Debates por una Nueva Independencia

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Por NodalCultura desde
San Miguel de Tucumán
“Nueva Independencia”, es el nombre del Foro Nacional y Latinoamericano. Como si la potencia de la idea de una nueva independencia tuviera resonancias difíciles de prevenir, en las horas previas, ya instalados en la ciudad de San Miguel de Tucumán, Argentina, el triunfo del NO en el plebiscito griego se tomaba como parte de un proceso global de emancipación frente a la lógica del poder financiero, de las derechas trasnacionales, de la presencia insoslayable de los monopolios mediáticos en la puja política en la que gran parte de los países de la región se encuentran involucrados.

Mientras NodalCultura conversaba con Ricardo Forster, titular de la secretaría de coordinación estratégica para el pensamiento nacional, organizadora del encuentro y Matías Bruera, director nacional de pensamiento argentino y latinoamericano, por la mesa pasaron José Pablo Feinmann, reconocido filósofo y notable novelista argentino, Juan Carlos Monedero fundador de Podemos en España, los bolivianos Máxima Apaza, actual senadora y fundadora de las mujeres del Alto, Jiovanny Samanamud Ávila, vice ministro de Educación Superior y Hugo Móldiz, fino analista político, abogado y master en relaciones internacionales, hasta poco tiempo atrás ministro de gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. En el abrazo entre Moldiz y Monedero, quienes se reconocen como compañeros, se puede entender la trama a veces visible, a veces subterránea, que une procesos políticamente diversos frente al poder global neoliberal.

Juan Carlos Monedero, en un momento de charla informal destacaba la importancia que reviste un encuentro de este tipo, que reconocìa no se han podido dar las organizaciones de la izquierda europea para debatir de cara al futuro con todos los actores sociales y políticos. En ese sentido Matías Bruera sostenía que la acción sistemática de la secretaría a lo largo del año de gestión ha sido promover a través de foros regionales e internacionales “mesas de diálogos sobre diferentes temas que no queden allí, sino que sirvan para recoger las preocupaciones de las diferentes regiones en las que estos foros se hicieron presentes. Nuestro trabajo ha sido generar espacio para que esos debates y esas demandas encuentren una articulación que permita llegar a conclusiones generales para pensar en estos tiempos de bicentenarios como darle continuidad y profundidad al proceso político argentino, al mismo tiempo que a la región, pues es esencial entender lo que está ocurriendo en cada uno de nuestros países como parte de un proceso regional diverso y complejo, con demandas y actores diferentes pero con intereses comunes.”

La presencia latinoamericana en este foro no es arbitraria en Tucumán. Según Forster “cuando proyectamos el programa de Foros por una Nueva Independencia, siempre teníamos claro que este foro, que es de algún modo el cierre de nuestra tarea del año desde la creación del ministerio, tenía que ser no solamente un foro argentino, sino que debía confluir en una mirada latinoamericana, lo que significa que en cada mesa podrá hacerse presente esa pluraridad de problemáticas que hoy atraviesa nuestro continente.

Bruera comentó que este secretaría no entiende “el pensamiento nacional solo como algo circunscripto a lo ‘argentino’ sino que sino que ese concepto incluye a la totalidad de América Latina, especialmente en el presente que está marcado por los procesos emancipatorios que vive la región. Este encuentro se inscribe en la confluencia del programa de diálogos de América Latina y el Atlántico con el de los Foros Regionales dentro del Ministerio de Cultura de la Nación, lo que da marco a la presencia de personalidades de la cultura y la política de nuestro país, pero también de Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Perú, Colombia, Cuba y también desde fuera de la región como John Beverly de EEUU y Juan Carlos Monedero de España”. En el mismo sentido Forster hace énfasis en esta idea de confluencia de programas. “El programa de diálogos de América Latina y el Atlántico ha tenido como actividad destacada el foro Emancipación e Igualdad que hemos organizado en el mes de marzo en el Teatro Nacional Cervantes. En el mismo sentido que aquel, pero con una impronta marcada por problemas o temas que hemos venido recogiendo de nuestro recorrido por el país es que se constituye este foro Nueva Independencia”.

Desde el comienzo de este siglo se ha instalado con claridad que lo que ocurre en los países de la región es importante para el resto. “Esta época está marcada por la salida de la pura retórica de la unidad latinoamericana a experiencias concretas de construcción de esa unidad. El relanzamiento del Mercosur, la creación de UNASUR y la CELAC, señala que hay una intención muy fuerte en cada uno de estos países de pensarse como una región y salir a un mundo multipolar desde una perspectiva latinoamericana. Desde este foro queremos contribuir también a la construcción de esta mirada latinoamericana”, remarcó Forster.

