Poesía susurrada al oído

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Por Jimmi Peralta

Asunción viene pintando con colores de cultura sus domingos. Jazz, folclore, blues, tango, música, en fin, mucho volumen. Pero hay alguien que convoca a la gente en esas tardes asuncenas para el susurro más íntimo y más hermoso. Edu Barreto llama desde semanas atrás a compartir un poco de poesía al oído, en plena Plaza O’Leary, del microcentro de la capital.

Profesor de la Universidad Nacional de Asunción, amante del arte y poeta por necesidad vital, Edu toma la bandera de la vida misma a través de la sensibilidad, y ahora crea un nuevo espacio, desarrolla un nuevo modo de compartir en una ciudad en la que ya se hace costumbre no mirarse, no hablarse, no sentir.

“BienCerca: Poesía íntima en lugares públicos” es la nueva convocatoria de los domingos en el centro. Barreto toma prestado un banco de la plaza, mientras cualquiera de los asistentes escoge una hoja que contiene una poesía, la que se comparte al oído.

Contanos de vos y tu producción literaria.

–Empecé a escribir con mucha frecuencia a mediados del 2006, luego del fallecimiento de mamá como una forma de hacer duelo. Tomé a la poesía por su brevedad y condensación y sigue siendo un viaje en el cual me siento muy a gusto. Un cuento titulado “Sombras” fue lo primero que publiqué en el ’97, en una antología de estudiantes de la secundaria, luego ya en el 2008, un poemario colectivo, con el taller literario dirigido por Victorio Suárez. Realicé durante tres años un taller semipresencial con la escritora argentina Laura Yasán, ganadora del Premio Casa de las Américas La Habana (2008); y luego hacia el 2012 participé del taller de Lia Colombino en el ISA. Algunos poemas míos se publicaron en Aposíntesis, Poetas por Km2 (Salazar) y el cuento Ramón Zulema en Lascivia Textual de Revista Y. Este cuento fue tomado por Ángel Molina, quien realizó un audiovisual que el año pasado obtuvo premios a nivel nacional e internacional.

Podés contarnos cuál es la dinámica de tu nuevo proyecto?

–BienCerca surgió de preguntarme cómo se podría incidir en el espacio público con la poesía. Subiendo la Escalinata Antequera se me prendió la lamparita y dije, qué pasa si me pongo a leer poesía en uno de los bancos, pues la arquitectura del lugar te obliga a que mires a la gente que está sentada tanto al subir como bajar las escaleras (o no). El siguiente pensamiento fue, pero puedo estar leyendo y la gente ¿se acercaría? Entonces imaginé tener un momento de intimidad con aquel interesado en escuchar poesía y ahí surgió lo de leer al oído poesía. Leer en voz baja, no susurrar. Que el estar cerca de la gente sea íntimo, sea con una voz modulada, que genere un ambiente entre los dos, en un espacio en donde están todos.

¿Cuál es la receptividad de la gente con lo que planteás?

–El primer domingo, 28 de febrero aparecieron siete amigos muy queridos. Antes de iniciar la acción, invité a la gente que estaba sentada en los bancos de la Plaza O’Leary. Descarté lo de la Escalinata por el flujo de gente que se congrega en esa zona por el jazz, la música paraguaya y otros eventos que se dan. Este último domingo 6, leí poesía a 33 personas en dos horas. Con unos cartelitos pegados al piso y a los árboles, la gente fue acercándose curiosa. Tuve la ayuda valiosa de unos amigos que estuvieron asistiéndome e invitando a la gente que cruzaba por el lugar.

¿Por qué se hace necesario ese decir íntimo de la poesía, y por qué en espacios públicos?

–“BienCerca te leo poesía, para acabar con la violencia de la distancia”, dice mi texto del evento. Como habitantes de esta ciudad me parece interesante resignificar el aproximarnos al otro que comparte este espacio, muchas veces hostil. La amenaza del otro ante un posible robo o acoso es algo que se interpela, creo, con esta acción que desde un lugar más amigable, plantea que invada el espacio del otro pero con poesía. Y así difundir este género que a menudo está asociado con la declamación o con lo cursi, si se quiere. Los poemas escogidos son de autores latinoamericanos.

Lo performático de BienCerca busca construir esa intimidad en un lugar público, con alguien a quien no conozco, o reconectarme con aquel que sí.

PUENTES Y LÍMITES

¿Qué límites se rompen y qué puentes se construyen en esos intercambios que hacés?

–El metro cuadrado personal, se busca así reconstruir puentes. Volver a eso de que un cuerpo cerca de otro se lea de otra manera, con otra voz. Se da una cierta complicidad por minutos.

–¿Sentís que la gente quiere y teme al mismo tiempo a lo íntimo como esto?

–La gente que se sentó a mi lado, lo hizo predispuesta. Algunos un poco temerosos pero al decirle, poesía al oído, accedieron. Algunas chicas me acercaron el oído. Algunos chicos como que permanecieron en su eje, entonces me tocó acercarme más. Hubo dos niñas en este segundo encuentro.

Contanos alguna anécdota de esta nueva experiencia…

–Es muy emocionante escuchar, mientras leo, alguna risa o algún suspiro. En el segundo encuentro, hubo unas lágrimas y dos personas, al terminar de escucharme, pidieron que las abrace. Y yo llegué a casa y sentí como vibraciones, por haber estado BienCerca con el otro.

Publicado en La Nación
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