Danza Emergente

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El Festival Internacional de Danza Emergente es un proyecto argentino impulsado por artistas y gestorxs independientes. Su objetivo principal es generar una plataforma periódica que extienda y renueve los vínculos entre lxs trabajadorxs de la danza residentes en la Ciudad de Buenos Aires y aquellxs provenientes de otras regiones y paises. A través de sus tres ediciones, realizadas entre 2015 y 2017, FIDE ha consolidado un modelo de gestión asociativo e interinstitucional desplegado junto a diversos proyectos, espacios e instituciones públicas y privadas.

La edición 2020, pensada originalmente en modo presencial, representa el relanzamiento del proyecto y es resultado de un largo trabajo de gestión. Como tantas otras acciones culturales resultamos directamente afectadxs por la situación actual de pandemia, aislamiento y suspensión de eventos artísticos. Sin embargo, decidimos llevar adelante esta edición y hacerla sobrevivir de forma virtual entre la extrañeza y la incertidumbre de nuestros días.

En el marco de este gran desafío, el festival recurre a nuevos soportes que se vuelven necesarios para compartir su programación, y reelabora también, el formato de sus contenidos. Hacemos esta apuesta para poner en valor el trabajo realizado hasta aquí, distribuir los recursos entre una comunidad artística en emergencia y darnos la oportunidad de construir (desde lo que queda, desde lo que hay) un nuevo discurso colectivo, que incluso, pueda interpelar de alguna manera esta realidad que nos toca vivir.

Si bien FIDE no se origina en una reflexión sobre lo virtual pretende subsistir de este modo ante la contingencia. El festival se convierte entonces, en un relato virtual del festival que no pudo ser. La virtualidad no fue elegida, pero ¿qué posibilita? ¿Qué se provoca? ¿Desaparecen las obras? ¿Qué tienen para decir hoy lxs artistas? ¿Cómo podemos practicar nuevas formas de cercanía en este contexto de distanciamiento físico? ¿Cómo hacemos para estar con otrxs? Las preguntas exceden el ámbito de la danza: ¿qué les pasa a los cuerpos?

Palabras de apertura

Mi casa, tu casa, el mundo. Es mayo del 2020: desde hace prácticamente dos meses vivimos una situación de pandemia a causa de un virus nuevo. Estamos experimentando el aislamiento físico como modo de subsistencia. Transitamos una crisis del sistema, no tenemos perspectivas claras a corto, mediano o largo plazo

¿Por qué hacemos un festival? Lo hacemos para distribuir el dinero, para usar esos fondos en pesos que nos costaron dos años de gestión. Lo hacemos porque -y a pesar de que- hoy estamos en emergencia, incluso, en una emergencia más aguda que la conocida, esa, con la que venimos lidiando hace rato como artistas de danza, o como latinoamericanos. Muchxs de nosotrxs no sabemos como pagar nuestras cuentas, ni como seguir en general. Mientras tanto, entre tantas causas y luchas esenciales, lxs que bailamos como forma de vida, seguimos insistiendo en que se nos nombre trabajadorxs. Pero ojo, lo apocalíptico no es la pandemia, sino la decadencia de este capitalismo feroz que viene arrasando al mundo.

Frenta – Belen Coluccio – Foto: Kenny Lemes

“La mejor decisión es invertir el dinero hoy”, pensamos hace unas semanas ¡Este es un proyecto que sobrevive en un contexto tan extraño! Se traslada hacia soportes virtuales y medios cuyas operatorias eran totalmente desconocidas por muchxs de nostotrxs hasta ayer. En pocas semanas decidimos y procedimos en base a esas decisiones. Pero, ¿por qué un festival? “Primero lo político y después lo otro”, apuntábamos también hace unos días, mientras nos sumergíamos en las mareas agitadas de la incertidumbre, la excitación, la decepción, la tristeza y la inquietud. Aún así, ¿qué significa esa proclama? ¿Seguimos pensando que esto que hacemos es un festival? Pareciera que ir de lo presencial a lo virtual ya es, en sí mismo, un ademán performativo. En el medio de todo, hubo un hallazgo, un anclaje, un rescate: el modo de hacer, el modo de hacer obra de estxs artistas.

Algunos rasgos compartidos, fueron configurando entonces, todo el gesto curatorial -si se puede llamar así-. Este ademán, trajo los tiempos densos, las rajaduras de los cuerpos, la materia expuesta al tacto, la fricción entre las cosas y los espacios, el pensamiento danzado y crudo -desplegado, replegado en las pieles-, el arrojo, las insistencias profundas en alguna pregunta, las entregas, las cuerpas libres. ¡Ay, ahora mismo se siente realmente la pérdida del acontecimiento! La pérdida del roce, del goce, del trance, del unx contra el otrx. ¡Qué dolor queridxs amigxs! ¿Saldremos más fuertes de este lugar? Necesitamos abrazarnos por largo tiempo

¿Podremos hacerlo después de todo? ¿Qué nuevos modos encontraremos para estar cerca, para hacer contacto, para construir algx juntxs? ¡Ay este FIDE 2020 que así nos parió y amontonó a su manera! ¿Dónde quedaron las obras? ¿En qué escenarios? ¿Todo desapareció? ¿Qué nos toca ahora? ¿Qué nuevas narrativas desarrollaremos a partir de aquí? ¿Qué nos salvará? ¿Acaso lo poético? ¿Acaso las danzas, en donde ellas sean? La palabra también es materia, eso es cierto. Otra certeza es que no tenemos todo el tiempo del mundo ¿Qué nos toca ahora queridxs compañerxs? Aquí estamos pues, frente a una pantalla, y ¿qué se desprende de ella? ¿Nos interpela? ¿Cómo? ¿Podemos practicar un modo de estar juntxs aunque haya tanta distancia? Queremos darle a esa oportunidad, un tiempo y un espacio.

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