Esta charla con las autoridades organizadoras, se produjó horas antes de la primera jornada, en la que luego de la apertura formal del foro, completarán la tarde/noche del día lunes dos mesas marcadas por las luchas de sectores particularmente invisibilizados u oprimidos. “De Tupac Katari a Evo Morales: Los pueblos originarios y las luchas por la emancipación en América Latina” a las 17 y dos horas más tarde “Con mujeres tendrá que pelear: Género, política y movimientos sociales”.

En relación con estas presencias de colectivos Ricardo Forster dio cuenta de su presencia destacando que siempre ambos sectores estuvieron presentes en los foros nacionales y que ahora se ampliarán con los voces de la región. “En nuestro primer foro, en el Noreste argentino, los pueblos originarios ya estuvieron presentes y en ese marco se generaron comisiones de trabajo sobre los derechos de los pueblos y la problemática de la tenencia de la tierra. Lo mismo ocurrió el foro que organizamos en la provincia de Córdoba, donde las políticas de género y derechos humanos se debatieron y tuvieron su lugar. Articular las problemáticas actuales de los pueblos originarios, pero también sus luchas históricas, sus memorias, sus invenciones, sus experiencias políticas, así como lo que se está viviendo en la región en tanto ampliación de derechos ya en materia de identidades, étnicas, lingüísticas, pero también las identidades de género y diferentes colectivos, como las leyes de género de nuestro país. Desde la perspectiva de esta secretaría se trata justamente de integrar estos núcleos, estas circulaciones de los cuerpos, de las ideas, de los derechos, de los problemas, de las memorias, como parte de un proyecto que tiende a reunir en un mismo ámbito debates políticos, culturales,  comunicacionales, de género, porque nos parece que todo esto se vincula entre sí y hace a una visión más amplia y compartida”

A partir de las 16 horas del lunes 6 de julio podrá seguirse el encuentro online a través de NodalCultura. También pueden tener información es nuestro sitio o a través de nuestras redes sociales en Facebook y Twitter, donde estaremos publicando información en vivo.

 

Jornada 1: La travesía de las luchas políticas y culturales de la historia latinoamericana. Pueblos indígenas y mujeres

Tanto los movimientos indígenas como los de las mujeres constituyen en esta etapa de la historia a América Latina como un escenario de debates y disputas en torno a la igualdad e inclusión en el plano político y social. Los gobiernos progresistas, que emergieron como respuesta a las ruinas dejadas por el neoliberalismo, habilitan nuevos espacios de participación y reconocimiento sin precedentes. Pero esta nueva historia que se construye con mujeres e indígenas como protagonistas centrales es el resultado de un proceso que durante mucho tiempo los subordinó a las sombras de los relatos, a espacios nunca visitados de la realidad cotidiana. Como afirmó Hebe de Bonafini, «ahora es muy fácil ponerse un pañuelo blanco, pero lo importante es la historia que tiene este pañuelo». La memoria social es un factor fundamental para que estos movimientos no vuelvan jamás a ser invisibilizados.

El lunes 6 de julio fue la jornada inaugural del Foro Nueva Independencia. En la tarde se desarrollaron la apertura del mismo y dos mesas de debates: “De Tupac Katari a Evo Morales: Los pueblos originarios y las luchas de emancipación en América Latina.” y “Con mujeres tendrá que pelear: Género, política y movimientos sociales”

La apertura contó con la presencia del Presidente de Radio y Televisión Argentina Tristán Bauer, el vicegobernador de Tucumàn, José Luis Manzur y el secretario de coordinaciòn estratègica para el pensamiento nacional, Ricardo Forster. Los tres dedicaron sus exposiciones a rescatar el sentido presente de la historia. Forster, quien tiene a cargo la organizaciòn de los foros desde el Ministerio de Cultura de la Naciòn, destacó la vitalidad de la historia, su condiciòn de materia viva, de magma siempre en movimiento y reconstrucciòn, al tiempo que como los otros exponentes, marcò la continuidad que sostiene desde hace màs de 200 años la comuniòn de intereses entre los pueblos latinoamericanos. «En América Latina las nuevas derechas vienen bajo la forma de lo amable, pero guardan tras esa imagen, la miseria y el borramiento de la memoria. A esa memoria de los hombres y mujeres de la región que hace 200 años han dado batalla por las ideas, la igualdad y la soberanía se la proteje en el presente», señaló

Historia, desafíos y dispositivos de transformación e inclusión

Cumpliendo la promesa de incorporar a la reflexión en torno a las Independencias a todos los pueblos que fueron parte de las mismas, la primera mesa denominada ‘De Tupac Katari a Evo Morales” reunió a importantes representantes y especialistas de los movimientos sociales indígenas latinoamericanos. Moderada por el ensayista Guillermo David, quien en su introducción planteó la necesidad de reflexionar sobre el ser indígena en el contexto actual, la mesa fue un espacio de discusión en el cual primó tanto la reivindicación de los procesos de resistencia ininterrumpidos de los pueblos indígenas, como el llamado a los gobiernos a acompañar dichos procesos profundizando los senderos ya inaugurados en materia de inclusión y reconocimiento.

