Antonio Bolívar, el ocaíno que actuó para contar a su etnia

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Murió Antonio Bolívar, protagonista de «El abrazo de la serpiente»

Víctima del coronavirus, en la noche de este jueves falleció en Leticia, capital del departamento de Amazonas, el actor Antonio Bolívar, quien se hizo célebre por su papel en el filme colombiano El abrazo de la serpiente.

Según información recogida por la emisora Caracol Radio, Bolívar permanecía hospitalizado desde hace tres días por cuenta del COVID-19. El actor indígena se hizo famoso por encarnar a Karamatake, el último chamán de un pueblo amazónico. Bolívar también actuó en Frontera Verde, serie de Netflix.

«Se fue complicado y fue hospitalizado. No pensamos que fuera a suceder. Por su edad fue duro. Fue uno de los íconos de nosotros, que nos visibilizó a nivel nacional e internacional», declaró a la emisora el diputado del Amazonas, Camilo Suarez.

El fallecimiento fue lamentado por Ciudad Lunar, la productora de Ciro Guerra y Cristina Gallego. «Con gran dolor recibimos la noticia de la muerte de Tiapuyama, Don Antonio Bolívar, uno de los últimos y mayores sabedores tradicionales de los pueblos Ocaina y Huitoto, miembro de la Escuela Indígena de Comunicaciones de la Amazonía Ka+ Jana Uai (la voz de nuestra imagen), protagonista de «El Abrazo de la Serpiente», abuelo de todos nosotros», escribieron en Facebook.

También añadieron: «Agradecemos la vida de don Antonio, visionario, pionero, sobreviviente y contador de las más bellas historias amazónicas, simbolo de orgullo para los pueblos indígenas de Colombia y de toda la Amazonía, quien con su voz inspiró y despertó el espíritu y la conciencia de miles de espectadores y artistas alrededor del mundo».

Por otra parte, el Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente Itinerante de la Amazonía, que lo catalogó como una figura emblemática y ancestral del Amazonas. «Un hombre grande y lo será siempre. Deja una semilla en cada uno de nosotros», señalaron.

La película, dirigida por Ciro Guerra y producida por Cristina Gallego, fue la primera producción nacional en ser nominada al Óscar en la categoría de mejor película extranjera en 2016.

La historia está basada en los diarios los diarios del biólogo estadounidense Richard Evans Schultes y del etnólogo alemán Theodor Koch-Grünberg, quienes a principios del siglo XX viajaron al Amazonas en busca de una planta que hace soñar.

La película está protagonizada por los actores naturales indígenas Nilbio Torres, de la etnia Cubeo del Vaupés (quien interpreta a Karamakate joven) y Antonio Bolívar (Karamakate mayor) de la etnia Witoto de La Chorrera y quien es uno de los últimos indígenas Ocaina que existen.

El casting internacional fue representado por el actor estadounidense Brionne Davis (Richard Evans) y por el belga Jan Bijvoet (Theodor Koch-Grünberg).

El Espectador


El uitoto que se volvió actor para que su etnia no muriera

Uno de los mayores aciertos de Ciro Guerra, cuando se internó en la espesa selva fue descubrir a los indígenas Antonio Bolívar Salvador Yangiama y Nilbio Torres, raizales del Amazonas y los últimos sobrevivientes de la etnia Ocaina Uitoto, amenaza de desaparecer. El director sucreño vio en ellos el potencial para desarrollarlos como actores naturales y convertirlos en los protagonistas de El abrazo de la serpiente.

Antonio Bolívar se convierte en el personaje Karamakate en el ocaso de su vida y Nilbio en Karamakate joven. La historia de vida de los Uitotos es tan apasionante como el relato en el filme.

Durante el rodaje todos le decían el Abuelo Antonio, un Ocaino mezclado con Uitoto, que se convierte en un testimonio viviente. Vive en Leticia.

“Ya estaba bastante desconfiado cuando apareció la propuesta de El abrazo de la serpiente, pero igual cuando llegó Ciro Guerra lo escuché. Le conté mi caso y me dijo que esta vez todo iba a ser muy serio y distinto. Pensé y dije: “Bueno, si es así, voy a hacer el trabajito. Y sí, fueron muy serios y respetuosos con nuestra tradición”, cuenta Antonio.

Además de protagonista, Antonio ofició como traductor del equipo, trabajó en dialecto ticuna, en cubeo y hasta en inglés, pero lo suyo era hablar el uitoto. Además, fue el profesor de los actores internacionales. “Yo les explicaba cada palabra, ellos la escribían y se iban repitiéndola y tratando de recordarla. Ellos, la verdad, tenían tres profesores: su grabadora, sus apuntes y yo. Aprendieron rápido”.

No todo fue tan sencillo para Antonio, pues al comienzo se sentía solo en medio de tanto ‘blanco’, por lo que le pidió al director que le permitiera estar acompañado de su hijo Pedro Antonio durante el rodaje. “Le dije: si me van a llevar solo, no me voy a sentir cómodo y necesito a alguien de la familia”. Ciro aceptó.

Aunque conoce la región, admite que hubo muchas dificultades impuestas por la naturaleza, pero al final siente que la selva ayudó a todo el grupo y expresa sentirse muy orgulloso de haber hecho parte de la película y espera que todos le recuerden como parte de ella.

“Este trabajo me fascina”, afirma. “La preparación fue bastante rígida y delicada, porque esto no es como uno lo piensa y como lo quiera hacer, sino que tiene sus reglas. Pero es muy importante porque lo hace valer a uno y porque sean actores extranjeros, nacionales o nativos, estos trabajos no son para uno, son para todos los que lo ven”.

Su rostro es el reflejo de una raza subestimada, cansada de recibir promesas y oír mentiras, de que no se valoren sus tradiciones y de ver con impotencia cómo van desapareciendo porque nadie las atesora.

Pero también representa las almas buenas que viven en el Amazonas, dispuestas a confiar una vez más, a transmitir sus conocimientos y agradecidas cuando se les trata con respeto. Algo por lo que considera valió la pena estar en El abrazo de la serpiente: “Es una película que muestra el Amazonas, ‘el pulmón del mundo’, el filtro más grande de purificar el aire, la riqueza que tiene Colombia y la cultura indígena más valiosa. Ese es el mayor logro”.

Las 2 orillas


Entrevista a Don Antonio Bolivar

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