Retratos del país de antaño

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¿Cómo se construye una identidad chilena? ¿Qué define a esta larga y angosta franja de tierra? Un camino para responder a estas preguntas es quizás mirando al pasado: aquellas imágenes que han quedado guardadas en baúles y archivos y que de vez en cuando pueden volver a ver la luz. Ese es el caso de Chile en 1.000 fotos, libro editado por Pehuén ($ 32.000), que se presenta el miércoles 23 de septiembre a las 12 horas en el Museo Histórico Nacional (MHN)  y que reúne postales, en su mayoría inéditas, provenientes del acervo de ese mismo museo, de la Biblioteca Nacional y de la colección privada Brugmann.

Las fotos, que van del 1860 al 1950, muestran un Chile que ya no existe, pero al mismo tiempo funcionan como vestigios de una idiosincrasia que aún persiste. En ellas se refleja que somos un país acaso en constante cambio y crecimiento, admiradores de nuestro vasto y diferente paisaje y al mismo tiempo acostumbrados a lidiar con los embates de la naturaleza que vuelven la realidad inestable. También que valoramos y adoptamos rápidamente las modas extranjeras, pero que con nuestra propia historia y tradiciones, tenemos una frágil memoria.

Dividido en dos secciones: Lugares y Personajes, el libro va esbozando el Chile de fines del siglo XIX, a través de ritos, oficios y lugares perdidos o que no se ven como antes. Entre ellas hay imágenes del velorio del angelito, tradición del campo chileno que consistía en una misa para los niños fallecidos antes de los siete años y que incluía una fotografía postmórtem como último recuerdo; hay personajes como burreros, aguateros y vendedores de verduras ambulantes, al igual que imágenes de la fiesta de la primavera, tradición que se llevó a cabo hasta los años 70, o un retrato a las hermanas de la caridad, de 1910. También hay instantáneas de la antigua arquitectura de Santiago y regiones y cómo ésta ha ido mutando con el desarrollo urbano.  “La fotografía conserva en su ontología la huella de un momento presente que dejó de serlo y que es capaz de revivirse cada vez que la observamos. La memoria de las personas se vuelve confusa, inexacta, pero ahí está la fotografía como testigo imparcial”, dice Carla Franceschini, curadora del Museo Histórico y miembro del equipo de investigación junto a Ilonka Scillag, directora de Pro Cultura y Soledad Abarca, jefa del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional.

 

Refugio Los Paraguas cerca del Volcán Llaima, 1950.

 

Niños vagabundos en un micro en calle Compañía.

 

Retrato de 1887 de Víctor Perini Mazotti, buzo que rescató objetos de la corbeta Esmeralda, hundida en combate frente a las costas de Iquique durante la Guerra del Pacífico.

Publicado en La Tercera
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