Paraguay de muchas lenguas celebra el día de la lengua guaraní

El Día del Idioma Guaraní, oficial en Paraguay junto con el castellano, se celebra hoy al conmemorarse el rango constitucional a él otorgado en 1967.

Sin embargo, en esa ocasión solo fue reconocido como nacional y con clase jurídica, mientras una nueva carta magna promulgada en 1992 declaró a esta nación como pluricultural y bilingüe y le concedió al guaraní la categoría de lengua oficial.

En 2010 surgió una legislación conocida actualmente como la Ley de Lenguas con la cual el Estado reconoció ambos idiomas en una condición de igualdad y con ello se introduce la enseñanza del guaraní en los programas educativos.

Coincidiendo con la fecha, este viernes concluye una semana para el uso priorizado del guaraní, como homenaje a la lengua de los pueblos autóctonos, mediante variadas actividades en todo el territorio nacional.

La convocatoria la libró por cuarto año consecutivo la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), con una invitación a todos los paraguayos, estén donde estén.

Su objetivo es la promoción, revalorización y normal uso del guaraní en todos los espacios de interacción social, para así jerarquizar y elevar el orgullo de la población hacia el idioma originario.

Estuvo programada una amplia agenda de acciones culturales, académicas, de sensibilización y de conmemoración que involucraron a niños, jóvenes y adultos de todo el país, además de los compatriotas residentes en el exterior, según la convocatoria.

Incluyó foros, seminarios, talleres, reconocimiento a profesionales de diferentes ámbitos e instituciones que promocionan el guaraní, entre otros asuntos.

La SPL extendió la iniciativa a toda la población paraguaya para que desde el lugar donde esté apoye la iniciativa de utilizar ese idioma en cualquier ámbito de interacción.

Se estima que esta lengua y la sociedad guaraní tienen más de cinco mil años de antigüedad, teoría cimentada en estudios arqueológicos que provocaron hallazgos en este país.

Antes de la llegada de los españoles a la región sudamericana ya se había formado una nomenclatura completa con el guaraní, que hoy día forma el eje central de la identidad de Paraguay, donde más del 87 por ciento de sus habitantes lo hablan.

Sobre su expresividad, los especialistas aseguran que con él se puede llegar a decir muchas más cosas que con el castellano.

Por esa razón hay traducciones que no son fáciles de realizar de la lengua ancestral al español por el sonido onomatopéyico que poseen algunas palabras del guaraní, según sus estudios.

Como dato interesante se señala que la enciclopedia en Internet más consultada, Wikipedia, posee una versión en guaraní en su extensa lista de 287 idiomas disponibles, la cual cuenta con más de tres mil páginas traducidas.

Igualmente, el navegador Mozilla Firefox fue el primero en introducir su edición en idioma guaraní al presentarla en 2013 y tres años más tarde hacerla disponible totalmente.

Publicado en PrensaLatina

 

 Paraguay de muchas lenguas

Por Carlos Darío Torres

Una escena común en Pedro Juan Caballero. Un forastero, paraguayo español-hablante, se acerca a la barra de un copetín a pedir algo para comer; y las empleadas responden en castellano. Enseguida, otro visitante, esta vez luso-parlante, ordena un bocadillo; las mozas contestan en portugués. 

Despachados los clientes, las chicas se ponen a hablar entre sí en guaraní. En un lapso de pocos minutos utilizaron tres idiomas diferentes con la misma fluidez y pasando de una lengua a otra con total naturalidad. Trilingües perfectas, las muchachas.

En las comunidades de pueblos originarios y en las de inmigrantes, la primera lengua no es el castellano ni el guaraní; y para un paraguayo bilingüe, al vivir en las aldeas, los pueblos y las ciudades en las que estos habitantes son mayoría, suele ser obligatorio aprender esa tercera lengua, ya sea solo para comunicarse mejor o para conseguir trabajo o permanecer en él, fenómeno habitual en las localidades fundadas por colonos brasileños, los llamados brasiguayos.

