Nuestras madres

El guatemalteco César Díaz, director de Nuestras Madres, habla de su éxito en Cannes

“Es la historia de Ernesto, un joven guatemalteco que busca a su padre desaparecido durante la guerra y a través de su encuentro con una señora indígena descubre que su historia e identidad familiar es mucho más compleja de lo que creía”, así describe el director César Díaz a su filme Nuestras Madres. La inspiración surgió a partir de que el padre de Díaz, un militante político, desapareció en 1982 durante el conflicto armado interno de Guatemala.

“El que queda detrás tiene siempre la sensación de que el desaparecido algún día va a aparecer, y esa situación es terrible, porque siempre tienes esa esperanza”, apunta el director, que no quería hacer un filme autobiográfico, sino tomar sus sentimientos como punto de partida.

El pasado miércoles 22 de mayo la película, que es una producción de Guatemala, Bélgica y Francia, fue reconocida con un premio de la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos (SACD) de la Semana de la Crítica, sección paralela del Festival de Cannes que otorgó su máximo galardón a la cinta de animación “J’ai perdu mon corps”.

Actualmente, Díaz se encuentra Francia. Con el cambio de horario y las múltiples actividades que ocupan su agenda en estos días, se tomó un tiempo breve para compartir un poco con Prensa Libre acerca de su reciente experiencia.

Díaz comenta que asistir al icónico Festival Cannes ha sido increíble. “No esperábamos tener la acogida con la que nos han recibido, el premio y los aplausos. Era un terreno desconocido para nosotros porque es un festival muy grande y es la primera vez que Guatemala va”, explica Díaz.

Además, agrega que lo más gratificante para él ha sido compartir con el equipo involucrado en el proyecto. El cineasta enfatiza en que una película no la hace una sola persona, y el hecho de que parte de la producción viajara a Cannes junto a él, incluyendo a los actores principales, completó la experiencia a la perfección.

Asimismo, comenta que estos últimos no habían visto la película hasta el momento de su presentación en el festival. “La descubrieron junto al público”, dice.

Recientemente, Díaz aseguró que aprovechará el reconocimiento para servir de “multiplicador” de la recompensa para “pelear” por la ley de cine guatemalteca.
(Foto Prensa Libe: EFE)

De momento Nuestras Madres, que dura 1 hora y 18 minutos, se presentará en un circuito de festivales, y aunque aún no hay una fecha establecida, Díaz asegura que sí se presentará en Guatemala. Además, manifiesta un interés especial en presentarla en Alta Verapaz, lugar en el que se filmó la película. “Creo que hay que devolverle algo a la gente por todo lo que nos ha dado”, comenta.

En cuanto a sus próximos proyectos, Díaz comenta que trabaja en un largometraje documental sobre la morgue de la ciudad de Guatemala y en una adaptación de Los Jueces, de Arnoldo Gálvez Suárez, novela ganadora del Premio Centroamericano Mario Monteforte Toledo 2008.

Prensa Libre


Hablamos con César Díaz, director de «Nuestras madres», premiada en la Semana de la Crítica de Cannes

Este jueves, la cinta guatemalteca «Nuestras madres», de César Díaz, recibió el premio de la Sociedad de Autores francesa (SACD) en el palmarés de la Semana de la Crítica de Cannes. Se trata de la primera película de ficción en la carrera del guatemalteco, conocido sobre todo en su faceta de editor, labor que desarrolló entre otras en las dos películas de su compatriota Jayro Bustamante, «Ixcanul» y «Temblores». NOTICINE.com habló con él en exclusiva.

– Luego de dos films documentales, por primera vez -y sin dejar el retrato de la realidad- prueba usted en la ficción. ¿Qué cuenta en «Nuestras madres»?
Cuenta la historia de un antropólogo forense que busca a su padre desaparecido durante la guerra civil en Guatemala. Un día llega una indígena del altiplano que busca a su marido y en la foto que le enseña, este antropólogo descubre a su padre. Por lo que se lanza de cabeza para poderlo desenterrar y en ese viaje se da cuenta de que su historia familiar es mucho más compleja de lo que él pensaba.

– ¿Que crée que supone el premio para la película?
Lo importante es que gracias a él se verá más y mejor, tendrá una vida tal vez más larga y grande, pero estar aquí ya era de por sí un premio, considerando que es en buena medida una opera prima.

– ¿Y cómo ha sido en general su experiencia en Cannes?
Muy agradable. Tenía muchas ganas de que el público la descubriera porque uno hace películas para la gente las vea y las disfrute. A la vista del premio creo que al menos a una parte de sus espectadores les gustó bastante

– ¿De dónde surgió la idea de hacer «Nuestras madres»?
Estaba haciendo la investigación para un documental y descubrí un pueblo en el cual había sucedido una masacre. Lo que me llamó la atención era cómo las mujeres del pueblo cuando tú llegas y empiezas a hablar del tema, te llevan al lugar donde sucedió la masacre, te cuentan lo que sucedió para que sea real, lo que les sucedió a ellas y que no se olvide. Para mí, la voluntad y el temple de estas mujeres hizo que me dieran ganas de contar su historia no a través del género documental, con ellas necesariamente, sino de un personaje que busca a su padre.

