El Teatro Nacional Argentino estrena por streaming obras escritas y montadas durante la pandemia

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Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Un día volví al teatro. En aquel momento, sábado 24 octubre, lo sentí casi como una violación a toda norma de cuidado. Fue bastante antes de que las salas estuvieran habilitadas bajo protocolos en Buenos Aires.

Durante el período de aislamiento físico, que de diferentes maneras fue implementada en casi todos los países por el covid-19, los espectáculos y las actividades culturales en vivo y de forma presencial fueron cancelados. Comenzaron a publicarse en plataformas virtuales trabajos escénicos grabados previamente, generalmente de manera gratuita, para que las personas que debían quedarse en sus casas pudieran disfrutarlas.

«Civilización» una de las obras seleccionadas en el concurso Nuestro Teatro

En la mayoría de los casos eran registros audiovisuales de escasa calidad, no pensados para ser presentados públicamente. Los teatros oficiales, que disponen un importante archivo de puestas grabadas, tomaron la iniciativa y dispusieron estas grabaciones para que fueran accesibles de modo libre a través de Internet. Luego hubo diferentes grupos y espacios culturales que facilitaron el acceso a sus trabajos.

Pero además del deseo de las personas por disfrutar y acceder a bienes culturales, debió atenderse a los artistas y trabajadores del sector, que quedaron privados de sus fuentes de ingresos, ya que mayoritariamente carecen de empleos estables.

Ante esta realidad y la incertidumbre sobre lo que sobrevendría las autoridades del Teatro Nacional Cervantes, el único teatro público y nacional de Argentina, decidieron producir una serie de obras de teatro para ser presentadas a través del streaming, pero que además permitieran generar un circuito de trabajo para dramaturgxs, actores y actrices, artistas de todos los rubros escénicos y técnicos que son parte del staff de la institución.

Así nació el proyecto Nuestro Teatro, cuyo primer objetivo era generar los instrumentos necesarios para que el conjunto de las artes escénicas siga funcionando. Las obras que finalmente se montaron y montarán para ser grabadas, 33 en total, surgen de un concurso de textos, vinculados de algún modo a la situación de pandemia, al que se presentaron más de 1500 obras que fueron evaluadas por un jurado de seis personas. Veintiuna piezas son puestas en la sede porteña del teatro y 11 serán montadas y grabadas en otras ciudades, con equipo artístico y técnico local y acompañamiento del Instituto Nacional del Teatro.

El equipo completo de Blizzard

Los ensayos y las puestas finales debían responder a protocolos de distanciamiento y cuidado por la sanidad en el trabajo, incluso en la escena. En el caso de Blizzard de David Angel Gudiño y dirigida por Laura Fernández, algunos objetos que son usados por más de un personaje están duplicados y a partir de algún artificio de la escenografía y la dirección no solo no producen “ruidos” sino que agregan volumen al espacio dramático.

Para Luciano Suardi, uno de los protagonistas de la obra, cargada de tensión sexual, fue muy significativo “el hecho de cumplir actuando el protocolo en la pandemia, no poder acercarnos ni tocarnos en las escenas que requerían esa proximidad física. Desde el comienzo se pensó́ en cómo usar esa limitación para potenciar la carga expresiva de las contradicciones y represiones de los personajes”.

Las grabaciones que se realizan en Buenos Aires, se producen  el escenario principal del Teatro Nacional Cervantes, la sala María Guerrero. Fue justamente en la grabación de Blizzard que volví a ver teatro en una sala en aquel lejano octubre, tiempos aún de aislamiento social. Éramos cerca de 20 personas en una sala con capacidad para más de 800. Estuve sentado solo en un palco, con tapabocas y máscara plástica además de un frasco personal de alcohol en gel. Pero esa intransferible sensación de regresar a ver de manera presencial una obra –muy interesante e intensa por otra parte- fue plena. La obra fue protagonizada por Suardi junto a Mara Bestelli, Luis Ziembrowski y Felipe Saade.

Sobre lo que significa para el actor esta experiencia que conjuga la escenificación teatral tradicional y la grabación con cámaras sobre el escenario y micrófonos personales, Luis Ziembrowski nos explicaba lo siguiente. «Uno sabe que tiene unas cámaras que lo están enfocando en primer plano, y entonces hace un trabajo sobre esa intimidad. Hay una narración también que se empieza a mezclar híbridamente, para ver cómo llega. El tema central, creo, es cómo se afecta el relato, cómo se afecta la narración para que pueda producir lo ireemplazable, entre muchísimas comillas, que es el vivo y ese efecto chamánico que se da entre lo que lo hacemos y los que lo espectan. Ese es el misterio y es lo que a mí me atrae dentro de esta etapa excepcional de la existencia humana, en la que nosotros no podemos trabajar presencialmente. Me atrae la posibilidad de bucear en este, llamémoslo así, neo lenguaje».

