Con la voz de las mujeres indígenas, en Costa Rica manifestación repudió violencia contra las mujeres

En Contexto
En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y se instituyó el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. La fecha fue elegida para recordar el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal a manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. La resolución define que la violencia hacia la mujer era “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.

Alrededor de unas 200 personas llegaron a la Asamblea Legislativa provenientes de un plantón frente a la Casa Presidencial, como parte de las manifestaciones que conmemoran el día Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Además del enfoque fundamental de denuncia de los femicidios, el evento abrió un espacio para la divulgación de la realidad de las mujeres trabajadoras del sexo y la violencia que enfrentan cotidianamente las mujeres indígenas.

Esta conmemoración se realiza el 25 de noviembre para recordar el violento asesinato de las hermanas Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal, quienes fueron asesinadas de manera particularmente violenta por su militancia política de oposición contra la dictadura de Rafael Leóńidas Trujillo en República Dominicana.

Elena Reynaga , secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, expresó a UNIVERSIDAD que marchar en este día es necesario para visibilizar la violencia que se ejerce contra todas las mujeres en general y específicamente contra el sector que representa.

“Las trabajadoras sexuales sufrimos una violencia institucional, hay policías que en vez de cuidar nuestra seguridad terminan chantajeándonos, tenemos servicios de salud donde aún hay mucha discriminación”, añadió.

Sin embargo, dijo que su causa ha logrado avances al poder darse un lugar en espacios como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Cumbre de las Américas, o la Comisión económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), lo cual posibilita “denunciar y exigirle a los estados que se generen políticas públicas para nosotras”.

“Ahora trabajamos muy fuertemente para que el trabajo sexual se reconozca como trabajo. En América Latina el trabajo sexual no está prohibido ni criminalizado, el proxenetismo sí, pero somos nosotras las discriminadas y no están presos los dueños de la actividad”, acotó.

Realidad indígena

Una mujer indígena bríbri de Salitre identificada como Mariana hizo uso de la palabra frente a la Asamblea Legislativa y afirmó que esa comunidad “no va a dar marcha atrás” en su lucha, pues “nuestra decisión es firme”.

Cabe recordar que desde hace unos tres años en esa comunidad se han dado serios actos de violencia en el contexto de un proceso de recuperación de tierras emprendido por los indígenas locales, pues buena parte del territorio está en manos de no indígenas o de personas que reivindican pertenecer a otras étnies.

“Hoy vengo a denunciar al Estado costarricense que se ha hecho el sordo y ciego ante tantas agresiones que hemos sufrido”, añadió la mujer. “Mujeres han sido golpeadas y torturadas, en carne propia viví la agresión, la tortura y el maltrato, nuestros hijos han sido goleados, heridos, marcados como animales”, sentenció.

La mujer aseveró además que las mujeres de su comunidad son “violentadas y perseguidas por el Estado, vemos que es una persecución, una amenaza, una forma de violencia contra las mujeres dentro del territorio, nuestros agresores siguen impunes”.

Insistió en culpar al gobierno de todo ello por “desamparar” a la comunidad indígena de Salitre.

Publicado en Semanario Universidad