– En la película se muestran momentos de miedo, por ejemplo, miedo a testificar, el miedo a encontrar, aunque deseen encontrar…
Guatemala es un país que vive con el miedo porque después de una guerra y de lo que sucedió, no te queda otra. Necesitas sobrevivir y el miedo es lo que te hace sobrevivir. Y justamente lo que es admirable es cómo estas mujeres o estas personas sobrepasan su propio miedo para poder pensar en algo más grande que ellas mismas.

– Desarrolló un trabajo arduo y extenso de investigación sobre lo ocurrido, ¿no?
Sí. Yo conocía la historia de Guatemala porque la he vivido, pero había investigación sobre todo de la parte científica. Lo que es interesante en la peli es cómo es la ciencia la que te permite empezar un proceso de duelo. Cuando hay un desaparecido, tú siempre tienes la esperanza de que un día va a venir, pero cuando la ciencia es capaz de decirte que los huesos encontrados son de tu marido, hermano o esposa, a partir de ahí tu tienes esta certeza que te ayuda a encarar el duelo donde antes había incertidumbre. Fue un trabajo de investigación largo y era importante poder representar en la ficción una realidad que fuese honesta y fidedigna. Entre la escritura y la investigación me llevó cinco años poder levantar esta película.

– Supongo que la financiación fue complicada, ¿no?
Fue muy complicada, porque Guatemala es un país que no tiene fondo de cine, ni ley de cine, pero tengo la suerte de tener también la nacionalidad belga y Bélgica ha acogido este proyecto como si fuera una película suya y se pudo financiar de esa manera. También entró luego Francia.

– ¿Cómo fue la elección del protagonista?
Fácil y difícil. Yo quería trabajar con no profesionales y de pronto me di cuenta de que el guion que había escrito era casi imposible de hacer con actores sin experiencia. Por lo que me puse a buscar actores y vi casi unas 500 personas en Guatemala y no encontré a nadie. Fui al país más cercando que además tiene vínculos grandes porque hubo un gran exilio guatemalteco en México. Que el protagonista tuviese un acento distinto no era históricamente incorrecto. Al principio no les hable ni del texto ni del guion y seguramente era muy desestabilizante para ellos porque les hacía preguntas sobre cómo llevaban los duelos, cómo era su relación con su padre o cómo están sus muertos. Imagínate llegar a un casting y que el director te diga eso. Poco a poco me di cuenta de que con Armando (Espitia) creamos un vínculo bien particular porque me tuvo mucha confianza y se abrió inmediatamente, y porque él estaba leyendo un libro en el cual un general italiano que está buscando los cadáveres de sus soldados en la guerra de Libia. Empezamos a hablar de esta búsqueda y la búsqueda de los huesos. Armando está en un momento de su vida donde se hacía preguntas que la película también se hacía, fue un match muy bueno.

– Son temas universales por todas las atrocidades que se han hecho y es necesario buscar y encontrar.
Sí. Era importante la búsqueda del padre porque te puede conectar a cualquier persona. Era muy fácil caer en un panfleto político y demás. Por eso, la búsqueda de Ernesto era lo más importante de la película. A partir de ahí ya te puedes decantar por otros temas, pero si tuviese que resumirla sería un hombre que busca a su padre.

– ¿Tiene algún proyecto próximo?
Estoy adaptando una novela de Arnoldo Gálvez Suarez, que es un escritor guatemalteco, titulada «Los Jueces», sobre como hacer Justicia en un país donde no hay y trabajando en un largometraje documental sobre la morgue de la capital de Guatemala. Es una ciudad super violenta, en la cual hay 18 asesinatos por día, y quería interrogar la violencia sin mostrar la violencia, y el lugar que escogí es esta morgue donde llegan los cuerpos y las personas que siguen buscando a sus seres queridos. La mayoría son chicas que desaparecen y los padres van cada semana a buscarlas.

– Elige usted temas muy duros en su cine…
Guatemala es un lugar muy duro y al mismo tiempo hay una energía muy interesante donde todo es posible. Todo está por construir y eso también es muy emocionante. Es un lugar que nos permite interrogarnos sobre temas profundos, porque te pone al límite de tus orígenes con tu padre, de la violencia, de la justicia…

– ¿Va a seguir recorriendo festivales en Europa con esta película?
Sí, espero, sobre todo después del premio. Creo que una película tiene que ser vista y lo que más quiero es que la gente la vea. Que podamos hacernos preguntas juntos y que sea una herramienta de reflexión más allá de ser un gesto cinematográfico y artístico.

Noticine

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