Un documental interactivo sobre los pregoneros de Medellín

La primera es la negra de la cosa blanca, cantando esa canción pegajosa en la Plaza Botero, al lado de su carrito de gelatinas y de una escultura a la que se le ven las nalgas. “Porque si uno quiere pa’ que lo quieran –canta ella, sin micrófono–, uno vende pa’ que le compren. Uno no sale a la calle pa’ que no Jale, pa’ que no Jale”.

La Jale es pregonera de Medellín y vende gelatinas. También lo es Pajarito que canta para vender limones, Gaucho que entona en verso con tal de que le compren su dulce tradicional, Líder que convence a todos de llevar su mazamorra y los jóvenes de Papá Vanegas que le hacen coro a sus panes y galletas.

Los cinco son los personajes de Pregoneros de Medellín, un documental interactivo para descubrir sus historias, mientras se recorre el centro desde Plaza Botero, al son de la música de la calle: los ruidos, los gritos, las voces de los vendedores, las conversaciones ajenas. Un recorrido que inicia con un clic más el movimiento del mouse que es el que camina.

Hace mucho tiempo Esaú, que es músico, le empezó a decir a su hermana Ángela Carabalí, directora del proyecto, que qué tan bacanos los pregones de los vendedores, que esa musicalidad, que esa rima… y se les volvió un tema familiar. Él grabó sus pregones, ella hizo lo mismo, pero además fotografió el centro de Medellín. No supo qué hacer con eso hasta 2012 cuando, después de tener las imágenes, buscar referentes y sumar a su otra hermana, Juliana, empezaron a escribir una propuesta. Era de fotografías, videos, sonidos, nunca un documental interactivo.

Con la idea lista, Ángela conoció a Thibault Durand, el otro director, y él, francés y programador, se encantó con los pregoneros que ya en Europa no se ven, y propuso hacer con todo eso un documental interactivo. En eso terminaron.

Para que se pudiera ver pasaron muchas cosas, desde buscar a los personajes –la primera fue La Jale– hasta recoger dinero y presentarse a convocatorias. Se ganaron, por ejemplo, Crea Digital de MinTic y MinCultura.

A cada pregonero se le encuentra tres veces en ese recorrido virtual. La primera vez en el video se narra el recorrido que hacen vendiendo sus productos, al son de sus cantos, bailes y pregones. El segundo cuenta sobre sus hobbies y sueños y el tercero es más íntimo, cómo viven en sus barrios.

“¿Qué aprendimos de ellos? –se pregunta la directora–? Ese ímpetu, ese positivismo, toda esa verraquera para salir adelante, esa creatividad, ese decir tengo problemas, la situación está difícil, pero voy pa’lante. Con todo el equipo estábamos muy conmovidos porque cuando uno ve sus historias se da cuenta de que uno es muy afortunado y de que hay personas a las que les toca ‘guerriar’ mucho”.

Anderson Guerra, de Papá Vanegas, sigue teniendo pena de verse, no obstante, para él fue una experiencia de aprendizaje, no solo sobre lo que él hace, sino lo que hacen otros vendedores, “cómo nos entregamos para llegar a la gente y que puedan conocer nuestros productos. Temor sí hubo, porque uno no está enseñado a las cámaras, entonces respondía más o menos de lo que tenía que responder, o se asustaba”.

Lo que no se oye

El documental hace un mapa sonoro del centro y es un homenaje a la cultura popular, a las prácticas del pregón, a guardar la memoria. El hilo narrativo, además, señala Ángela, quiere mostrar las problemáticas sociales que afrontan ellos.

Está la historia que hace reír y la otra, que hace ir a la realidad. La Agencia de Información Laboral calcula que en el centro de Medellín hay 25 mil comerciantes informales. La Alcaldía reporta como cifra oficial a 2.902 venteros carnetizados.

Mientras ellos pregonan su vida, menos ruidosa se pregona su realidad. En uno de los videos, La Jale comenta que su preocupación fundamental “es qué va a pasar con mi vejez. Cuando ya el cuerpo mío no pueda hacer nada, ni gritar Jale, ni llegó la Negra con la cosa blanca, ni con la cosa negra, ni con la cosa morada, sino con la cosa cansada”

El Colombiano

También podría gustarte