El chongo peruano

«El chongo peruano»: reseña del libro de Alexander Huerta-Mercado

Alexander Huerta-Mercado ha publicado un ensayo en el que busca encontrar los motivos por los cuales los peruanos nos hemos valido de la burla para sobrevivir a una sociedad tan violenta como la nuestra.

Por Carlos Oré Arroyo

Tras el desafortunado intento del cómico Fernando Armas por imitar a la destacada deportista Gladys Tejeda surgen preguntas como ¿Por qué ese personaje provoca risas en los seguidores de su programa? O ¿Por qué nos valemos de estereotipos étnicos y sociales para burlarnos del otro? Estas son interrogantes sobre las cuales Alexander Huerta Mercado ahonda en su libro “El chongo peruano. Antropología del humor popular” publicado por la editorial Estruendomudo como parte de sus novedades presentadas en la reciente Feria Internacional del Libro de Lima. Si bien el caso de la ganadora de la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de este año es reciente, no es un escenario novedoso ya que durante muchos años se han venido repitiendo casos como este que el autor analiza en las páginas de su más reciente publicación.

El texto de Huerta Mercado es una invitación a conocer lo que han dicho figuras como Aristóteles, Freud y Kant respecto al humor y reconocer si alguna de esas hipótesis explicaría nuestro comportamiento como sociedad. Para el autor “el humor es como una especie de barómetro que mide lo que una sociedad teme o esconde, y que necesita maquillar en forma de chiste” y es con esa idea que va deconstruyendo distintos episodios como un programa de Trampolín a la fama, una competencia de chistes entre Miguel Barraza y Melcochita o la presentación de una vedette en un night club.

Cuesta creer que podamos encontrar en un mismo texto a Melcochita con Freud o a Ferrando con Aristóteles pero es justamente aquella cualidad la que vuelve interesante cada una de las páginas de este libro. Estos pensadores que postularon hace muchos años ideas sobre el uso del humor como una forma de mostrar superioridad en el caso del filósofo griego o el intento de naturalizar la agresividad con la risa como postula el padre del psicoanálisis, resultan tan vigentes en una sociedad como la nuestra que se resiste a abandonar las costumbres coloniales como la diferenciación por clase social o grupo étnico. Por ese motivo el análisis del autor puede terminar siendo un frío balde de agua que abre los ojos al lector y le presenta una realidad completamente alejada de aquella romantizada que se ha venido construyendo en los últimos años con proyectos como la marca Perú.

Aunque el texto resulte muy descriptivo por momentos resulta importante aquel trabajo meticuloso por narrar los eventos presenciados ya que darán pie a diversas hipótesis sobre el comportamiento, las motivaciones y el empleo de ciertos recursos para crear un chiste. La lectura de “El chongo peruano” resulta ágil ya que muchos pasajes están narrados a modo de crónica en la que el autor complementa su experiencia personal con las ideas de filósofos y otras fuentes que nutren el texto.

"El chongo peruano": reseña del libro de Alexander Huerta-Mercado

La lectura de este ensayo deja al lector, como todo buen libro, con una larga lista de preguntas por resolver sobre al tema pero con un panorama mucho más comprensible donde ciertas reacciones que repetimos constantemente adquieren una explicación. Este texto nos aleja un poco de aquellos escenarios que podrían robarnos una carcajada para permitirnos tener una visión más panorámica del caso y finalmente reconocer la existencia de taras que cargamos con nosotros desde hace muchos años y a los cuales pareciera que nos hemos acostumbrado. Por eso este libro resulta esencial para la coyuntura que atravesamos, en la que, poco a poco, con tropiezos y victorias, vamos percatándonos que poco o nada hemos dejado de aquel Perú colonial del que supuestamente nos liberamos hace casi doscientos años. Libres aún no somos.

El Comercio

 

 

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