Hotspot

La obra de teatro que le pone rostro de mujer a la inmigración

La Máquina Somática presenta ‘Hotspot’, que propone una novedosa mirada sobre este flagelo.

Por Yhonatan Loaiza Grisales

Las tres actrices están al frente, a pocos metros de distancia, pero su voz parece llegar de otra dimensión. Son voces de distintas generaciones y razas, que están hablando sobre el mismo drama eterno, la migración. El espectador las escucha a través de unos audífonos conectados a un dispositivo especial que recibe antes de entrar al escenario.

Y no se trata de un simple adorno tecnológico, sino de un elemento que parece hacerles eco a esos millares de personas que han abandonado su hogar para buscar un mejor destino en un lugar desconocido. Esa es la propuesta de ‘Hotspot’, una experiencia escénica –no se puede llamar de otra manera– del grupo La Máquina Somática que está en temporada en La Casa del Teatro Nacional, en Bogotá.

Según el director de la pieza, Javier Gutiérrez, el uso de los audífonos también responde a un detalle ligado con la experiencia de migrantes. “Muchas de las personas que viajan o se transportan ilegalmente lo hacen en medios donde el sentido principal de la conexión con el entorno, que es la visión, estaba limitado. Quien viaja en un barco, o escondido en un tren, o quien viaja por la noche, o quien llega a una ciudad y tiene que permanecer durante un día escondido en un apartamento siempre subraya que la forma de orientarse es a través del sentido de la audición”, explica Gutiérrez.

La producción es protagonizada por Rosario Jaramillo, María Nela Sinisterra y Dévora Roa, y Gutiérrez cuenta que nació gracias un trabajo en conjunto que realizó con el grupo español Projecte Vaca, que al igual que él estaba trabajando sobre mujeres migrantes.

El director se juntó con las actrices, y tras ganar una beca del fondo Iberescena decidieron crear un trabajo en conjunto, impulsado por la masiva llegada de inmigrantes a Europa desde países como Siria, Afganistán e Irak a finales del 2015.

“Tomamos una de las rutas migratorias más activas de la historia de la humanidad, que es la que sale del norte de África, atraviesa Europa hasta llegar al norte de Francia, buscando ir hacia los países del norte, especialmente a Inglaterra. Viajamos desde una pequeña isla en el sur del Mediterráneo europeo, Lampedusa, que pertenece a Italia pero es prácticamente África, y de ahí empezamos un recorrido y estuvimos en diferentes viajes de refugiados”, explica Gutiérrez.

Basados en esa experiencia, el director y las actrices crearon una primera versión de la pieza, que se estrenó en el 2017. Ahora, Gutiérrez la volvió a montar con este elenco colombiano.

‘Hotspot’ se nutre entonces de las experiencias de los creadores y de sus reflexiones sobre este fenómeno; además, está atravesada por una serie de preguntas fundamentales: ¿es posible la representación del dolor del otro? Si eso fuera posible, ¿quién autoriza a hacerlo? ¿Cómo ser turista en la desgracia del otro? ¿Cómo no usar el dolor del otro como insumo para una creación?

La producción está construida por diferentes planos narrativos, con la voz en primer plano, que van armando un rompecabezas sensorial en el que el espectador tiene que encontrar su propio norte. Es un escenario para nada convencional, en el que al frente hay una gran pantalla, que está unida por una pasarela con una especie de gran faro que cada tanto se cubre de niebla artificial.

Los espectadores se ubican en el piso (o de pie) al lado de la pasarela, mientras las actrices relatan detalles del fenómeno migratorio, historias sobre mujeres que lo sufren en primera persona, preguntas sobre el sentido del arte y hasta pequeños fragmentos de piezas de Antón Chéjov.

Es un huracán emocional que nace del estilo de un grupo acostumbrado a romper las fronteras. Así lo hizo, por ejemplo, en Mood, un portentoso montaje que se alimentaba de esas maratones de baile estadounidenses en las que los participantes danzaban hasta la muerte.

“Todas las piezas que he hecho siempre buscan la desorientación, buscan que el espectador encuentre, consciente o inconscientemente, un rol en la experiencia de ver arte… Esta pieza en particular, en la que ponemos tantos elementos simultáneamente, le plantea al espectador un reto que trasciende una experiencia convencional de lo que llamamos teatro”, finaliza el director.

El Tiempo

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