Graciela Iturbide, narradora en imágenes

Graciela Iturbide es historiadora, hace un relato visual de nuestro presente en el retrato que hace de Juchitán, de las mujeres, ¿por qué?, porque finalmente son las juchitecas las que con su actitud y su vestido hacen que destaquen las mujeres de México, afirmó la escritora y periodista Elena Poniatowska durante la plática homenaje que recibió la fotógrafa Graciela Iturbide en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) como parte de la 37 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (Filo).

El homenaje realizado en las instalaciones del CaSa, fundado por el pintor juchiteco Francisco Toledo, fue encabezado por el director de dicho centro, Daniel Brena, así como por el director general de la Filo, Guillermo Quijas, y Vania Reséndiz, presidenta del Fondo Ventura. La plática fue conducida por la escritora Elena Poniatowska, quien elaboró una serie de preguntas a Iturbide.

Poniatowska inquirió a la fotógrafa acerca de cuál es el libro realizado que más satisfacciones le ha dado. Concreta, Iturbide dijo: para empezar, el libro de Juchitán es uno de los preferidos. Gracias a que lo hice con Elena Poniatowska, se ha editado varias veces y el texto de Elena encanta a todos, a todo el público. Ella fue quien le puso el nombre, así que trabajamos juntas en ese libro, y yo disfruté mucho estar en Juchitán.

De igual forma, la escritora preguntó a la homenajeada sobre las fotos que hizo de la matazón de las cabritas. ¿Hiciste un fotorreportaje?, ¿crees en los fotorreportajes o crees que nada tienen que ver con el arte?

Gabriela Iturbide, nacida en 1942 en la Ciudad de México y quien ha trabajado en países como Italia y Francia, aseguró “todo es fotorreportaje en la vida. Para mí, en mi trabajo, puede ser bueno o puede ser malo, pero todo es como… estás en Juchitán, regresas varias veces, tomas fotos, las ves en tu archivo, ves que te gustan o no te gustan, pero al fin y al cabo es una historia.

Es un fotorreportaje. La fotografía cuenta sus historias en el fotorreportaje. Todos los libros que he hecho son contar lo que vi en India, qué vi en México, pues mis reflexiones de las imágenes que vi están en la impresión de las fotografías.

Reiteró que “todo lo que se hace en fotografía son fotorreportajes, algunos pueden ser hechos con mayor o menor sensibilidad e incluso algunos se acercan más al arte, siempre dependiendo de lo que haga el fotógrafo.

Todos hacemos nuestro trabajo, pero llega a ser un fotorreportaje, sea de alta o baja calidad. Por medio de los libros de fotografía siempre conocemos lugares, aunque todo es subjetivo, señaló.

Explicó que su trabajo acerca de Juchitán no quiere decir que esas fotografías sean Juchitán, sino que son su visión de lo que es esa localidad y cada persona que hace fotografía muestra su visión, no lo que en realidad es.

Ante un auditorio lleno, detalló que para ella la fotografía es la sorpresa. Si yo me sorprendo con algo es que lo tomo, si no me sorprendo, jamas tomo nada, ya sea un paisaje, una pareja, unos amigos. En el momento que yo veo que el corazón me late aprieto el gatillo, muchas veces con muy buena suerte, otras muchas con muy mala, dijo Graciela Iturbide.

Además, admitió que ella sufre mucho cuando le hacen fotografías, y entre risas mencionó que participó en una sesión fotográfica para una revista en la que escribieron un artículo sobre ella. Cuando vio el resultado, les dijo que mejor les enviaba un autorretrato.

Agregó que uno de los momentos más duros que ha fotografiado fue la matanza de chivos en la región de la Mixteca en Oaxaca, sin embargo pudo soportarlo porque bajo su óptica, la cámara fotográfica hace las veces de un escudo.

¿Sabes por qué lo puede aguantar?, por la cámara, ésta protege. Si yo hubiera ido sin cámara no hubiera siquiera podido verlo, afirmó.

Al finalizar la charla, que tuvo una hora de duración, fue inaugurada una exposición retrospectiva con más de 300 fotografías de Graciela Iturbide, la cual estará abierta al público hasta el 8 de enero.

Publicado en La Jornada
También podría gustarte