A partir del viernes 4 de diciembre a las 20 h comenzaron a subirse al canal Cervantes online las primeras obras de las 21 seleccionadas en el concurso Nuestro Teatro. Las mismas permanecen disponibles online. La primera fue Al hueso escrita por Santiago Dejesus y dirigida por Pompeyo Audivert, con Julieta Carrera, Claudio Da Passano y Malena Solda. Este viernes 11 se presenta Civilización, escrita por Mariano Saba con dirección de Lorena Vega y un elenco integrado por Julieta Brito, Andrea Nussembaum, María Inés Sancerni, Mariano Sayavedra y Gonzalo Urtizberea.

El viernes 18 de diciembre, será el turno de Asteroide. Fin de un mundo imposible escrita por María Zubiri y dirigida por Cecilia Meijide, con Carlos Belloso, Eugenia Guerty, Julián Larquier, Luis Machín y Camila Peralta. Las 18 obras restantes se subirán durante los meses de enero y febrero.

Obras incluidas en el proyecto Nuestro Teatro

(Representadas y filmadas en la sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes en Buenos Aires)

– Civilización, escrita por Mariano Nicolás Saba (CABA).
– La pasión según Teresa Von Hauptbanhof, escrita por Cristian Palacios (Villa Bosch, Bs. As.).
– El ojo del destino, escrita por Francisco Estrada (Vicente López, Bs. As.).
– Asteroide, escrita por María Zubiri (CABA).
– Al hueso, escrita por Santiago Dejesus (Rosario, Santa Fe).
– El presente de Eduardo, escrita por Juan Felipe Villanueva (CABA).
– Puzzle, escrita por Sergio Omar Lupardo (Villa Lynch, Bs. As.).
– Amarga Marietta, escrita por Patricia Suárez (CABA).
– Lo sutil del desamor, escrita por Anahí Ribeiro (CABA).
– Esa iglesia llena de enemigos armados hasta los dientes, escrita por Agustín Sáiz (Mar del Plata, Bs. As.).
– Esto no es una emergencia, escrita por Nancy Lago (CABA).
– Un Hembro, escrita por Rubén Sabadini (CABA).
– Al oeste del amor, escrita por María Figueras (CABA).
– Blizzard, escrita por David Angel Gudiño (CABA).
– La ilusión del Rubio, escrita por Santiago San Paulo (Córdoba, Córdoba).
– Hipólita pondera la conquista, escrita por Eric Barenboim (CABA).
– Camarín 19, escrita por Vera Czemerinski (CABA).
– La imprenta, escrita por Gabriel Patricio Graves e Isod (CABA).
– El rumor de las palomas, escrita por Mario Costello (Tucumán, Tucumán).
– El derecho de las cosas, escrita por Guillermo Arengo (CABA).
– Once Berlín, escrita por Florencia Carosía (CABA).

(Obras representativas de las distintas regiones del país)

 Los que aúllan son lobos, escrita por Alan Cabral (Lanús, Bs. As.).
 Al estribor, escrita por Ramiro Prosperi (Córdoba, Córdoba).
 El ingrediente principal, escrita por María Inés Prosdócimo (Córdoba, Córdoba).
– Decir te amo es un atentado, escrita por Iván Hochman (La Lucila, Bs. As.).
– Palabras que no dijimos, escrita por María Fernanda Marino (Neuquén, Neuquén).
 El juicio de la manzana, escrita por Nicolás Alberto Piazzo (Rosario, Santa Fe).
– El error, escrita por Juan Manuel Alari (Bariloche, Río Negro).
– Ya pasó, escrita por Matías Martínez (Funes, Santa Fe).
 Margarita en la oscuridad, escrita por Susana Catalina Bernardi (Monte Caseros, Corrientes).
– Sirenas, escrita por Gabriel Fernando Jiménez (Las Heras, Mendoza).
 Sueño con Esther, escrita por Alberto Moreno (Valle Viejo, Catamarca).
 Mientras Tanto, escrita por Rubén Darío Franco (Corrientes, Corrientes).

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