El citado caso de Pedro Juan, en ese sentido, se replica con matices en comunidades como las de Santa Rita y Naranjal, en Alto Paraná, o las de Katueté o La Paloma, en Canindeyú. En el Chaco, incluso, hay personas que hablan el alemán y el bajo alemán (plattdeutsch o plautdietsch) de los menonitas, el español y el guaraní; y a estos se pueden agregar las lenguas habladas por las parcialidades aborígenes de la zona.

En un trabajo publicado en 1999, Ernesto Unruh y Hannes Kalisch sostienen que «el Paraguay multilingüe abarca muchas más lenguas que las dos oficiales, idiomas que muestran dinámicas bastante diferentes una de la otra. Existen los idiomas de grupos de inmigrantes, para cuyo cultivo a veces se hacen grandes esfuerzos. Para mantener el idioma alemán, los menonitas del Chaco ya hace muchos años gozan de una ayuda importante del Gobierno de Alemania, con el envío de maestros, por ejemplo».

En la descripción del caso menonita agregan que, al mismo tiempo que enseñan el alemán en la escuela, este grupo tiene su propio idioma, el plautdietsch, dialecto alemán que un gran número de ellos maneja mucho mejor que el idioma teutón.

«Plautdietsch y alemán contraen relaciones contradictorias comparables a aquellas contraídas entre castellano y guaraní: el uno es el idioma con y dentro del cual vive la gente, el otro es el que se considera mejor y más valioso, sin que se pueda definir realmente en qué consiste esta superioridad», señalan.

Más que guaraní y español

Los últimos datos, recabados en 2010, estiman la población menonita en Paraguay en alrededor de 40.000 personas, lo que significa que al menos ese número de habitantes utilizan el alemán y el bajo alemán como primer idioma, lo que los convierte en dos de las lenguas más habladas en el país, luego del guaraní y el castellano, y el portugués de los brasiguayos.

Los colonos brasileños y sus descendientes rondarían actualmente un número aproximado de 300.000 individuos. Estos están asentados fundamentalmente en los departamentos de Canindeyú y Alto Paraná, aunque existen otros asentamientos en los departamentos de Amambay, Caaguazú, Caazapá e Itapúa.

En estos lugares, además de los idiomas oficiales y el portugués, se produce la mezcla de las lenguas en el habla cotidiana. El guaraní hablado en Santa Rita se mezcla con el portuñol, fenómeno que se repite en localidades de Amambay, como Bella Vista Norte. El comunicador Carlos Hugo González elaboró, un par de años atrás un trabajo que rescata las particularidades del guaraní-portugués, el pidgin que predomina en el distrito altoparanaense.

Los sirio-libaneses y sus descendientes suman unos 25.000 individuos y los japoneses alrededor de 10.000. En estas comunidades, sobre todo entre las nuevas generaciones, es escaso el uso del idioma de sus ancestros y los nuevos contingentes migratorios oriundos del Medio Oriente no están asentados en lugares geográficos en los que puedan imponer sus lenguas, como sí sigue ocurriendo con los menonitas y los brasiguayos.

En cuanto a los pueblos originarios, son más de 113.000 los individuos que se reparten entre las diferentes etnias. En territorio paraguayo se asientan 19 comunidades, agrupadas según la familia lingüística a la que pertenecen, aunque algunas de estas parcialidades no compartan la misma filiación étnica, a pesar de hablar idiomas emparentados entre sí.

Al grupo tupí-guaraní pertenecen, en la región Oriental, las lenguas aché, pã’i tavyterã, mbyá y avá chiripá; en el Chaco se hablan las lenguas guarayo y tapieté, esta última también llamada ñandéva. La familia mataco-mataguayo incluye a los idiomas maká, manjui y nivaclé, también conocido como chulupí.

De la familia zamuco en el Paraguay se habla chamacoco y ayoreo. A la familia guaicurú pertenece el toba-qom, del cual en el país hay pocos hablantes, pues la mayoría vive actualmente en la Argentina. La única familia lingüística cuyas lenguas son habladas exclusivamente en el Paraguay, y casi exclusivamente en el Chaco, es la familia enlhet, conocida como maskoy. A ella pertenecen los idiomas enlhet, enxet o lengua, toba-maskoy, angaité, sanapaná y guaná.

