena.

Todas las invitadas harán un reseña de sus trabajos, desde como surgen sus planteamientos y por qué. Para cerrar la primera parte de la inauguración se presentará a Norma Escobar, escritora Ibarreña que realizará lecturas de poesía femenina joven.

Teatro desde Quito

La tercera historia es “El Silencio de los árboles” de “Mía Sidera Teatro” y se presentará a las 20:00 en el teatro Pupamungo. Es un trabajo de las actrices Vanesa Miquinga y Shalon Olazaval, dirigida por Manuela Romolerux integrante de Malayerba. “El silencio de los árboles” se basa en una de las obras del francés Jean Genet, que relata el mundo de las empleadas domésticas en la sociedad burguesas francesa de las primeras décadas del siglo XX.

Las dos hacen una analogía entre las mujeres empeladas de casa con los árboles, pues ellas como las plantas estaban de pie, sintiendo pero sin manifestarse, tenían vida, miraban al suelo y aceptaban órdenes. Así mismo ellas pasaban estáticas como el árbol, muchas veces se piensa que el árbol está vivo pero no siente. Entonces así estaban las empleadas frente a sus patrones.

El Mercurio

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