Benedetti, el hombre que habló con nuestras palabras

Foto: Fundación Benedetti
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Benedetti, el hombre que habló con nuestras palabras

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Apenas anochecía el 4 de mayo de 1993 y ya sabía que se vendría una noche larga; caminé unas cuadras desde la clínica donde pasaría esas horas y compré dos cosas necesarias para las siguientes cinco horas: un reloj chino barato y la novela La borra del café de Mario Benedetti.

Mi compañera estaba embarazada y había comenzado el trabajo de parto para el nacimiento de nuestra primera hija, Lucía. Esa noche me quedaría despierto porque tenía la misión estar atento y cronometrar la frecuencia de sus contracciones.

Pero para ese momento faltaban 3 o 4 horas y lo mejor que podía hacer era leer. Elegí a Benedetti porque sabía que su texto sería grato, que convocaría a un lenguaje que me es familiar y por lo tanto sería una compañía íntima y cálida para ese momento especial.

Y no me equivoqué. El reloj chino estuvo funcionó lo suficiente y no mucho más. Los libros de Benedetti siguen vivos en las bibliotecas del mundo y la mía.

Las 3 y 10

En esa novela todos los sucesos importantes en la vida de Claudio, suceden en ese horario. Frente a la imaginería exuberante de muchos de sus contemporáneos, el realismo mágico de Benedetti es urbano, propio de una ciudad pequeña y calma como Montevideo. Casi humilde como sueño de la clase media rioplatense.

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

Algunas de claves de la literatura de Mario Benedetti están presentes en Esta manaña el primer cuento de su primer libro de relatos publicado en 1949 (Esta mañana y otros cuentos). La mañana y la soledad profunda de quien comienza a reconocerse vivo, en un medio que cada día parece desconocido. El desayuno, la taza de café y el silencio, el omnibús; uno que es uno y otro, como Ramón Budiño en Gracias por el fuego o Raúl en Cinco años de vida. La oficina, a la que dedicó un poemario completo y una novela única como La Tregua. La vida gris, las pequeñas alegrías. Los amores, el erotismo cauto.

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

El lunes 14 de septiembre se cumplieron 100 años del nacimiento Mario Benedetti, oriundo de la localidad uruguaya de Paso de los Toros, pero montevideano por derecho propio. Fue militante de izquierda y vivió en el exilio durante más de diez años. Escribió con igual talento y reconocimiento poesía, cuento, novela, ensayo y crítica literaria. Fue periodista, guionista y tuvo apariciones en el cine, dio recitales y grabó un maravilloso disco con Daniel Viglietti.

Es el gran narrador de las historias mínimas de Montevideo, la capital uruguaya. Con estilo conversacional, su palabra trasciende la ciudad y su momento. Entre sus libros de cuentos se destacan Montevideanos, de 1959, y La muerte y otras sorpresas, de 1968. De sus novelas trascendieron especialmente La Tregua y Gracias por el Fuego, ambas llevadas al cine por el cineasta argentino Sergio Renán.

Mario Benedetti recita «No te salves»

 

Por su obra poética recibió el premio Reina Sofía a la poesía iberoamericana en 1999, y para la ocasión se publicó una muy completa compilación de la misma, Los espejos y las sombras, que reúne textos de todos sus poemarios, desde Sólo mientras tanto (1948-1950) a La vida ese paréntesis (1995-1197).

La poesía de Benedetti narra. Lo hace recorriendo esas mismas claves de alegría, melancolía y derrota y con una presencia intensa del tiempo y los espacios. Como poeta narrador, el instante cotidiano se cuenta como devenir, el presente como un continuo y el tiempo como una cinta de moebius en los cambios son en uno y el contexto, pero la vida es mirada como totalidad: el instante y los años.

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

El cuerpo también es una presencia con tiempo, cargas y memorias. Y una política. Como la mano que escribe mil doscientos y transporte y Enero y saldo en caja o los riñones reventados por la picana o el hermano cuerpo cansado, que ha trabajado músculo y estómago y nervios y bronquios y diafragmas. El cuerpo lleva los años de la vida.

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre un lío

Y cuando ese cuerpo no puede soportar los desplantes de Budiño padre, la incomodidad del placer burgués, la soledad y ni siquiera los dulces momentos de la vida, conviene agradecer y despedirse.

entonces
usted muere.
*

Lenin a través de Benedetti: hacia una teoría del amor y la alegría

Benedetti es parte de una tradición en la militancia de izquierda de América Latina, allá por los años 60 y 70, en la que se forjó un vínculo fuerte entre las poéticas y la política. Esto fue clave en la construcción de aquella utopía que no implicaba solo una lógica de gestión política o una teoría del Estado, sino una idea de la vida en uno y para el mundo.

