El pintor y grabador Antonio Martorell será homenajeado por sus 50 años con el arte en San José de Puerto Rico

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El artista puertorriqueño Antonio Martorell, que durante medio siglo se ha destacado como pintor y grabador, será homenajeado con una serie de actividades de reconocimiento a su larga trayectoria que comienzan el próximo 13 de agosto con la exposición Álbum de familia.

La directora ejecutiva del Museo de Las Américas de la capital puertorriqueña, María López Vilella, informó en un comunicado difundido hoy de que el homenaje a Martorell comenzará con la exposición Álbum de familia, que podrá visitarse en la Galería San Bautista del Ayuntamiento de San Juan.

«Álbum de familia da inicio a una serie de exposiciones y actividades que se estarán llevando a cabo en conjunto con la exposición retrospectiva IMALABRA, con motivo de los cincuenta años de trayectoria artística del maestro Antonio Martorell», señaló López Vilella.

IMALABRA, retrospectiva de Antonio Martorell y sus amigos, se inauguró en abril de 2014 en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana y continuó su recorrido en la Universidad del Claustro de Sor Juana de México, el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo y culminará en el sanjuanero Museo de Las Américas.

En Puerto Rico IMALABRA, que se inaugurará el 1 de septiembre, dejará de ser una exposición por sí sola para convertirse en un proyecto cultural multidisciplinario que abarcará diversos recintos simultáneamente.

La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto, señaló por su parte sentirse honrada porque sea la Galería San Bautista donde tenga lugar la primera exposición sobre la obra de Martorell.

La exposición Álbum de familia está compuesta por 39 dibujos realizados en carbón y lápiz sobre papel japonés y papel de guarda, con fotos antiguas y tarjetas postales que se integran al dibujo.

La colección pertenece a la cadena televisiva WAPA, que ha prestado la misma para el disfrute del público, ya que no se exhibe públicamente desde mediados de los años setenta del pasado siglo, cuando se presentó en el Instituto de Cultura Puertorriqueña antes de la partida del artista a México.

La catedrática de Historia de Arte de la Universidad de Puerto Rico Teresa Tió dijo que para Antonio Martorell el Álbum de familia fue un reencuentro con sus raíces afectivas, con los recuerdos, los encuentros y desencuentros.

Nacido en San Juan en 1939, Martorell es pintor, grabador y escritor, facetas que ha cultivado desde que estudió dibujo y pintura en España bajo la dirección de Julio Martín Caro.

Su obra incluye grabados, murales, carteles, ilustraciones de libros y diseño de vestuario para teatro y cine, además de ser autor de los ensayos «La piel de la memoria» y «El libro dibujado/el dibujo librado».

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Antonio Martorell abre su álbum

El artista inicia la celebración de su 50 aniversario con la apertura de la exhibición “Álbum de familia” en la galería San Juan Bautista.

El maestro  Antonio Martorell  anda estos días de celebración. Si se le cruza por la calle lo verá sonreído, con una nueva obra de arte en la cabeza, una barba de duque que luce con gracia y unas botas que le ayudan a aguantar su paso firme y liviano.

Se le nota contento, nada difícil en este creador cuya sonrisa es parte de su firma artística. Pero algo le pasa a Martorell y tiene que ver con la memoria, esa de la que presume porque puede.

Sucede que el artista está de aniversario, ese festejo donde se repasa lo vivido y donde la memoria es reina. Martorell celebra 50 años de trabajo artístico y eso no es poca cosa.

Creador de un rico abecedario artístico, donde se ha destacado como grabador, pintor, dibujante, ilustrador, profesor, teatrero, diseñador, escenógrafo, entre otros muchos sombreros, Martorell inicia hoy, jueves, su gran celebración con la apertura de la exhibición Álbum de familia.

La muestra se presentará en la Galería San Juan Bautista, en el Viejo San Juan, y será la primera de una serie de actividades con motivo de su 50 aniversario. La exposición sirve, además, como preámbulo a la apertura de su retrospectiva Imalabra, que se presentará en el Museo de las Américas, en el Viejo San Juan, a partir de septiembre.

