Desigualdad, Memoria, Invisibilización, Lucha: el lugar de las mujeres en el arte y la cultura

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Más allá del género, ser artista en Nicaragua es una tarea difícil concuerdan  músicos, pintores y actores, sin embargo el hecho de ser mujer puede suponer una pequeña desventaja por múltiples factores, por lo que hoy Día Internacional de la Mujer, algunas representantes de diferentes disciplinas artísticas coinciden en la necesidad de mantener el ritmo hacia el rompimiento de barreras para ampliar los espacios de participación e inclusión, no solamente en  el arte, sino en diferentes sectores de la sociedad.

Algunas señalan que con los años la situación de la mujer ha ido cambiando. Lucero Millán, directora del Teatro Justo Rufino Garay llegó a Nicaragua en 1979.  Desde su talento como actriz, fundo -y aún dirige- dicha entidad por donde han pasado la mayoría de los actores y actrices nicaragüenses que ella ha formado. “Cuando comencé sí tenía varias limitantes, tal vez por ser joven y mujer, habían ciertos prejuicios”, recuerda Millán, para quien ser mujer es un motivo de orgullo. “Más del 50% de la población es mujer y eso es muy importante para ser el motor de desarrollo de la cultura”.

“Nos queda seguir luchando por la equidad de género e igualdad salarial y  liderazgo”, opinó la directora del Justo Rufino para quien la realidad que denunciaron algunas actrices de Hollywood sobre la desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres evidencia la desventaja en países donde la industria está más desarrollada. “Yo personalmente, al menos en Nicaragua no lo he vivido, quizás porque la industria del entretenimiento no está desarrollada”, afirmó la también escritora y socióloga.

Lucha constante

La cantautora nicaragüense Katia Cardenal manifestó que no tendría que haber un día especial para celebrar a la mujer, sino que todos los días deberíamos tratarnos por igual, sin embargo reconoció que para esta fecha todas las acciones que se realicen sirven para crear un eco y poner en el ojo público el alto porcentaje de mujeres explotadas y apartadas, sin voces.

  • 8 festivales de cantautoras ha realizado Katia Cardenal, para promover le capacidad y talento de las mujeres artistas.

Asimismo Cardenal expresó,  “cualquier cosa que una mujer haga para romper esquemas aporta al cambio”. En ese aspecto ella desde el 2007 fundó el Festival Internacional de Cantautoras en marco del Día Internacional de Lucha  Contra la Violencia de Género. A la iniciativa se han sumado otras artistas como Belén Cardenal, Elsa Basil, Gaby Baca, entre otras. “La idea del festival es motivar a las mujeres y demostrar que tenemos la capacidad y la valentía de hacer lo que nos guste”.

“Me siento privilegiada de poder seguir de pie por lo que hago. Yo tengo una fe ciega de que tengo que seguir”, comentó Cardenal sobre las limitantes de algunas artistas. “Hay muy pocos espacios. Ser artista en Nicaragua es difícil. Las radios no suenan tus canciones o son muy pocas las que ponen música nicaragüense y la sociedad le ha restado importancia al impacto de la música, se necesita más apoyo, hay poco fondo para podernos desarrollar”, lamentó Cardenal.

Coraje

Para la diseñadora Shantall Lacayo la mujer ocupa puestos importantes en esta nueva era, por lo que es necesario conservar la fortaleza para darse su lugar. Lacayo quien fue finalista en el concurso Project Runway Latinoamerica indicó que la mujer en la cultura general ocupa un rol importante. “Han sido muchas nicaragüenses con un trayecto reconocido. Katia Cardenal, Patricia Belli… lo que pasa es que muchas no nos damos cuenta lo que están haciendo otras mujeres. Creo que debería haber algún tipo de iniciativa donde nos unamos toda para dar un tipo de seminario motivacional y contar nuestras experiencia porque estoy segura que no ha sido fácil para ninguna”.

Lacayo reiteró que hace falta coraje e iniciativa en las mujeres. “Fui a un museo en Nueva York y me indignó que el 95 por cierto de las artes eran de hombres, de artistas como Picasso. Yo dije, qué barbaridad, cómo es posible que nosotras siendo mujeres  hemos recibido tan poco reconocimiento”.

Afortunadamente “ha arrancado una nueva era, donde la mujer está luchando en pro de su empoderamiento y fortalecer el autoestima. Hay muchas mujeres en la historia que han tenido que enfrentarse sin importar lo que dirán de ellas.  Creo que tenemos que enfrentar la vida, exponiéndonos desde lo bueno y lo malo y sin temor, en pro de poder encontrar ese lugar en el mundo, en la cultura”, declaró la diseñadora.

