Volvió la Fernández Fierro

LA ORQUESTA FERNÁNDEZ FIERRO, CON LA VOZ DE NATALIA LAGOS

 

 

La Orquesta Fernández Fierro inició su clásico ciclo de los miércoles en el CAFF, su propio club, con el debut de su nueva cantante Natalia Lagos, quien asumió el desafío de reemplazar a Julieta Laso, “con la responsabilidad que implica formar parte de una agrupación con mucha historia y una poética de la que hay que hacerse cargo”.

Luego de ocho años al frente del grupo Alto Bondi y de iniciar un camino solista, la cantante Natalia Lagos, de 36 años, recibió el llamado del “Yuri” Venturín -fundador, contrabajista y director musical de la orquesta- para convocarla a ser parte de agrupación, la misma que la había impactado hace 10 años y que de algún modo la impulsó a explorar en el mundo del tango.

“Hicimos un trabajo intenso, aprendí 15 canciones en un mes. Me llamaron justo antes de irme de gira por Europa. Cuando volví hicimos dos semanas de ensayo, después tocamos en Zárate e hicimos dos conciertos en el Club Fernández Fierro”, contó en charla con Télam la intérprete, pianista y compositora, dueña de una voz potente y de gran un aplomo escénico.

La historia de Natalia en la música comenzó como cantante de blues y rock. “Me gustaba mucho el tango porque se escuchaba mucho en mi casa, pero cuando vi a la Fierro lloré, me causó mucha emoción; era una fusión perfecta entre el tango y el rock, crearon una forma de hacer música. Fue una de las primeras cosas que escuché del tango nuevo junto a Altertango. Son los pioneros, fue muy inspirador para todo una generación”.

“Es muy halagador que hayan pensado en mí, me llamaron de una, Yuri me había escuchado en el Caff con Alto Bondi. La orquesta es cien por ciento tango y el tango es un lenguaje gigante, donde hay mucho por explorar”, expresó la cantante, cuyo primer disco es “Pisar mi sombra”, un proyecto de “blusecitos míos, canciones más rockeras”, definió.

Luego integró Alto Bondi y actualmente está presentando tangos propios y versiones de compositores y grupos contemporáneos como Altertango y Pacha González, entre otros.

Lagos no dudó asumir el reto de sumarse a una orquesta que cuenta con casi 20 años de trayectoria, luego de la despedida de la cantora Julieta Laso, quien decidió abocarse a su carrera solista.

“Las presiones son inconscientes, yo soy muy trabajadora y soy bastante segura en lo que hago. A Juli (Laso) la admiro un montón. Cuando cantás los mismos temas hay una comparación obvia”, dijo la intérprete.

“Con el tiempo uno empieza a formar parte en lo humano en lo musical. Con Julieta venimos de lugares distintos, yo soy más nueva, tengo mas un bagaje en lo rockero, ella venía del tango. Uno tiene que hacerse cargo, la orquesta es un lugar que conlleva algunos miedos y un lugar de mucha responsabilidad, porque es un orquesta comprometida con muchas causas, es una cooperativa y tiene una ideología muy clara”.

“Puedo reconocer cierto miedo porque es una orquesta tan visible, pero también soy segura en lo que hago -continuó-, se que tengo un piso que está bien. También sé que si uno quiere ser más preciso en lo que está haciendo, tenés que estudiar toda la vida. Es como la vida misma, autodesafiarte en la vida y en tu profesión también.

-Télam: – ¿Qué aporte sentís que le das a la orquesta?

-Natalia Lagos: Cada músico que se suma a un proyecto que está andando aporta algo nuevo, sobre todo el que está poniendo la cara. Creo que puedo aportar toda mi experiencia y me personalidad que es otra, yo además soy música.

-T: ¿Qué te exige a vos como cantante e intérprete esta experiencia?

-NL: Lo que encuentro es un concepto muy claro de las canciones y lo encuentro terriblemente tanguero, pero no es tan obvio. La expresión tiene que estar muy clara, la riqueza está ahí. Por otro lado, cantar en el registro de Juli es como un desafío momentáneo.

-Télam: ¿La idea es seguir con tu proyecto propio paralelamente?

-NL: El plan es seguir, en la orquesta hay una demanda real de trabajo que quizás me evite producir , el plan es ambas cosas.

Grupo la Provincia

También podría gustarte