El escritor colombiano Pablo Montoya gana el premio chileno José Donoso

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El escritor colombiano Pablo Montoya, de 53 años, es el ganador de la versión XVI del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso que entrega la Universidad de Talca para reconocer el trabajo realizado por escritores de habla hispana.

En el acta en que los seis especialistas que integraron el jurado internacional fundamentó su decisión, se destacó la vasta y variada producción del autor, cuya pluma ha transitado por el cuento, la poesía, novela, ensayo y la crítica literaria.

«Tiene un carácter disruptivo e innovador que no sólo se desvía de las corrientes de la literatura colombiana de las últimas dos décadas, sino que también ensancha el imaginario latinoamericano al incorporar historias y tradiciones estéticas y vivenciales opacadas por las exigencias del mercado cultural», indicó el presidente de dicha instancia, Horst Nitschack.

«Es un maestro de la frase corta, y de la descripción de sensaciones y emociones. En la traza de las grandes figuras de la escritura de América Latina, nutre su tratamiento de temas nacionales con un generoso universalismo. Su escritura combina una deslumbrante erudición con un lenguaje accesible y depurado que establece complicidades con el lector», agregó.

La noticia fue comunicada a Montoya a través de un contacto telefónico hasta su domicilio en Colombia. «Me siento muy conmovido que hayan reconocido mi obra y mis libros con este Premio que es tan importante en el panorama de la literatura hispanoamericana», afirmó.

Publicado en Cooperativa

Pablo Montoya gana el premio José Donoso

Por Daniel Rivera

Lejos del centro del circuito comercial literario colombiano, Pablo Montoya ha logrado el aplauso de la crítica hispanoamericana. Hoy, 31 de agosto, la Universidad de Talca, Chile, anunció que el escritor es el nuevo ganador del Premio José Donoso, reconocimiento a toda su obra. Entre los anteriores ganadores se encuentran Pedro Lemebel, Juan Villoro, Sergio Ramírez, Jorge Volpi, Javier Marías y Ricardo Piglia. Montoya, primer colombiano en ganar el José Donoso —que se entrega desde 2001—, recibió el año pasado el prestigioso Rómulo Gallegos.

La obra de Pablo es voluminosa e inquieta: veinte libros en diez editoriales diferentes y atravesados por multitud de géneros: poesía, ensayo, cuento, novela. “Yo comencé escribiendo poesía como casi todos los muchachos, luego escribí cuentos y los publiqué, mientras tantos escribía una novela que tenía y tiene largo aliento —novela en la que trabaja en este momento—, pero como tenía tantas preocupaciones económicas, no podía trabajarle mucho. Lo que sí me dio el paso por la academia fue el rigor de la investigación literaria y por ahí derecho me encontré con la escritura ensayística”.

Pablo publicó su primera novela —La sed del ojo, fondo Editorial EAFIT—, en 2004, a los cuarenta años, después de vivir en París, de cursar una maestría y un doctorado, años en los que publicó de su propio bolsillo y desde la capital francesa los libros Cuentos de NiquíaLa sinfónica y otros cuentos y Habitantes. Sin embargo, el reconocimiento académico y entre lectores inquietos le llegaría con la novela Los derrotados (Sílaba Editores), lo que desembocaría en Tríptico de la Infamia (Random House Mondadori), texto que le ha dado un reconocimiento internacional y que pronto tendrá una traducción al italiano y ya se gestiona una al portugués.

“El Rómulo Gallegos ayudó mucho para recibir este premio, porque este jurado es de cinco académicos del mundo hispanoamericano, Argentina, de Brasil, de Inglaterra, de España y de Chile. Cada uno de ellos escogió un grupo de unos ochos autores y depuraron hasta llegar a mi nombre. El asunto con Tríptico de la Infamia es que es mi primer libro que se mueve en el mercado internacional, porque Lejos de Roma y Los derrotados son nombrados pero en la academia.  Así que este premio es jalonado por Tríptico”.

Montoya es profesor vinculado a la Universidad de Antioquia, aunque en el último año ha estado dando cátedras sobre literatura de manera esporádica, pues trabaja en su quinta novela, idea que surgió en los años ochenta cuando estudiaba música en la Escuela Superior de Música de Tunja y, para gambetear las deudas, tocaba flauta traversa en una orquesta sinfónica y saxofón en varias orquestas de música tropical, careciendo —reconoce entre risas—del sabor necesario, del tumbao.

Publicado en Revista Arcadia

Enlace a entrevista exclusiva de Nodal Cultura con Pablo Montoya

 

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