Colombia: Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar

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No deja de ser importante el que la Unesco se preocupara por lanzar una alerta respecto a conservar el estilo vallenato (…)

Con casi medio siglo de existencia, el Festival de la Leyenda Vallenata, de Valledupar, mantiene imperturbable el prestigio de ser uno de los mejores eventos folclóricos de América Latina en todos los tiempos.

Este año, la versión 49 será dedicada, muy acertadamente, a los hermanos Poncho y Emilianito Zuleta, quienes, según el parecer de expertos y sencillos amantes del estilo vallenato, se lo merecían desde hacía muchos años, dado que es indiscutible su magnífico aporte a la música popular colombiana.

Pero, independientemente de los años que cumpla o del homenajeado de turno, el Festival sigue conservando la fortaleza que hace sentir al visitante que está asistiendo a un gran evento, a una justa hecha con altura y con toda la calidad que se requiere para tener poco que envidiarle a los mejores certámenes culturales del planeta.

Precisamente, hablando de industrias culturales y de Economía Naranja, desde hace muchos años el Festival Vallenato se transformó en una de las mejores vitrinas formativas de Colombia no solo porque a ella asisten representantes de todos los sectores del país –empezando por el presidente de la República–, sino también porque quienes logren coronarse reyes, en cualesquiera de sus concursos, adquieren el renombre invaluable que difícilmente podrían reportarles otras exposiciones de la misma condición.

De otra parte, a pesar de las evoluciones, transformaciones, fusiones y hasta adulteraciones que con los años ha tenido la música del acordeón del norte de Colombia, el Festival Vallenato se ha sostenido en la filosofía de salvaguardar el estilo vallenato, sin que eso le impida invitar, para sus veladas nocturnas en el Parque de la Leyenda, a artistas de todos los géneros y de diferentes nacionalidades.

No deja de ser importante el que la Unesco se preocupara por lanzar una alerta respecto a conservar el estilo vallenato, pero también debe reconocerse que el Festival nunca se apartó de esa tarea, ni siquiera en sus más agobiantes dificultades económicas.

Gracias a su ejemplo, son muchos los festivales de música de acordeón que se han replicado en el país, como, además, la mayoría de jóvenes interesados en seguir cultivando la sonoridad que los viejos juglares confeccionaron en sus parrandas itinerantes como la que sería la personalidad de una música que, de marginal, pasó a representar al país ante el mundo.
Son destacables las reformas aplicadas al concurso de la canción inédita, como la buena premiación a los mejores sones, puyas y merengues, aires que venían siendo ignorados por compositores y jurados, quienes parecían embrujados por el reinado del paseo romántico (o lírico) en los grandes medios radiales del país.

La prolífica participación de la mujer en las diferentes modalidades el evento, sería una espléndida excusa para brindar por estos 49 años en defensa de una música que, por muchas razones, constituye un buen fragmento de la historia del país.

Publicado en El Universal

 

Festival del vallenato reverenciará arraigo del género en Colombia

La pasión por el vallenato, Patrimonio de la Humanidad, reunirá desde hoy a decenas de artistas colombianos y millares de turistas foráneos en Valledupar, capital del Cesar, donde organizan la mayor festividad dedicada a ese género musical.

Durante cinco días, los lugareños, que suman más de medio millón, acogen en pintorescos hostales a melómanos del resto del país y otras naciones, quienes deciden viajar hasta la caribeña urbe, considerada uno de los epicentros culturales de Colombia, reseñaron noticiarios locales.

Conciertos y concursos animan el festival de la leyenda vallenata cuando pequeños y adultos compiten por los lauros en modalidades danzarias, canción, interpretación de melodías con acordeón y pintura.

En esta oportunidad la fiesta reverenciará a los hermanos Zuleta, (Poncho y Emiliano), leyendas vivas que a lo largo de más de tres décadas de carrera artística grabaron 34 discos y resultaron galardonados con un Grammy Latino en 2006.

Tal ritmo surgió hace más de 200 años de la fusión de expresiones oriundas del norte de la nación, entre ellas las tonadas de los vaqueros del Magdalena Grande, los cánticos de esclavos africanos y las danzas de los pueblos indígenas radicados en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Asoman también en esas composiciones elementos de la poesía española y el uso de instrumentos de origen europeo.

Presente desde tiempos ancestrales en la región sabanera de los departamentos Bolívar, Sucre, Cesar y Córdoba; es interpretado con el acordeón diatónico, la guacharaca y la caja.

Su popularidad permitió que se extendiera a todas las localidades de Colombia y pueblos vecinos como el de Panamá, Venezuela, Ecuador, México y Argentina.

Este año el festival celebrará el reconocimiento conferido por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El pasado 1 de diciembre esa agencia distinguió al afamado ritmo con la condición de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, galardón que implica la adopción de medidas urgentes de salvaguardia.

Cada vez usan menos en Colombia los espacios callejeros para celebrar parrandas vallenatas, con lo cual se corre el peligro de que desaparezca un medio importante de transmisión de conocimientos y prácticas musicales, consideró la Unesco tras asociar esa problemática al impacto del conflicto armado interno.

En opinión de expertos, el Festival puede ser uno de los mecanismos idóneos para preservar esa variante en su forma tradicional.

Entre los renovadores del género sobresale el cantante samario Carlos Vives, quien actualizó muchos de los temas folclóricos y los fusionó con sonoridades contemporáneas.

Publicado en Prensa Latina
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