Resurgimiento Asháninka

La identidad de la comunidad asháninka está en proceso de resurgimiento, pese a las amenazas que soportaron en las últimas décadas los indígenas de esta etnia, que ocupan territorios en la selva de Junín, Pasco, Huánuco, Ayacucho, Cusco y Ucayali, pervive y aspira a consolidarse.

Haciendo prevalecer su espíritu de libertad y defensa de la naturaleza, organizaron el VII Festival de Comunidades Nativas en Bajo Quimiriki, en el distrito de Pichanaki, en Chanchamayo, donde afloró la verdadera esencia de este pueblo que vivió amenazado por los explotadores de caucho y por los subversivos que los trataron de aniquilar.
Pero esta vez, apelando a juegos ancestrales, grandes y pequeños demostraron identificación con su cultura, ellos se enfrascaron en un reñido juego de fuerza, jalaron sogas en equipo para demostrar su impresionante fuerza.
También hubo espacio para el ancestral juego de chontari, que, pese al tiempo, se mantiene vigente en las comunidades indígenas de la nación asháninka, acostumbrada a vivir en armonía con la naturaleza.
“El chontari es una pelota de panca de maíz, que se sujeta con una mampeta con brea y se le colocan tres plumas, para que gire cuando es lanzada con la palma de la mano. Es un juego donde se saca desde el medio y está prohibido utilizar los pies y la cabeza; esta vez compitieron diez equipos en fase eliminatoria”, explicó Alejandro Felipe, de la comunidad Gran Pajonal.
El masato, bebida elaborada a base de yuca, no podía estar ausente en este encuentro y los mejores bebedores compitieron; a pesar de que el preparado es medianamente espeso, la velocidad para consumirlo en una opácamona fue impresionante.
Los festivales de este tipo son permanentes en la Selva Central y concitan la atención de numerosos turistas, quienes llegan ávidos de conocer esta cultura, que tiene su propia lengua perteneciente a la familia lingüística Arawak.
Conscientes de la importancia de su legado, las más jóvenes de las comunidades también se hicieron presentes, para mostrar su belleza y conocimientos. Fueron 14 las jóvenes participantes en Miss Tsinane 2018, certamen en el que realizaron una pasarela con sus característicos trajes o cushmas (tejidos de algodón pintados con productos naturales).
La ganadora del concurso Miss Tsinane fue Magda Abigail Quinchuya Valerio, de tan solo 12 años de edad, la única representante del pueblo yanesha; el segundo lugar fue para Emili Poma Martínez, que ganó el título Miss Ebankaro, y el tercer lugar, para Nilda Loren Salcahuanti, que obtuvo el título Miss Mainaro.
“Desde que se inició la presente gestión edilicia en Pichanaki se trabaja en revalorar, en devolver su sitial a nuestos hermanos asháninkas; en razón de ello, año tras año se lleva a cabo el festival de comunidades nativas con diversas costumbres y actividades en las que se puede apreciar el misticismo y la forma en que viven los pobladores de esta etnia”, manifestó el subgerente de Turismo de la municipalidad de Pichanaki, Richard Zevallos Romero.
La comida tradicional, a base de pescado de río y yuca, así como carne de animales de monte, también es una delicia que atrae a los visitantes y nacionales extranjeros que llegan masivamente, en especial los fines de semana y feriados largos.
Publicado en Andina

Al rescate de la diversidad cultural en Perú

Asháninkas en la radio, una respuesta la necesidad de expresión de los pueblos originarios

Vivieron desplazados. Y es que las fuerzas subversivas les arrebataron sus tierras. Los asháninkas, comunidad indígena que ocupa la Selva Central, desde el bajo Apurímac hasta Pachitea y Yurúa, son los protagonistas de “Nuestra voz”. Se trata de un programa radial que desde la señal de televisión estatal del Perú irradia las costumbres, historia y tradiciones de una cultura milenaria.

El histórico programa responde a una necesidad de comunicación de este grupo étnico con más de 100.000 habitantes, aunque la cantidad es aún imprecisa. “Teníamos una deuda por saldar con este pueblo valeroso que combatió a Sendero Luminoso durante la década de los 80 y 90. Ellos hasta ahora no recibían la atención del resto del país”, respondió para la prensa peruana el presidente del Instituto de Radio y Televisión, Hugo Coya, al hacer referencia a una iniciativa radial que es una forma de reivindicar a esta comunidad.

Desde los micrófonos de “Ashiañane” (Nuestra Voz) Cinthya Gonzales y Dennis Contreras presentan a diario no solo noticias, sino también la forma de vida y las festividades de su pueblo, además de su visión cultural en su lengua originaria. Se trata del primer programa de los medios de comunicación públicos en este idioma.

Amazonía con acervo cultural

La primera edición del espacio intercultural tuvo mucho éxito debido a que el grupo étnico constituye una de las comunidades amazónicas más grandes del país, incluso en la frontera con Brasil. El vasto acervo cultural de esta comunidad amazónica, así como la transferencia de conocimientos resulta beneficiosa para el país.

 

ASHANINKA

Facebook Municipalidad Provincial de Satipo

Durante la transmisión radial narran distintas tradiciones de su comunidad, así como explican el porqué de la pintura que llevan en el rostro, además del significado de utilizar la Cushma, (vestido de una sola pieza). Destacadas personalidades de la cultura asháninka participan también del espacio en diversas entrevistas.

En una sociedad pluricultural la discriminación, ¿puede aparecer como una constante amenaza para la idiosincrasia de los pueblos? Según el último reporte del ministerio de cultura aplicado por la encuestadora IPSOS, algunos sectores de la población de la Amazonía y los Andes peruanos, comparten la idea de que sus hijos no sigan sus costumbres por el temor a ser discriminados.

Idiosincrasia en riesgo

Hasta el momento la televisión pública en Perú transmite 3 programas dedicados a difundir la pluriculturalidad de nuestro país; “Ñuqanchi” (noticiero en quechua), “Jiwasanaka” (noticiero en “Aymara”), y ahora “Ashiañane” (programa radial asháninka). Sin embargo según esta evaluación el 17% de la población quechua y aimara es la que menos percibe que el Estado promueva y proteja la diversidad cultural.

La Encuesta Nacional de Percepciones y Actitudes sobre Diversidad Cultural y Discriminación Ético –Racial revela que el 40% de los peruanos encuestados no está de acuerdo con que en el país exista una sola persona que esté dispuesta a dejar de lado sus costumbres para evitar la discriminación.

Según los indicadores del informe, en cuanto al uso de técnicas de cultivo ancestral para los padres esto es importante en un 26% mientras que para los hijos lo es solo en 12%. El estudio precisa también que existen afroperuanos que no se sienten orgullosos de su herencia.

Publicado en Aleteia

 

 

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