Coloquio Internacional «Mujeres y trabajo en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe»

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Con la conferencia titulada: “Oficios de Mujer: servicios públicos en espacios privados, en los siglos 17 al 19”, de la doctora María del Carmen Barcia, se inició este 22 de febrero en la Casa de las Américas de La Habana, Cuba el Coloquio Internacional: “Mujeres y Trabajo en la Historia y la Cultura de la América Latina y el Caribe”.

Con más de dos décadas de creado por la doctora Luisa Campuzano, el Programa de Estudios de la Mujer ofrece cada año, en la última semana de febrero, un encuentro que recoge el tema de estudio de diversos investigadores de Cuba y otras latitudes, que traen diferentes temas a la consideración de los participantes.

Esta vez se debatirán más de 50 trabajos de unos 60 autores, procedentes de 11 países.

Durante el evento se analizarán obras de importantes escritoras cubanas y foráneas, como: María Luisa Bombal, Mariblanca Sabas Alomá, Gabriela Mistral, Rosana Paulino y Carmen Aguirre, entre otras.

También se ofrecerá el documental Nuestra Haydeé, que trata acerca de la heroína de la Sierra y la clandestinidad, Haydeé Santamaría, quien fuera directora de Casa de las Américas, desde que su creación en el año 1959.

Publicado por Radio Reloj

Mujeres imaginadas: ¿cómo, por quiénes y por qué?

Inaugurado por la ensayista e investigadora Dra. Luisa Campuzano, directora del Programa de estudios de la mujer, comenzó este lunes en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas, el Coloquio Internacional Mujeres y trabajo en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe, el cual se extenderá hasta el próximo viernes.

Este Coloquio será un espacio para debatir sobre la actitud de las mujeres en torno al trabajo, sus maneras de enfrentarlo y asumirlo. Además, será un momento para el encuentro y el reencuentro permanente. Uno de los mayores logros ha sido la biblioteca sobre Estudios de la mujer, la cual se ha nutrido de la colaboración de las participantes, comentó la también profesora de Latín y Literatura durante 35 años en la Universidad de La Habana.

Campuzano recordó los inicios del evento en 1991, cuando los debates se centraron en la literatura mexicana escrita por mujeres, luego en las letras cubanas, y, tres años después, quedaría constituido el programa de estudios.

La investigadora y ensayista María del Carmen Barcia, por su parte, mediante su conferencia magistral titulada Oficios de mujer: servicios públicos en espacios privados (siglos XVII-XIX) abordó las maneras en las cuales han sido historiadas las mujeres, desde diversas perspectivas, así como la labor de estas como parteras, comadronas y nodrizas en el devenir de la historia.

“Mujeres imaginadas, ¿cómo, por quiénes y por qué?, podría ser el pie forzado del debate”, comentó la profesora, distinguida con el Premio Nacional de Ciencias Sociales en 2003. “Con frecuencia los historiadores, antropólogos y sociólogos acuden a las crónicas de los viajeros para describir una realidad que les fue ajena, por razones temporales. Así, existen conductas inventadas sobre las mujeres que vivieron en nuestra sociedad colonial: siempre prestas a la caricia oportuna, y ajenas a toda labor que no estuviera relacionada con la casa. Cubanas confinadas a su hogar, donde ninguna mujer respetable salía jamás, excepto para ir a misa”.

Pero la realidad, como siempre, resulta tozuda, refirió la catedrática. “La historia primero, y la realidad después demostró lo contrario: los datos permiten apreciar la irrupción social de la mujer desde extractos sociales opuestos, o bien la mujer adinerada o aquella de más bajos recursos”.

“A mediados del siglo XVI abundaban las comadronas”, señaló María del Carmen Barcia, “posiblemente el oficio femenino más antiguo. ¿Cómo y cuándo la práctica se convirtió en oficio?”.