Publicado en El Nuevo Diario

Hacia nuevos estudios sobre la mujer en el arte

Si las cifras de venta, exhibición y presencia en colecciones de obras de mujeres artistas arrojan profundos contrastes frente al caso de los hombres, la situación de la investigación de esas obras de arte y de los aportes de esas artistas, el olvido de muchas de sus piezas en las bodegas de los museos, o el interés, a menudo más por el personaje que por las piezas resultan todavía más preocupantes, reconocen artistas, académicos y curadores.

La curadora y maestra de la Universidad Iberoamericana, Karen Cordero, considera que es necesaria una revisión y transformación de los modos del arte, de las palabras que usamos, y advierte que hay problemas de origen en cuanto a las fuentes de investigación:

“Es importante aumentar el número de colecciones artistas en museos, revisar la situación en ese sentido, pero creo que poner exposiciones de mujeres artistas no implica transformar el discurso sobre las obras. Una cosa es realizar exposiciones de mujeres artistas y otra es realizar una exposición que tiene una perspectiva crítica de la problemática de género, sean mujeres, hombres artistas, cualquier tema”, afirma Cordero, curadora de la exposición Si tiene dudas: pregunte: una retrocolectiva de Mónica Mayer, que se presenta actualmente en el MUAC.

Cordero, en dos ocasiones, fue invitada a hacer exposiciones que revisaban colecciones desde una perspectiva de género, en el MAM y en el Carrillo Gil, pero no se lograron: “Al presentar los resultados, por una razón u otra, hubo reticencias”, dice.

Para Cordero es importante la inclusión pero es importante también la transformación del lenguaje y el modo de pensar el sistema artístico: “Se sigue percibiendo el campo de inclusión como una especie de concesión. No hay un sentido de transformar las estructuras artísticas como tarea de transformación cultural de todos los días”.

El curador independiente Octavio Avendaño, quien en el Museo de Arte Moderno curó exposiciones como Silencio, rumor, grito y Lorena Wolffer. Expuestas: registros públicos, detalla que aunque en el pasado del MAM hubo exposiciones sobre artistas, muchas se hicieron desde una perspectiva muy evidente, solo pensando en reunir obra producida por mujeres.

Al curar la exposición Silencio… encontró que en el acervo del MAM, donde existen 315 obras de mujeres frente a más de 2 mil 600 de hombres, había muchas latinoamericanas, como Maria Martorell, Mercedes Pardo y Fanny Sanín que, tras haber sido expuestas en muestras organizadas por Fernando Gamboa, acababan en las bodegas. “Hay un desdén por investigar los acervos de las instituciones públicas, se trabaja, en la mayoría de las instituciones, con la lógica de exhibir los ‘grandes nombres’, y eso limita el estudio”.

Para Avendaño, la diferencia de cifras entre mujeres y hombres artistas en espacios como los de las galerías es un asunto que va más allá de un número. Considera que “podría ser riesgoso tratar de llegar a una equidad como la del Legislativo, 50 y 50; es un riesgo en términos de no ser capaces de generar un posicionamiento crítico acerca de qué está sucediendo. Porque puede haber muchas condiciones que no nos gustaría conocer, algunas artistas se han dedicado a la familia, otras se han vuelto las esposas de los artistas. El problema va más allá, es de políticas públicas, hay que empezar a cuestionar qué sucede con el coleccionismo público. En otro sentido, han sido muy importantes esfuerzos como el del Museo de las Mujeres, MUMA”.

Al hablar de la situación de las artistas, la pintora Magali Lara afirma que en México siempre ha habido diversa presencia de creadoras, pero que en las colecciones no están como tales: “Siempre son figuras derivativas. Tenemos a Frida, pero tenemos también a María Izquierdo, a las abstractas como Cordelia Urueta y Lilia Carrillo; pasa que los ensayos son un poco biográficos y hablan de cómo sufrían o de que el marido las dejó. Hay que hablar de la obra. Se les vuelve personajes, personajes derivativos, nunca hay un análisis de la obra”.

La artista Betsabeé Romero está de acuerdo en que no hay investigación de campo en México y eso limita la información a la que se pueda acceder. “No se investigan las colecciones, entonces un altísimo número de los artistas quedan fuera de nuestro conocimiento. En México falta una historiografía del arte contemporáneo”.

