El conflicto colombiano en seis cuadros

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Una odisea sobre la violencia en la nueva obra ‘Casa sin ventanas’

Abandonad toda esperanza, los que aquí entráis.

En el poema épico La divina comedia, de Dante Alighieri, esta frase advierte a los viajeros que están por adentrarse en los terrenos del infierno. El temerario aviso también resuena en los diálogos de uno de los personajes de Casa sin ventanas, un montaje que también propone una odisea, esta vez por la turbulenta historia del conflicto colombiano.

 Con dramaturgia de Erik Leyton y dirección de Ariel Merchán, el grupo El Baúl tiene en temporada esta obra en la Casa de Cortocinesis, en Bogotá. La pieza, que se divide en seis cuadros sobre diferentes episodios violentos, se desarrolla en el interior de toda la casa, en la que un grupo de bomberos le anticipa el peligro que está por afrontar.

“En el texto original, la propuesta de Erik era que el público se desplazara… Hay un universo temático que está ahí escondido en esta casa y, de alguna manera, la casa es el país. Creo que cuando la gente se está movilizando se transporta, en cierta medida, de una forma a otra de violencia”, cuenta Merchán, que con esta producción obtuvo la beca de creación Noveles Directores del Instituto Distrital de las Artes (Idartes).

Desde el comienzo, un ambiente opresivo sobrecoge la casa y a los espectadores se les dice permanentemente que tienen que estar juntos para superar el viaje.

En cada habitación, aparecen distintos momentos desgarradores, como la escena de un par de niños que sobreviven a la masacre de Bojayá, la frialdad de un sujeto dedicado a la trata de personas, la persecución casi hilarante de un sicario a su víctima y el drama convertido en espectáculo de una mujer que tiene su cuello aprisionado por un collar bomba.

Pero nada se cuenta literalmente. “Yo creo que el teatro tiene una labor poética y que el espectador también necesita tener libertad para construir las historias. En esa medida, evitamos en lo posible ser muy directos, y además son temas que todos conocemos; entonces, jugamos con ciertos símbolos pero dejamos un poco en el aire las situaciones para que la gente pueda asociarlas a sus recuerdos”, dice Merchán.

Todos los espacios están intervenidos, siguiendo lineamientos claves para el director, como la oscuridad, que crea una estética cercana al horror. “No es gratuito que muchas personas hayan tenido la sensación de que están en una casa del terror, con la diferencia de que aquí, lamentablemente, nuestra fantasía es real”, dice el director.

La instalación plástica también quería trascender los campos de lo auditivo y lo visual, y por eso hay una partitura que se enfoca en sensaciones como el olfato y la temperatura. La escena que representa la violencia contra las mujeres, por ejemplo, se desarrolla en una especie de bodega fría, y la de Bojayá está marcada por el calor.

En todo el recorrido, los bomberos se comportan como una especie de Virgilio, el personaje que acompaña a Dante en su recorrido por el infierno, el purgatorio y el cielo en La divina comedia. Según Merchán, esto estaba sugerido por Leyton en el texto. “Para nosotros, los bomberos implican algo que es la esperanza, concluimos con este trabajo que ellos normalmente son personas que están en medio del peligro, pero están defendiendo la vida”, finaliza el actor y director.

Funciones

Jueves a sábado, 7 y 9 p. m. Domingos, 6 y 8 p. m. Puede verla en Cortocinesis. Calle 59 n.° 17-48. Informes: 314 300-8050. Boletas: 30.000 pesos.

Publicado en El Tiempo

 

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