Guayaquil conmemora los 40 años de la muerte de Julio Jaramillo

En su poema, ‘Pueblo, fantasma y clave de J.J.’, el también desaparecido poeta guayaquileño Fernando Artieda exaltaba a Julio Jaramillo como “el duro, el brava, el superbacán, el pinga de oro, el cantante más pesado que ha tenido el Ecuador”.

Son calificativos que siguen indemnes 40 años después del fallecimiento del Ruiseñor de América, al que se conoce también con apelativos como Mr. Juramento y La voz de oro. Guayaquil, ciudad que vio nacer al cantante un 1 de octubre de 1935 y le ofreció una despedida multitudinaria tras su muerte el 9 de febrero de 1978, conmemora el aniversario luctuoso de Jota Jota.

La ciudad acoge una serie de actividades gratuitas, organizadas por diferentes instituciones culturales de la ciudad, y que incluyen conciertos y exhibiciones este viernes 9  y sábado 10 de febrero del 2018. En un comunicado, el Ministerio de Cultura y Patrimonio destaca que más de doscientas mil personas se congregaron junto a la clínica en la que murió JJ y al velorio para darle el último adiós al “ídolo del pueblo”.

Los restos fueron velados durante tres días en diferentes lugares como las instalaciones de Radio Cristal, el Palacio Municipal y el Coliseo Voltaire Paladines Polo. Las actividades de celebración del legado de Jaramillo comenzarán este jueves, a las 110:00, con un recital de los alumnos de la Escuela del Pasillo Nicasio Safadi, un repertorio de música nacional en el auditorio del Museo de la Música Popular Julio Jaramillo Laurido, ubicado en Puerto Santa Ana. Más tarde, a las 14:00, en el Salón Pedro Carbo de la Biblioteca Municipal de Guayaquil se realizará una charla y se abrirá una exposición de 300 LP del “Inmortal”.

Por otra parte, Andrea Nina, viceministra de Cultura y Patrimonio, entregará a las 16:00 del mismo 9 de febrero una ofrenda floral en el mausoleo del artista. Al sitio se ingresa por la puerta 13 del Cementerio Patrimonial del Guayaquil. Y la Orquesta Sinfónica de Guayaquil (OSG) organiza el concierto J.J. Sinfónico también este viernes a las 19:00 en la plataforma del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC). La dirección del conjunto estará a cargo del maestro Dante Anzolini.

Entre los artistas participantes en el J.J. Sinfónico se encuentran la cantante Fresia Saavedra, quien fuera vital para la formación musical de Jaramillo, Christian Jaramillo, nieto del Ruiseñor y Darío García, uno de los referentes artísticos como emulo del cantante.

La Municipalidad de Guayaquil y la cantante Irma Aráuz también han programado dos shows gratuitos junto a una decena de artistas invitados. El primero, este 9 de febrero a las 16:00 en Plaza Colón; y el segundo, este 10 de febrero a las 16:00 en las calles 29 y Oriente, en el suburbio oeste de la ciudad.

Publicado en El Comercio

Recordando a Julio Jaramillo

Hoy miles de fanáticos y seguidores de Julio Jaramillo, en todo el continente, recuerdan las cuatro décadas de su sentida desaparición física. En Guayaquil se han programado varios actos para recordar al más grande cantante ecuatoriano de todos los tiempos, especialmente por grupos creados para mantener viva su memoria y miles de canciones que por su letra, su voz y su música calaron en el sentimiento de sus admiradores.

Y esa preferencia y apego a su música se debe a que con su admirable voz supo interpretar todos los estados de ánimo de una persona, a través de bellas poesías, algunas de su propia inspiración, que con la magia del acompañamiento musical se convirtieron en los grandes éxitos musicales que lo catapultaron a la fama hasta llegar a convertirse en uno de los ídolos románticos más famosos de todo el continente. Cuando murió Julio Jaramillo nació su leyenda, pues sus canciones siguen escuchándose con más intensidad y frecuencia por todas partes: en las emisoras, televisoras, YouTube, peñas, discotecas y salones de música e inclusive en varios países se realizan concursos radiales y televisivos para escoger a los intérpretes, cuyas voces se asemejen más a la del Zorzal criollo, como también se lo denomina en el ámbito farandulero.