Publicado en El Universal

“Hoy se vive un ambiente muy enrarecido”

Marzo, Mujer y Memoria es un ciclo que ofrece “acciones de formación, sensibilización, reflexión, representación y visibilización pública” tejiendo un puente entre dos fechas: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y el 24, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. La programación está compuesta por diversas expresiones, entre ellas teatro, música, clown, narración, cine, plástica, fotografía, artivismo y también charlas. El ingreso a espectáculos y actividades es “al sobre” pero no importa si se devuelve vacío, porque Marzo, Mujer y Memoria apuesta a la inclusión y entiende a la cultura como un derecho. La que comienza hoy es la quinta edición. Son muchos los ejes de la iniciativa, todos conectados entre sí: invitar a la reflexión sobre los conceptos que aparecen en el título, reivindicar la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, brindar herramientas a las mujeres que se encuentren en situación de violencia y hacer visible el trabajo artístico de las mujeres, entre otros.

Al ciclo, diverso y multidisciplinario, lo organizan el Auditorio Kraft CCNV y la organización Mujeres de Artes Tomar. Amadrinado por Teresa Parodi, venía realizándose con apoyo del Ministerio de Cultura y, para algunas actividades, de la cartera de Educación. Este año, debido al cambio de gobierno, se llevará adelante sin apoyo oficial. “La gestión quedó a medio camino porque las autoridades con las que hablábamos sobre la propuesta quedaron fuera de funciones. Decidimos hacerlo igual y tenemos el acompañamiento de las artistas, que trabajarán sin remuneración. Hace años que no cobramos entrada”, dice a Página/12 la actriz Sandra Posadino, miembro de Mujeres de Artes Tomar. Su compañera de militancia y también actriz, Claudia Quiroga, añade que “éste no es un proyecto para presentar en mesa de entradas. Se gestó desde el diálogo y coincidió con lo que buscaba una conducción política”. Entonces, lo harán “a pulmón”. Así es como comenzaron: en las dos primeras ediciones tampoco tuvieron apoyo.

“Esto nació como necesidad de un dúo, después de un trío, después de un cuarteto… y parece que se convirtió en necesidad social. Es un lugar donde podemos expresarnos y defender nuestros derechos”, define Quiroga. Insisten en que ellas son las caras visibles, pero hay muchísimos colaboradores detrás. Por la coyuntura, Quiroga, Posadino y Adriana Vanoli (del Kraft) consideran que la quinta edición de Marzo, Mujer y Memoria tendrá “otra impronta”. “El contexto político es muy diferente. Se respira, se vive, se palpita. Estos cuarenta años del golpe se dan en un ambiente muy enrarecido. Tenemos que volver sobre símbolos muy conocidos, que se quieren correr e invisibilizar. Tenemos, además, la imperiosa necesidad de tomar las calles”, opina Vanoli. Una de las sedes del ciclo es la calle. Las otras son el Kraft, El Tipográfico Espacio Cultural, CCNV y NoAvestruz. “Mujeres de Artes Tomar nació para visibilizar nuestra situación laboral como artistas. Por eso, siempre defendimos que quienes participaban del ciclo cobraran. Este año, ante el nuevo panorama, nadie dijo que no. Será una edición de más artivismo”, destaca Quiroga.

Uno de los sellos del ciclo es La Marcha de las Escobas, performance musical y teatral dirigida por Clodet García a la que pueden sumarse quienes lo deseen. Apunta a “barrer las injusticias” y remite a la huelga de inquilinos de 1907. Este año, a diferencia de los anteriores, no funcionará como apertura del ciclo sino que se sumará a la marcha del 24 de marzo. Suelen participar cientos de personas. “La consigna es ‘Para sostener la memoria barremos el olvido’. Vamos a defender la memoria y el espacio público, para seguir reclamando por nuestros derechos como mujeres y feminidades. Hay temas que no pueden quedar invisibilizados detrás de la tremenda realidad socioeconómica y política que vivimos. Tenemos que generar espacios para seguir diciendo ‘Ni Una Menos’”, sostiene Posadino. De La Marcha de las Escobas participarán Tambores Urbanos en Manos de Mujeres Feministas (TumMBanda), Diana Tarnofky y Claudia Stella, que dirigirán una acción poética, y Leticia Torres, a cargo de una “suelta de clowns”. Torres también coordina la varieté de payasos, otra de las propuestas características de Marzo, Mujer y Memoria (viernes 18 a las 20.30).