Un epígrafe aparte mereció el trabajo de las nodrizas, labor que responde a tiempos ancestrales, con el propósito de alimentar a los recién nacidos. “Sin embargo, para ejercer esta función, las nodrizas debían ser mujeres castas, ágiles, carentes de defectos morales, no cimarronas, con cualidades y conocimientos adquiridos a largo plazo”, sostuvo la profesora de la Universidad de La Habana, quién seguidamente mencionó nombres relevantes a lo largo de la historiografía cubana.

Entre los temas que se abordarán en el encuentro estarán: el trabajo de la mujer escritora en la Edad Media, la poesía escrita por mujeres, la profesionalización de la educación femenina, entre otros.

Publicado por La Ventana

Tras las pasos de la mujer. Conversación con Luisa Campuzano

Más de veinte años de Revolución. Las mujeres se visten de milicianas. Las mujeres defienden su patria. Y, para que no les quede nada por hacer, las mujeres se van a los campos a alfabetizar. Se van allí, donde la yerba pica, donde la tierra se cuela en las botas, en la ropa, donde no hay agua ni electricidad. Las mujeres, de hacer solo lo que se les permitía, pasan a hacer mucho de lo que ni se imaginaban que se atreverían a hacer. Sin embargo, la literatura –fundamentalmente escrita por hombres- miraba sus cuerpos.

“Vivíamos en lo que llamaba Juan Marinello «la indigencia crítica». Porque todo lo que no fuera crítica marxista, no tenía sentido, no era practicable. De ahí que los estudios de la mujer y los avances teóricos de los feminismos no hubieran llegado aquí”, rememora aquellas primeras décadas del periodo revolucionario Luisa Campuzano, directora del Programa de estudios de la mujer de la Casa de las Américas (PEM).

Para entonces, -con excepción de dos de los tres primeros Premios Casa- apenas se publicaría narrativa escrita por mujeres. La desaparición del campo socialista y la Unión Soviética conllevaron a una apertura del arsenal teórico y crítico en el campo de las ciencias sociales y las humanidades. Para quienes tuvieron acceso a corrientes novedosas -posmodernismo, estudios subalternos, estudios étnicos, diversas tendencias feministas-, todo comenzó hacia finales de los ’80. “En el mundo académico se produjo un radical cambio de paradigmas”, comenta Campuzano.

En 1988 la Casa organizaría un congreso internacional sobre teoría literaria contemporánea. En ese marco, las investigadoras Jean Franco e Iris M. Zavala incitarían a la institución a convocar otro congreso, específicamente sobre literatura escrita por mujeres. El próximo impulso quedaría marcado en el año 1989 con el apoyo de la escritora cubana Mirta Yáñez y la académica y activista mexicana Elena Urrutia, quien dirigía durante esa época el Programa interdisciplinario de estudios de la mujer en el Colegio de México.

Cinco años antes, Campuzano presentaría un ensayo sobre la mujer en la narrativa de la Revolución bajo el título La mujer en la narrativa de la Revolución. Ponencia sobre una carencia. “Salí de viaje y cuando regresé, le habían quitado el subtítulo y pretendían que no lo leyera. José Antonio Portuondo, vicepresidente de la Uneac, me autorizó a hacerlo y a mantener el subtítulo. Hubo una buena discusión, muy polémica, en la que se puso en evidencia la ignorancia sobre el tema y el encono que producía cualquier reivindicación femenina, por ingenua que fuera. Tuvo mucha resonancia y me embullé a seguir estudiando la literatura escrita por cubanas, pero empezando por el principio, por los siglos XVIII y XIX. Hablaba del tema en otros países, pero aquí no pasaba nada. Fue entonces que con el apoyo de Mirta y Elena nos propusimos abrirle un espacio en la Casa de las Américas a la escritura de mujeres”, narra Campuzano.

En 1991 se reunieron por primera vez en la Casa estudiosas de Cuba y México para abordar cuestiones teóricas y tratar, fundamentalmente, sobre la literatura de autoras mexicanas. “Gracias a ese primer encuentro comenzamos a constituirnos en un grupo de cubanas que se interesaban en el tema, y a reunir más libros, más materiales que primero nos suministraron las mexicanas, y luego, fuimos recibiendo de distintas partes. Entre otras cosas, obtuvimos becas de maestría en México para cinco compañeras.