Hoy se le rinde homenaje al Ruiseñor de América, cuya agradable voz y presencia traspasaron las fronteras patrias, haciendo quedar muy bien al Ecuador, pues tanto en sus presentaciones internacionales como en los discos que grabó en el exterior, siempre interpretaba o incluía un pasillo nuestro, por lo que fue justicieramente declarado embajador musical de nuestra patria. Entonando sus canciones, hoy sus fanáticos recuerdan su trayectoria estelar con varios programas que se realizarán en el Museo Municipal de Guayaquil, el Cementerio Patrimonial, en el teatro José de la Cuadra, en la sede del grupo cultural Las Peñas y en cada lugar de esparcimiento musical y en las casas guayaquileñas. Los miles de canciones que grabó e interpretó Julio Jaramillo siempre han sido de espontánea aceptación de sus seguidores, pero a más de las llamadas tradicionales como Nuestro juramento o Fatalidad, es necesario rescatar algunas poco escuchadas, pero que tienen un bello y romántico mensaje como Nada más, Novia provinciana, Maldito alcohol, No me pregunten por qué, Lazarillo negro, Dime qué pasó, Mis recuerdos, Espinas, Linyera, Amiga rocola, Amor de cabaret, Señora, Se acabó el juguetito, Guitarra, Es mi súplica, Enigma, Ni me llaman ni me escriben; o los pasillos Para entonces y Juramento. También interpretó canciones a dúo con Carlos Rubira Infante, Fresia Saavedra, Lucho Bowen, Alci Acosta, Olimpo Cárdenas, Pepe Jaramillo, Lila Murillo, Ana Melba y Daniel Santos.(O)

José Gorotiza Véliz, profesor y periodista, Guayaquil

Publicado en El Universo

Julio Jaramillo un inmortal juramento

Julio Jaramillo Laurido, ‘el Ruiseñor de América’, es a quien el pasillo ecuatoriano le debe, pese a no ser un ritmo propio del país, su popularización. Hoy se conmemoran 40 años de su muerte, acontecida un 9 de febrero de 1978.

Cuenca también fue testigo de su capacidad interpretativa, así lo recuerda Daniel Pinos, músico, comunicador y radiodifusor local propietario de Radio Cuenca, quien lo vio cantar durante el tradicional desfile de Mascaradas, el 6 de enero, actividad cultural de la que Pinos fue promotor.

Con cerca de 50 composiciones musicales, entre ellas varios pasillos, Pinos recuerda que la capacidad vocal de J.J. podía ser capaz de conquistar “los más finos y exigentes oídos, hasta los de la Sierra ecuatoriana”.
Sin embargo, para Pinos, el estilo de Ruiseñor no fue propio, sino que lo aprendió de Olimpo Cárdenas, otro destacado músico de la época, con quien J.J. grabó algunos temas musicales. La popularidad del Ruiseñor era tal en la ciudad, que dedicó un espacio, los días viernes, dentro de su programación habitual, para tocar sus temas.

Marcelo Sarmiento, quien desde hace más de 30 años es profesor de guitarra, requinto y canto, reveló uno de sus sueños: “conocer a Julio Jaramillo”. Para él, hablar de J.J. es hablar de algo importante “será por su carisma, su manera señorial de interpretar y llegar a la gente” agregó. En su experiencia como docente le satisface que jóvenes estudiantes reconozcan el arte de Jaramillo. Al escucharlo se siente nostalgia, amor y se reviven muchos recuerdos.

Emisoras

En Radio la Voz del Río Tarqui, aún se conserva la tradición de recordar al famoso intérprete en el segmento conocido como 24 horas de J.J.

Durante todo el día, a partir de la medianoche, se habla de la vida y de los hechos más importante que enmarcaron la vida del Ruiseñor. Se narra parte de su historia artística, sus creaciones, presentaciones, reconocimientos, entre otras temáticas.
En esta emisora, el cariño por Julio Jaramillo se percibe durante todo el año, como señala Rosamaria Pulla Célleri, directora de la emisora quien recordó que el cantante, era conocido de su padre, Manuel Pulla Cornejo.
Hoy la voz de J.J. no se ha apagado, y son decenas las nuevas formas interpretativas que le dan a los temas como “Nuestro Juramento”, “Esposa”, “Azabache”, “Cinco centavitos”, “Elsa” y otros temas de géneros como rocola, pasillos, boleros, valses, joropos y otros.

Memorias

“Ahora solo nos queda Barcelona…” escribió el poeta y periodista guayaquileño Fernando Artieda, en el texto dedicado a Julio Jaramillo titulado “Pueblo fantasma y clave de Jota Jota”. Aquellos versos se inmortalizaron, tras el fallecimiento del Ruiseñor de América, el 9 de febrero de 1978. Se dice que creció escuchando al dúo Guayaquil, a Carlos Rubira Infante y al dúo Villafuerte, artistas que marcaron una época y que influyeron en su vocación por el canto.
Junto con su hermano mayor Pepe, y contra la voluntad de su madre, comenzó a cantar en casa del músico Toapanta. Se formó bajo la dirección del maestro Lauro Dávila, el autor del pasillo “Guayaquil de mis amores”. En memoria de su nacimiento, el 1 de octubre de 1935, se conmemora en el país el Día del Pasillo Ecuatoriano, decretado en 1993, por el gobierno de Sixto Durán Ballén.

Publicado en El Tiempo