Del extenso cronograma destacan la presencia de Nora Cortiñas y Elsa Pavón. Cortiñas participará de una “acción artivista”, llamada “Voces de artes tomar” (viernes 11, desde las 19, luego de otras actividades). Subirá un grupo de mujeres al escenario del Kraft para ofrecer “palabras urgentes, poesía, canto y color”. Participarán, además de Cortiñas, Liliana Daunes, Claudia Korol, Carolina Tejeda, Tarnofky, María Gil Araujo, TumMBanda y Cintia Zaremsky Schenquerman. Aún no está confirmada la presencia de Teresa Parodi, quien cantaría una semana más tarde, el sábado 19, después de una presentación de Teatroxlaidentidad. También ha sido invitada al ciclo Chicha Mariani, que todavía no confirmó.

Las entrevistadas sugieren como imperdible la proyección del documental Matriarcado, de Nikos Kornilios (Grecia). Será el miércoles 16 a las 20, en El Tipográfico. Muestra la historia de un refugio que corre riesgo de cierre y demolición. Unas sesenta mujeres de diferentes edades, nacionalidades y clases sociales se reúnen con el fin de defenderlo. La proyección será en El Tipográfico, nueva sede de MMM. “Es un espacio histórico. Allí, desde 1857 funciona la Mutual Tipográfica Bonaerense. El gremio de los tipográficos generó una de las huelgas más importantes que existió. Se trata de un sindicato genuino, que defendía la solidaridad, el trabajo, la dignidad”, dice Vanoli, que trabaja en la coordinación del espacio. “El Tipográfico es un espacio abierto a la comunidad. Estamos desde mediados del año pasado. Fue un cine durante muchos años, pero estaba destruido.” Está ubicado en San Juan 3246, “en medio de lo que los vecinos quieren llamar ‘Paseo de la Memoria’, porque en la zona se respiran historia y lucha”.

Además, el ciclo incluye nuevamente una presentación de la poeta trans sudaca Susy Shock; la muestra fotográfica “Mujeres de Artes Tomar”, con imágenes de distintas acciones del colectivo; Cuentos desde la oscuridad, espectáculo de narración de la peruana Flor Canales Bastidas y la obra de teatro Cut, con dirección de Inés López. El día del cierre, el 24, en la marcha hacia Plaza de Mayo, se oirán unos audios hechos por narradoras que recuperan fragmentos de textos de escritoras desaparecidas: Graciela Pernas Martino, Ana María Ponce, Alcira Fidalgo y Lucina Alvarez.

En esta quinta edición el evento se replicará en Chubut, con un espectáculo de narración oral del Grupo Germinacuentos en el Centro Cultural Comodoro Rivadavia. Esto entusiasma a Vanoli, Posadino y Quiroga. También, las motiva el hecho de que, ahora, cuentan con más herramientas para que Marzo, Mujer y Memoria sea “una acción transformadora”. Las actrices están cursando una diplomatura en Géneros, Políticas y Participación en la Universidad Nacional de General Sarmiento. “Sabemos que el ciclo es un captador de mujeres en situación de violencia y sabemos adónde derivarlas. Hacemos un seguimiento de esas personas, de cómo han sido recibidas y acompañadas. Estamos contentas. Sentimos que la propuesta se volvió una herramienta”, subraya Quiroga. “Además, una obra, una pintura o una charla muestran posibilidades”, agrega Vanoli. El cronograma completo se encuentra en www.marzomujerymemoria.com

Publicado en Página 12

Mujeres buscan la equidad desde la academia

Lo ven como un día de conmemoración; una fecha que sirve para reivindicar la otredad y la liberación de las relaciones de dominación patriarcal; un día para poner en evidencia la violencia de género que existe en todos los estratos de la sociedad ecuatoriana. En ellas, esta conmemoración viene acompañada de un trabajo sostenido en diferentes áreas de la literatura y las ciencias sociales; una de las tantas formas que las mujeres han encontrado para luchar por la equidad de género.

Para la escritora y poeta guayaquileña Solange Rodríguez Pappe, el ser mujer definitivamente determina un punto de vista, pero no lo condiciona del todo. Ella llegó a pensar que no era conveniente hablar de género en sus relatos porque entonces los encasillarían como ‘literatura de mujeres’.

