Martín Chambi, peruano universal

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Papá-martín

En Contexto
Martín Chambi nació el 5 de noviembre de 1891 en los Andes Peruanos, en Coaza, un pueblo cercano al lago Titikaka. Fue reportero gráfico en el Diario La Crónica, las revistas Variedades y Mundial y el diario La Nación de Buenos Aires durante los años de 1918 a 1930. Publicó obra fotográfica en la revista norteamericana National Geographic en febrero de 1938. Martín Chambi revela el universo cotidiano y mágico de la cultura andina entregándole al mundo su secreto más íntimo, a través de su archivo fotográfico que contiene cerca de 30,000 negativos 

Por Luis Enrique Cam (*)

La historia de vida del gran artista Martín Chambi pertenece a ese selecto grupo de lo extraordinario. Poco hacía presagiar que aquel niño nacido en un desconocido pueblo de los Andes puneños se convertiría en uno de los fotógrafos más importantes de América Latina del siglo XX.

Hace algunos años descubrí  la vida y obra de Chambi gracias al libro “Martín Chambi, por sí mismo”, del investigador Andrés Garay.  Su lectura me cautivó emocionalmente pues el joven Chambi (Coasa, 1891) lo tenía todo en contra para cumplir su sueño: convertirse en un fotógrafo reconocido. Y sí que lo logró con creces.

La idílica Coasa

Coasa fue la escuela natural que desarrolló el gusto estético de Chambi, situada a 5000 metros de altura, la pequeña aldea proponía la contemplación de maravillosos paisajes, “obras de arte” de las que gozó Chambi en su infancia.

Sin embargo, no todo fue felicidad en aquellos años porque tuvo que dejar los estudios en el tercer grado de primaria para ponerse a trabajar en la chacra familiar. La precaria economía familiar obligó a su padre, don Félix, a emplearse en una mina de capitales ingleses que había llegado a esa zona.

Las condiciones económicas empeoraron con la pronta muerte de don Félix cuando Martín tenía 14 años. Por esta razón, el joven Martín tuvo también que dejar su hogar para trabajar vendiendo alcohol cerca de la mina.

La fotografía

Fue en este lugar agreste e inhóspito en que tuvo lugar su encuentro con la fotografía.  En el campamento minero encontró a tres empleados ingleses que manejaban una cámara de fotos. Estos le permitieron que vea de cerca ese fenómeno que ellos llamaban fotografía y le enseñaron la “magia” que operaba la máquina de la cual Martín quedó prendido. Ya sabía a qué se quería dedicar el resto de su vida.

A los 17 años Chambi viaja a Arequipa, en donde la fotografía había alcanzado un gran desarrollo, e ingresa a trabajar como ayudante de los ayudantes del famoso fotógrafo Max T. Vargas quien se había formado en Londres. Vargas es quien le enseña las modernas técnicas fotográficas, los retoques y del manejo de la luz.

Después de cuatro años de aprendizaje en el estudio de Max T. Vargas, Chambi se une al estudio de los hermanos Vargas, y en 1917 decide independizarse e instala un estudio fotográfico en Sicuani. Su paso por Sicuani fue una parada transitoria pero es aquí donde se inicia en el fotoperiodismo para la prestigiosa revista “Variedades” de Lima en donde publica paisajes de Sicuani y Arequipa. Su nombre empieza a ser conocido en la gran capital.

Pero será en el Cusco en donde encontrará la materia prima para desplegar todo su genio creativo: los pueblos y su gente, festividades y costumbres, monumentos y plazas; paisajes y retratos de estudio, conventos e iglesias, nada quedará en el Cusco sin ser registrado por el lente de su cámara. En su famoso estudio de la calle Márquez 67, Martín Chambi relucirá todo su arte.

Amplia gama

A diferencia de sus contemporáneos cuzqueños y arequipeños, Chambi abarcó una gama más amplia de estratos sociales en sus 40 años de trabajo. Lo importante para él era el personaje. Chambi respeta su dignidad. En estas no se retrata a un individuo sino al indígena, al músico, al anciano, al cargador. Los fotografía con parámetros técnicos similares a los retratos de galería pero sin retoques.

Chambi realiza exposiciones en el Perú, Chile, México y Argentina. En 1927 expone en el afamado hotel Bolívar, de Lima, y es comentado por los periódicos.

Con respecto a los sitios arqueológicos, algunos consideran a Chambi como el descubridor fotográfico de Macchu Picchu por ser el primero en captar la ciudadela entera con un gran angular y el Huayna Picchu de fondo.

En el juego del sapo, que tituló como “La chicha y el sapo”,  Chambi sintetiza la unidad del mestizaje cultural. La chicha como brebaje inca y el juego del sapo europeo se funden en un solo cuadro con naturalidad.

Muestra el mestizaje en los grupos musicales cusqueños con instrumentos europeos (arpa, violín) y andinos (cuerno, quena, caracol).

Occidentalizada

La fotografía del organista manifiesta también el mestizaje: indígena con instrumento europeo y arriba el escudo del Perú invita a pensar que Chambi se vio retratado aquí. Chambi tuvo raíces indígenas pero era mestizo, una persona occidentalizada (por el idioma, oficio, religión, etc.).

Chambi tuvo una gran ventaja sobre sus colegas de aquel tiempo. El conocimiento del quechua le ayudó a entablar relaciones de confianza con sus fotografiados. Así, estos posaban con mayor naturalidad, sin poses ni distanciamientos con el invento occidental.

Andrés Garay afirma que Chambi, no fotografió todo lo que vio, sino lo positivo, las peculiaridades geográficas, las costumbres nativas y mestizas y los tipos humanos. Esa voluntad fotográfica lo distinguiría de ser un indigenista radical.

Universal

Por todo lo expuesto arriba, Martín Chambi es uno de los fotógrafos peruanos más reconocidos en el mundo, si no es el que más, por su amplia y profunda producción artística.

Según el premio nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, Martín Chambi es uno de esos pocos “peruanos universales” que con su arte ha ofrecido al mundo la visión de un Perú maravilloso por sus paisajes, pobladores, costumbres y riqueza cultural mestiza. La obra de Martín Chambi sigue inspirando a numerosos artistas como a nuestro prestigioso fotógrafo Mario Testino, quien ha declarado que busca, en parte, reinterpretar el estilo de Chambi y de sus icónicas imágenes.

(*) Documentalista

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