Martorell indicó que este ciclo de eventos no representa un cierre de una etapa en su vida, sino todo lo contrario, abre nuevas lecturas y nuevas posibilidades a su siempre inacabado trabajo.

“A mí no me gusta cerrar nada, yo soy loco con abrir. Mi sentido del tiempo es muy particular y los calendarios los sigo por obligación.  A veces los viernes la gente se despide de mí diciendo, ‘que tengas un buen fin de semana’, y yo los miro, porque yo no tengo fines de semana ni principios tampoco,  para mí todo es un continuo. Yo trabajo todos los días y no es por razones éticas es por razones hedonistas.  Mi mayor placer es el trabajo porque es el único que aguanta el exceso al que yo lo someto”, compartió el artista, quien aseguró que puede trabajar de 12 a 14 horas diarias sin cansarse.

“Yo no me canso cuando estoy trabajando y tengo que disciplinarme para descansar porque comprendo que es necesario. Así que volviendo, esto no cierra nada, esto abre.  Es una celebración, y qué bueno empezar con algo de familia, porque es un reencuentro con la familia”, agregó en referencia a Álbum de familia, una serie de 39 dibujos que creó a finales de la década del setenta y con la que abre este ciclo.

Esta  muestra se exhibió en Puerto Rico en 1978 en el antiguo Convento de los Dominicos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), y desde entonces, no había vuelto a presentarse en su totalidad.

Para el artista era importante que este trabajo, hecho con fotos antiguas y tarjetas postales,  estuviera incluido en su retrospectiva porque aborda la familia como fundamento y como origen, y porque se reconoce la  historia en tres tiempos: pasado, presente y futuro.

“Esta serie la hice en la década del setenta que fue bastante violenta en el aspecto social y política de nuestro país, como es la que estamos viviendo ahora. Y es que la historia se repite ¿o es que no pasa? ¿Es que no  tenemos memoria o es que estamos viviendo en un eterno presente? ¿Qué es? Sentí en ese momento, como lo siento ahora, una necesidad de una afirmación de un ser, tanto como colectivo como individual, de establecer la imagen de una nación. Una nación que no acaba de nacer, una nación nonata, porque todavía no tenemos soberanía política, todavía no somos un país. Somos un pueblo, una nación que quiere nacer”, reflexionó sobre esta muestra donde se presentan diversos personajes de nuestra sociedad, tanto los que viven en el país, como los que forman parte de la diáspora.

Una de las sorpresas con las que se encontró el maestro al observar sus retratos es que siguen siendo vigentes, que le siguen hablando desde otros lugares.

“Los vuelvo a mirar después de tantos años y los veo muy frescos. Claro, yo no podría hacerlos ahora, yo haría otra cosa, pero por suerte el tiempo ha dado la distancia necesaria como para verlos como si no fueran míos, o sea, ya yo no soy el autor de estos personajes, soy el espectador, el crítico, y me sorprende gratamente que me siguen diciendo”, sostuvo sobre las piezas realizadas en diversos medios como carbón, lápiz, crayón y collage sobre papel japonés y papel de guarda.

Imalabra 

En torno a su  retrospectiva Imalabra (combinación de imagen y palabra), Martorell adelantó que será una muestra grande que abarcará todas las salas del Museo de las Américas, así como los vestíbulos, los balcones y las escaleras del edificio.

La exposición, curada por Humberto Figueroa, incluirá piezas de diversos periodos de la carrera del artista y obras nuevas, como Buscando a Oscar, una pieza de 70 pies de ancho por 15 pies de alto, donde el público podrá encontrar una cita del prisionero político Oscar López Rivera en una sopa de letras. A esta retrospectiva se sumarán otras muestras en diversos museos y galerías en toda la Isla que correrán hasta el año próximo. Y es que Martorell no para, su obra no acaba.

“Uno vive esperando que el trabajo -porque ya no le llamo obra porque es muy pretencioso-, así que mi trabajo, continué en el ojo del espectador. Los artistas mueren, como todo el mundo, pero el trabajo tiene otra vida. El artista muere con las botas puestas, y mira, éstas que tengo son bonitas”, concluyó con este arte de llevar la palabra a la imagen.

El Nuevo Día

 

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