El escritor Qom Juan Chico resaltó la importancia de los primeros movimientos revolucionarios indígenas por la emancipación americana, mientras que en el presente destacó la importancia de la participación de los pueblos indígenas en los procesos de transformaciòn social de los últimos años. Sin embargo sostuvo que la sociedad argentina aún tiene una forma de ver al mundo indígena que se resiste a ser transformada. Es por ello que considera esencial la inclusión en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de licencias para medios de los pueblos pues es esencial la construcción de la imagen y el replanteamiento del rol de los pueblos originarios en la Argentina actual. ‘Cuando antes otros hablaban y pensaban por nosotros, también decidían por nosotros. Hoy los indígenas tenemos nuestra propia voz”.

Luego Daniel Huircapán, cacique de su comunidad Günün a Küna de Chubut, destacó el apoyo y la participación activa de los pueblos indígenas en la Primera Junta de 1810, y realizó un vasto recorrido sobre la historia argentina en la que se hicieron presentes y fueron impulsores de los proyectos democráticos, manteniendo la resistencia en cada una de sus luchas. Como el resto de los participantes de la mesa destacaron los derechos adquiridos durante el último período luego de la implosión del neoliberalismo en el país.

Eduardo Nieva, cacique de la Comunidad de Amaicha del Valle del pueblo diaguita resaltó la importancia de las nuevas legislaciones en la región, especialmente en Bolivia y Ecuador. “Se ha luchado mucho por la palabra ‘pueblos’, por las tierras, territorios, recursos naturales, y especialmente el derecho de la libre determinación, que es generalmente tomada como un derecho de secesión. Pero no se trata de una propuesta independentista: pasa por cómo ser socios de una forma conjunta, creando políticas públicas respetuosas de la diversidad cultural’’. En ese sentido “el poder judicial que aún tiene una mirada muy clásica y civilista que no se anima a cambiar. Eso nos va a permitir construir una sociedad más justa y equitativa.”

La mesa se continuó con el aporte del etnohistoriador brasilero José Ribamar Bessa Freire quien realizó observaciones respecto a la importancia de las lenguas en el control social y económico de las sociedades. los debates sobre supervivencia de las lenguas implican la preservación de los saberes y la propia supervivencia de los pueblos. El espacio de las lenguas constituye así en la actualidad el “espacio de menos visibilidad de las luchas de las minorías”. Para ilustrar esto citó el caso de Reina Maraz, detenida en Los Hornos por homicidio desde 2010, quien se declaró inocente, pero en quechua, y fue juzgada en una lengua que no comprende. Las políticas de las lenguas no deben estar en los discursos de los Estados sino en sus prácticas administrativas, reforzando el argumento de sus compañeros de panel, que desde diversas perspectivas e historias exhortaron a los gobiernos a continuar ahondando en el trabajo inclusivo y sostenido mano a mano con los pueblos para la profundización de sus derechos y su actividad en la vida política.

Para cerrar el panel, el Viceministro de Educación Superior de Formación Profesional del Estado Plurinacional de Bolivia, Jiovanny Samanamud Ávila, expuso a propósito del concepto de “vivir bien” como forma de recuperación de la memoria y la vida, y experiencia fundamental del tiempo presente. “Entendemos que hay otra manera de vivir la temporalidad moderna, y éste es un debate fuerte que hoy en día se está dando en Bolivia. Cuando buscamos construir una política descolonizadora y comunitaria empezamos a entender que no tenemos una guía a priori que nos permita definir los pasos a seguir. Encontramos que es necesario que cualquier proyecto de liberación pueda asentarse en una base que no exista todavía: apostar a algo que aún no tiene forma.”