En su poema Táctica y estrategia dejó claro como se puede escribir sobre el amor romántico utilizando categorías que provienen de la teoría revolucionaria del líder soviético. Esa política no podía sustanciarse si no lograba hacerse también en las fábricas, las universidades, los bares y entre las sábanas. Porque también en Benedetti, como muchos artistas latinoamericanos de su tiempo, todo deseo es político.

Por eso también defendió la alegría como una bandera o una trinchera, dos espacios, simbólicos y concretos, donde la política se juega incluso con las armas. En esa trinchera de la alegría el combate se transforma en revolución. Su particular estética de lo cotidiano lo reconstruyo con sentido político contando la alienación y la melancolía como forma del capitalismo en las ciudades de los márgenes.

Seguramente no es casual que en los años 70, esos de convulsiones, sueños y derrotas, haya escrito Poemas de otros. Uno tiende a creer que ese título no es casual: Benedetti es también los otros. En este libro termina de borrarse el modernismo que se advertía en sus primeras obras, abriéndose paso una lengua más sencilla, una mirada más íntima y despojada de cualquier afección en la escritura.

Esa transparencia en la escritura estaba presente en en La Tregua, de 1960, pero Benedetti logra profundizarla. Es un lenguaje que no necesita de la especulación y la erudición. Sus textos son una forma de acción directa contra la opresión, una lucha armada cargada de belleza. Como el final del pleito entre el comisario Oliva y el periodista Arroyo: Los astros nunca mienten, comisario. El libro que contiene ese cuento de 1974 (Con y sin nostalgia) comienza con una cita de Onetti, cuyo universo enrarecido de las novelas de Santa María aparece aquí atravesado por la dictadura.

Benedetti, Nosotros y ellos

Muchos lectores lo conocieron antes de leerlo. La adaptación de La Tregua, producida en Argentina, fue una de las películas más vistas ese año en América Latina y quedó seleccionada como finalista para los premios Oscar a mejor película extranjera. Al año siguiente tres de sus cuentos fueron adaptados por sendos realizadores en el largometraje Las sorpresas . En 1985 nuevamente Renán llevará una de sus novelas al cine al presentar Gracias por el fuego. El propio escritor se convirtió en  marinero alemán que recita poemas a una prostituta en El lado oscuro del corazón, del argentino Eliseo Subiela.

Su poesía fue muy popular como afiches, postales o demás impresos que se vendían popularmente en todas las ciudades latinoamericanas. En muchos casos poemas o algunas frases se han hecho populares habiendo perdido la firma del autor. Alcanzó sin dudas la «gloria de lo anónimo» que describió Atahualpa Yupanqui

La música también fue un arte con el que sus poemas o él mismo se involucró. El catalán Joan Manuel Serrat editó un disco muy popular, El Sur también existe, en el que musicalizó ocho de sus textos. El rosarino Juan Carlos Baglietto hizo una bella versión de Ustedes y nosotros. Pero el propio Benedetti grabó un disco e hizo muchas presentaciones en los escenarios con su compatriota Daniel Viglietti: A dos voces

Joan Manuel Serrat y Mario Benedetti

Haikus: lo breve si Benedetti, dos veces Mario

Más allá de su obra poética más conocida, Benedetti fue uno de los más importantes cultores del Haiku en el mundo occidental. Originario de la cultura japonesa, forma parte de una familia de formas poéticas en las que se combinan versos de cinco y siete sílabas. En el caso particular del Haiku, la forma habitual son 3 versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Lo importante, y en ese sentido la poética de Benedetti es consistente con el origen estético del Haiku, es que la obra atrapa un instante, una observación sobre la naturaleza, un evento trivial que despierta la atención del poeta o una reflexión sobre el hombre como parte de una totalidad.

He aquí una pequeña selección de Haikus escritos por Mario Benedetti, tomados de su libro «Rincón de Haikus»

1
si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

2
la muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos

4
por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía

6
los premios póstumos
se otorgan con desgana
y algo de lástima

7
y al laureado
no se le mueve un pelo
allá en su nicho

8
las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo

9
pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados

13
a nuestra muerte
no conviene olvidarla
ni recordarla

18
los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan

20
cada suicida
sabe dónde le aprieta
la incertidumbre

23
la vida es breve
lo afirmaron a una voz
Falla y Onetti

27
después de todo
la maniquí no sabe
que es libertina

30
cada comarca
tiene los fanatismos
que se merece

32
puedo morirme
mas no acepto que muera
la humanidad

37
durante el sueño
los amantes son fieles
como animales

39
viejo curtido
ya no quiero pasar
por otro espanto

40
en plena noche
si mis manos te llaman
tus pechos vienen

41
el exiliado
se fue adaptando al tedio
de la nostalgia


* Poema Currículum (del libro Próximo Prójimo)
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