En peligro

El problema es que estos idiomas se están perdiendo, y con ellos una porción importante de nuestra cultura. Los guaná están siendo estudiados por la Secretaría de Políticas Lingüísticas. Son alrededor de 300 personas y solo tres mujeres hablan guaná, que tiene la peculiaridad de que los vocablos que usan las mujeres son diferentes a los de los hombres.

Los varones ya no hablan guaná y esa parte ya está perdida, advierte David Galeano Olivera, del Ateneo de la Lengua y Cultura Guaraní. Por su parte, los maká casi ya no hablan su idioma, las generaciones más jóvenes prácticamente hablan solo guaraní o castellano, o ambos. Los nivaclé son unas 15.000 personas, la mayor población entre los no guaraníes, y es el grupo más estudiado.

Hoy, el 49,3% de la población indígena de cinco años y más de edad utiliza como primer idioma su respectiva lengua, denominada lengua indígena; un poco menos de este porcentaje (48,9%) habla el guaraní, segundo idioma oficial en el Paraguay, y el resto se comunica con un idioma diferente a los mencionados, no habla o no reportó información (1,8%), según la Dirección Nacional de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec).

«Lo lamentable es que no tenemos carreras universitarias vinculadas a la parte etnográfica o etnológica. Tampoco existe una política de inversión en investigación para rescatar esas lenguas y, a través de ellas, las culturas», agrega Galeano El hecho de que el Paraguay es un país multilingüe se ha destacado reiteradas veces en los últimos años. Pero para la mayoría de los paraguayos el reconocimiento del carácter multilingüe del país se limita a la percepción de la coexistencia de los idiomas castellano y guaraní, señalan Unruh y Kalisch.

«La Constitución Nacional fue promulgada en 1992 y en su Artículo 140 establece, refiriéndose a la cooficialidad del español y el guaraní, que la ley reglamentará su uso. Tuvieron que pasar 18 años para que se promulgara la Ley de Lenguas. En el caso de los idiomas nativos, ellos deberían tener un sistema educativo diferenciado, bilingüe, tomando el castellano como lengua general y que eso les permita mantener su identidad. Pero no hay dinero para eso», destaca Galeano Olivera.

Pensar que en Paraguay solo se hablan dos idiomas es una creencia extendida, incluso entre quienes tienen conciencia y conocimiento de la existencia de otras comunidades en las que el vehículo de comunicación oral no se limita al guaraní paraguayo y al castellano paraguayo. La nación paraguaya es pluricultural y por ende multilingüe, pero mientras esto no sea asumido por el Estado, corremos el riesgo de perder una parte importante de nuestra identidad. Y en este sentido, sí necesitamos hablar el mismo idioma.

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Palabra oficial

El Artículo 140 de la CN establece: «El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idiomas oficiales el castellano y el guaraní. La ley establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas indígenas, así como las de otras minorías, forman parte del patrimonio cultural de la Nación».
Por su parte, el artículo 77 dice: «La enseñanza en los comienzos del proceso escolar se realizará en la lengua oficial materna del educando. Se instruirá asimismo en el conocimiento y en el empleo de ambos idiomas oficiales de la República. En el caso de las minorías étnicas cuya lengua materna no sea el guaraní, se podrá elegir uno de los dos idiomas oficiales».

Familias lingüísticas y su población

Guaraní: 61.902 – Guaraní Occidental: 3.587 – Aché: 1.884 – Avá Guaraní: 17.921 – Mbyá Guaraní: 20.546 – Pai Tavyterã: 15.494 – Guaraní Ñandéva: 2.470 – Lengua Maskoy: 26.774 – Toba Maskoy: 2.072 – Enlhet Norte: 8.167 – Enxet Sur: 7.284 – Sanapaná: 2.866 – Angaité: 5.992 1 79 – Guaná: 393 – Mataco Mataguayo: 17.238 – Nivaclé: 14.768 – Maká: 1.888 – Manjui: 582 – Zamuco: 4.528 – Ayoreo: 2.461 – Ybytoso: 1.915 – Tomárãho: 152 – Guaicurú: 1.939 – Qom: 1.939 – Total: 113.254

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