“En 1992 –continúa– fuimos a México a un congreso sobre literatura de mujeres cubanas. Cuando regresamos, empezaron a multiplicarse las reuniones con distintos grupos, fundamentalmente de estadunidenses –era una época muy parecida a esta, llegaban muchos norteamericanos. Estábamos a comienzos del Período especial y mucha gente de otros países pensaban que iban a producirse aperturas, cambios, lo que en el espacio académico efectivamente sucedió”, recuerda.

En 1994, con motivo del centenario de la profesora y ensayista dominicano-cubana Camila Henríquez Ureña, autora de importantes textos feministas, se fundaría el PEM, con el cual se logró compilar una colección importante de libros y revistas, espacios de debate, coloquios anuales y publicaciones de las memorias de los coloquios, así como coediciones con universidades extranjeras y volúmenes sobre mujeres latinoamericanas y caribeñas de la Colonia y el siglo XIX.

Hoy el PEM convoca al Coloquio Internacional Mujeres y trabajo en la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe. A razón de ello, su directora estuvo compartiendo sobre la pertinencia del tema. Al respecto, agregó que el principal interés de esta edición es visibilizar el trabajo como un espacio conquistado por la mujer y poco presente en la cultura cubana actual.

“El trabajo se ha tornado invisible como tema, como motivo, en las distintas manifestaciones de la cultura cubana. Se da por sentado que todos, hombres y mujeres, tienen derecho a un trabajo que está esperando por ellos. Pero, ¿fue siempre así?, ¿será siempre así?, ¿es así en toda la América Latina, en el Caribe? Una de las primeras batallas y conquistas de las mujeres fue el derecho a tener un trabajo visible y remunerado. En la actualidad, con varias generaciones nacidas después de los grandes movimientos en defensa del derecho de las mujeres al trabajo, basado en la equidad de género y protegido por una legislación laboral justa, casi nadie se acuerda de lo que fue una victoria, ni la valoran como tal. Por eso, nosotros vamos a dedicarle una semana al tema de mujeres y trabajo”, afirma Campuzano.

Mujer y trabajo en Cuba –uno de los temas sobre los que se estará debatiendo en esta ocasión-, dos categorías que se entrecruzan en medio del ascenso de los espacios regenteados por cuentapropistas, en los que empieza a ponerse en evidencia un retroceso respecto a la situación de la mujer, en términos de equidad –iguales derechos que los hombres a ocupar un puesto de trabajo, igual salario–, o de respeto a una legislación laboral lograda durante más de un siglo de batallas libradas por hombres y mujeres.

“En Cuba, el 48 por ciento de la fuerza laboral activa son mujeres, y ellas constituyen el 67 por ciento de quienes tienen una formación científica o técnica. Podría resultar paradójico pensar que algunas mujeres -pero no solo ellas, y esto es lo más complejo- subvaloran el trabajo. Pero sucede. No trabajan, no piensan en trabajar. O buscan formas alternativas, por la izquierda, de empleo sumergido, en el que entre otras “ocupaciones” se encuentran desde la prostitución de ambos sexos hasta la intervención en un mercado negro de variadas tonalidades -de venta y reventa-, o -en términos del argot nacional- de “trapicheo”, “lucha” e “invento”. O ven en la emigración o en algunas de las nuevas formas de empleo en el sector no estatal, el espejismo de un paraíso laboral de cautivadoras perspectivas.

El PEM -en coordinación con diversas estudiosas de la historia y la cultura femeninas de la América Latina y el Caribe y con especialistas en el tema laboral- ha convocado a este encuentro en la Casa, durante los días 22 al 26 de febrero, en el que alrededor de 60 conferencistas reflexionarán y debatirán sobre las realidades laborales y las representaciones de las mujeres trabajadoras en sus respectivos países. Sobre ello, Campuzano concluyó que “no hay mejor método de aprendizaje que conocer para reconocerse”.

Publicado por La Ventana

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