La docente de la Universidad de las Artes trabaja en un proyecto literario acerca de mujeres y ciudad. Tras una invitación del Municipio de Lima, donde varios autores trazaron un mapa literario de esa capital, entendió que las mujeres casi no han hablado de cómo perciben a las urbes. “La ciudad -dice- parece ser principalmente un espacio masculino, por lo que es importante sumar voces de mujeres ciudadanas”.

En el ámbito académico, Mónica Ojeda Franco (Guayaquil, 1988), Premio Alba Narrativa 2014, con la novela ‘La desfiguración Silva’, ahonda en una investigación sobre literatura pornográfica latinoamericana como parte de su doctorado. La narradora y poeta trabajó como fin de máster en la Universidad Carlos III de Madrid una investigación sobre la disidencia de novelas pornoeróticas, escritas por mujeres en los años 80, en la época de las dictaduras militares.

El erotismo en las historias podía leerse bien como reivindicación de género o clase, dice, en clave política o como una forma de crítica contra los poderes fácticos. En el doctorado amplía la investigación e incluye a escritores masculinos latinoamericanos, de la misma época, quienes también blandieron en sus novelas el erotismo.

Natalia Sierra, socióloga y catedrática de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador ha dedicado su trabajo a tres áreas: en la sociología cultural se ha interesado por las culturas juveniles urbanas y en la sociología política sobre el tipo de estado que se empezó a construir en Latinoamérica a partir de los proyectos progresistas. Hace unos meses, terminó una investigación sobre las nuevas movilizaciones sociales donde enfocó su trabajo en el caso de los Yasunidos y de los jóvenes estudiantes de Chile y México. En el campo de la epistemología, ha investigado sobre la construcción del concepto de salud en la modernidad, una lectura crítica para repensar este ámbito de la vida humana.

Para Sierra, la dominación patriarcal también es visible en la relación entre ser humano y naturaleza. Por estos días, está concluyendo una investigación sobre esta relación, en la que vincula las causas de la crisis civilizatoria y en la que explora la posibilidad de pensar otras relaciones entre la naturaleza y el hombre.

Paola de la Vega, una de las fundadoras de Gescultura y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar está a un par de semanas de la presentación de un trabajo de investigación sobre la gestión cinematográfica entre 1977, año en el que se crea Asocine hasta el 2006, año en el que se aprueba la Ley de Cine.

En medio de esta investigación, De la Vega incluyó el capítulo titulado ‘La feminización de la gestión cinematografía’, en la que muestra cómo ciertas prácticas han sido feminizadas, entre ellas las tareas administrativas, las de relaciones públicas y coordinaciones. Tareas que tienen que ver -dice- con la economía de los cuidados y la de los afectos. Cita casos como los de Sebastián Cordero e Isabel Dávalos, el de Gabriela Calvache con Mateo Herrera y el de Ulises Estrella con Mónica Vásquez, una de las primeras directoras de cine del país en la década de los ochenta.

En paralelo, De la Vega trabaja una investigación para su tesis doctoral sobre gestión cultural en el país. Un trabajo que aborda las diferencias entre la gestión local y regional y la gestión anglosajona.

Letras

Paola De la Vega, Solange Rodríguez, Mónica Ojeda y Natalia Sierra son mujeres que desde distintos campos de la investigación intentan mostrar el poder patriarcal

Solange Rodríguez

La escritora guayaquileña ganó el Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara, al mejor libro de cuentos, en el 2010, con la obra ‘Balas perdidas’. Es la autora de ‘Desconocer la realidad’, una investigación sobre la literatura fantástica en Ecuador. Es docente de la Universidad de las Artes donde trabaja en un proyecto literario sobre la relación entre las mujeres y la ciudad.

Mónica Ojeda 

Trabaja como catedrática de literatura en la Universidad Católica de Guayaquil. La autora guayaquileña ganó el Premio Nacional de Poesía Emergente Desembarco por ‘El ciclo de las piedras’. En el 2014 también ganó el Premio Alba Narrativa por una investigación en literatura pornoerótica escrita por mujeres en la década de los ochenta en Latinoamérica.

Natalia Sierra

Es activista de izquierda, socióloga y catedrática de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Sus áreas de investigación se centran en tres ejes: la sociología cultural, la sociología política y la epistemología. Al momento trabaja en una investigación sobre la relación entre la naturaleza y el ser humano y su vinculación con la crisis civilizatoria actual.

Paola de la Vega

Es una de las fundadoras de Gescultura, un colectivo que trabaja en investigación de políticas culturales y gestión cultural. Trabaja como docente en la Universidad Andina Simón Bolívar. A finales de mes presentará un investigación sobre la gestión cinematográfica entre 1977, año en el que se crea Asocine hasta el 2006, año en el que se aprueba la Ley de Cine.

