Murió Horacio Fontova, un artista popular

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

“Yo alterno: la música es seria, pero mi actitud no. la gente se acuerda más de Los hermanos Pinzones o de lo que pegó Sonia Braguetti en la tele, pero no de la música muy seria que hago. Entre las canciones serias, mi actitud no es seria para nada”, así nos hablaba en septiembre de 2018 Horacio Fontova sobre la relación entre el humor y la música, que marcó su carrera artística durante casi 50 años.

“El Negro” demostró su talento en distintas disciplinas: fue ilustrador y director de arte de la mítica revista “Expreso imaginario”; participó en los ’70 de dos obras musicales –Hair (en el Teatro Argentino) y Jesucristo Superstar- tuvo dos formaciones musicales estables Fontova Trío y Fontova y sus sobrinos y además grabó con la mayoría de los artistas populares argentinos; llegó a ser parte de Les Luthiers en reemplazo de Daniel Rabinovich durante la gira europea de 1995; fue muy popular como actor de televisión durante los ‘90, con su personaje Sonia Braguetti en el ciclo humorístico Peor es nada; protagonizó la película El regreso de Peter Cascada y participó como co protagonista en otras películas como La Peste, Adiós querida luna, ¿De quién es el portaligas?, Aballay, Sin hijos, Soy toxico y El padre de mis hijos. 

En esta última a pedido del director Martín Desalvo debía abandonar su lugar tradicional como actor. Había que “desfontovizar” al padre de la protagonista, según sus propias palabras. Fue así que Gaby, su compañera inseparable durante 20 años, propuso que se le hiciera un peinado similar a Pedro Brieger, director de NODAL, con quien fueron amigos durante años. Así relataba el propio Fontova la anécdota:

En 1995 estaba a punto de poner en escena un proyecto que había escrito junto a Pedro Saborido y Coco Silly. Trip, ese era el título, iba a ser dirigida por Hugo Midón. De la puesta participaba también Pichón Baldinú, fundador de grupos como La Organización Negra y De la Guarda. “Estábamos terminando el trabajo con Saborido y Midón y suena el teléfono. Una vos muy grave me dice: “‘Negro, tenés que darnos una mano’, era Marcos Mundstock. ‘Al Neneco –Daniel Rabinovich- le dio un bobazo. Tenés que venirte con nosotros a la gira de tres meses por España’”. Así fue que se sumó a ese espectáculo.

Fontova había nacido el 30 de octubre de 1943 y era el extraño caso de un porteño que podía encontrar su lugar sin problemas en el resto de Argentina y América Latina. Los artistas populares como él cultivan la empatía con el punto de vista del otro, con los lenguajes y los modos de comunicación. Él lograba eso, construir puentes en cualquier lugar donde se presentaba como artista.

Como autor logró hibridizar géneros tradicionales como el folklore y el tango con otras vertientes de la cultura popular, al tiempo que lograba muy buenas versiones en vivo de temas clásicos del jazz o la bossa nova. “Mis viejos eran músicos clásico y yo salí medio vago. Me hacían estudiar teoría y solfeo y todo eso a mí me resultaba un poco aburrido. Hasta que apareció mi prima Susana, cuando yo tenía más o menos 13 o 14 años, y me regaló una guitarra. Ella era guitarrera y me enseñó a tocar chacareras, zambas y bailecitos y yo dije: ‘que lindo que es esto’”

Comprometido políticamente con las causas de los pueblos latinoamericanos, se identificaba los movimientos populares y en los últimos años con el peronismo, apoyando abiertamente el proceso iniciado con la asunción de Néstor Kirchner en 2003. Durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) consideraba que la gente estaba muy angustiada y que el gobierno se burlaba de la población. Tal vez por eso mismo, Fontova estuvo muy activo en los últimos años acompañando no sólo a los principales dirigentes sino a muchos candidatos de diferentes municipios, a los que apoyaba yendo muchas veces con su guitarra a cuestas para sumarse a las campañas.

Horacio Fontova retratado en apoyo de la diputada de quien era diputada por el Parlasur y presa política Milagro Sala

Siempre reivindicó su capacidad para hacer aparecer la política en medio del entretenimiento. “En general a mis shows la gente va a pasarla bien y todo lo que uno le tira le despierta ese espíritu de ‘a nosotros no nos van a joder’. Y es así, a nosotros no nos van a joder, tenemos tanto asfalto que aunque nos peguen, siempre vamos a caer parados”.

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