Publicado en El Universal 

Mujeres de artes tomar: liderar en el cine

En el Día Internacional de la Mujer, Viva les rinde homenaje a las trabajadoras de las artes en Costa Rica.

Reunimos a doce artistas de seis disciplinas distintas para discutir retos pertinentes al ejercicio cotidiano de su trabajo, problemas recurrentes en sus gremios y obstáculos particulares de ser mujeres profesionales en sus áreas: la danza, la música, las artes visuales, el cine, el teatro y la literatura.

La incipiente industria cinematográfica de Costa Rica es uno de los espacios de creación donde hay casi tantas mujeres como hombres. Sin embargo, los puestos de liderazgo revelan sesgos en la representación y el trabajo de las mujeres es visto distinto.

“Siento que a veces la gente puede confundir el liderazgo con otras cosas”, comentó Marcela Esquivel, productora en La Feria Producciones.

“La gente puede decir que soy mandona, peleona, seria o pesada o cosas así, que siento que son atribuciones negativas para no enfrentar que hay alguien dando directrices, mientras que un hombre… a un hombre no se le dice que es mandón”, explicó Esquivel.

Amaya Izquierdo, productora de origen español, cree que la cultura del tico influye en la forma en que se percibe el carácter fuerte, pero que el asunto va más allá. Liderar, para ella, implica ser “la española loca”.

“Creo que si fuera un hombre, no sería ‘el español loco’, sería solo un español. Vengo de otra cultura con otro carácter que es percibido más fuerte y se suma el tema de género, que definitivamente tiene mucho que ver”, dijo la productora.

Izquierdo, que ha sido parte de la mesa de trabajo de la Ley de Cine en Costa Rica, dice que en muchas ocasiones, ella ha sido la única mujer en la mesa, a excepción de las ocasiones en que han participado secretarias de hombres. Esquivel dice haber pasado por lo mismo.

“En la mayoría de las empresas, la mayoría de los gerentes, o directores de una institució, la mayoría son hombres”, comenta.

Ambas comparten que, aunque hay tantas mujeres como hombres cosechando éxito en el medio, no son percibidas como iguales.

“Independientemente de calidad o contenido, creo que como sociedad recordamos más los trabajos que hacen los hombres que hacen las mujeres, creo que ellos son más populares.

“No creo que esté mal por ellos, pero de alguna manera refleja un inconsciente colectivo de poder”, comenta Esquivel.

Ella opina que esto se debe a que, como en la toma de decisiones hay más hombres, ellos se sienten más atraídos hacia el trabajo “masculino”. Por ello, ambas buscan estrategias para abordar y acercarse a las situaciones.

Izquierdo dice que la suya es ser quien es y procurar elegir personas en su trabajo que no tengan prejuicios hacia una mujer que lidera, algo que ella destaca como un privilegio.

“No tengo que mostrarme más fuerte o hacerme la fuerte por ser una ‘mujer débil’, solo soy fuerte, es mi carácter y creo que las personas que trabajamos en trabajos de gestión debemos serlo para dar confianza al otro”, comenta Izquierdo.

Esquivel, por su lado, dice abordar las negociaciones desde “la alegría”, tratando de ganar aliados en el proceso, “enamorándolos” de cada parte de la producción

“Uno puede acercarse de una energía más femenina, desde una energía más receptiva, y esa energía la puede tener un hombre o una mujer”, dijo Esquivel.

“Liderar es una cosa muy femenina, porque hay que conciliar, así que es algo que veo inherente a como yo entiendo la femenidad. Eso de que la mujer es débil, creo que para nada es así”, expresó Izquierdo.

El trabajo de liderar proyectos cinematográficos, comenta Esquivel, tiene implicaciones en su vida personal.

“Son tan intensos y demandantes los procesos que cruzan totalmente mi vida personal y a veces eso como mujer implica deciciones sobre el tiempo, sobre el cuerpo, sobre compartir con otras personas”, comentó Esquivel. Lo mismo opina Izquierdo.

“Para mí, la produccion es una forma de vida, el cine, el arte y el periodismo también. Estas son profesiones en las que el asunto es 24/7 y nunca para

“No hay descansos, no hay horarios. Son cosas que hacemos por que las amamos, así vivimos y así somos”, dijo Izquierdo.

Publicado en La Nación
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