Heroínas de la historia y del presente

“Nos han contado una historia en la que han invisibilizado a mujeres guerreras que pusieron el cuerpo en las luchas”, fue el modo en que Marta Dillon, moderadora de la segunda mesa de la jornada, abrió el espacio para la presencia de mujeres con importantes historias de lucha. La escritora y activista señaló “Estamos a un mes de una concentración histórica, #NiUnaMenos, que por primera vez tuvo un reclamo específico masivo de las mujeres. Lo que se habilitó fueron múltiples voces que no estaban jerarquizadas y salieron a la plaza pública, contando sus experiencias y generaron un corrimiento del relato de las víctimas. Las mujeres no somos víctimas, aunque seamos victimizadas.”

Con emoción comenzó su intervención Máxima Apaza, senadora nacional en la Cámara legislativa de Bolivia y mujer indígena aymara formada en las organizaciones sociales. Destacó el rol esencial de las mujeres en los procesos de transformación en Bolivia post-neoliberalismo. «Las mujeres no sentimos temor para movilizarnos y luchar cuando sentimos vulnerados nuestros derechos». Aseguró que el Estado Plurinacional se encuentra en un proyecto de fuerte descolonización y despatriarcalización, lo que implica un proceso de transformación estructural de las formas de poder atravesado por el sentido del “vivir bien” y la eliminación de patrones discriminatorios. Sobre este último punto destacó la relevancia de la Ley Contra la Discriminación, aprobada tras una lucha que tuvo como protagonistas a las mujeres.  “El único pecado era ser mujer indígena y llevar la ropa que estoy llevando. Agradezco a la Pachamama por tener al presidente Evo que nos ha abierto la puerta. Con orgullo formo parte de la cámara legislativa, llevo estas polleras y formo parte de la comunidad aymara.”

Continuando sobre el diálogo de las políticas de género, afirmó que “el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos generan condiciones para el ejercicio de la autonomía del cuerpo de las mujeres subordinadas. Por eso el Estado Plurinacional ha asumido como desafío el delineamiento de medidas integrales y plurisectoriales para elaborar el ejercicio pleno de esos derechos de las mujeres, especialmente en el área rural.” Respecto al debate sobre el aborto, reivindicó la lucha de mujeres que tras reclamos consiguieron la legitimación de su derecho a elección. “Hoy, con una simple denuncia, alcanza para que la mujer pueda tomar la decisión. Queremos que se nos respete, que se nos consulte, que todo sea en un acuerdo mutuo. Los varones también tienen que pensar en el bienestar de nuestros hijos”.

La intervención de la activista jujeña Milagro Sala comenzó recordando la oscura realidad de comienzo de siglo en la Argentina. Recorrió la historia del comienzo de la Organización Barrial Tupac Amaru destacando que fue entonces cuando entró la mujer como sujeto protagonista. “Éramos las mujeres las que teníamos las bombas de estruendo. Y se las pasábamos a los muchachos. Fue así como aceptamos el desafío de ser petisitas, morochitas y flaquitas y nos enfrentamos a la represión”. Explicó que tras el advenimiento de Néstor Kirchner al país las bases de desconfianza en la política, que signaban a los movimientos, se esfumaron para dar paso a la construcción de nuevos espacios plurales, de integración e inclusión. Las mujeres, que eran mayoría por entonces en las discusiones del movimiento, se incorporaron a las cooperativas de construcción creadas por el gobierno, ocupando tareas que hasta entonces eran privativas de los hombres. «Las mujeres somos las que en general llevamos las riendas. Hoy nos gobierna una mujer que nos ha reivindicado»

La última panelista y quien dio cierre a la primera jornada del Foro Nacional y Latinoamericano fue una mujer que es símbolo de la lucha de las mujeres y la resistencia en Argentina: Hebe de Bonafini. Hace ya 38 años que las Madres de Plaza de Mayo se reúnen todos los jueves para recordar a sus hijos e hijas desaparecidos en manos de la última dictadura militar. “Cuando las Madres nos comenzamos a reunir, nos dimos cuenta de que solas nunca llegaríamos a nada. Debíamos conformar un colectivo. Comenzamos a discutir para poder socializar la maternidad. Ser madres de todos, de los 30.000.”. Luego enumeró como las mujeres en luchas por el mundo adoptaron el pañuelo como símbolo de sus colectivos. La memoria, construida en las calles, en las plazas, en las veredas del mundo y de la historia, se multiplicaba en esa madres del mundo luchando contra la injusticia, la infamia y el silencio en muchos países.

“Los pueblos necesitamos calles y plazas para la lucha” afirmó sobre el cierre de esta primera jornada.

El público, que colmaba las instalaciones del Teatro San Martín y seguía las exposiciones en la pantalla gigante instalada en el exterior del predio, aplaudió de pie y entusiasmo la presencia de estas luchadoras incansables.

Jornada 2: Las alternativas para la profundización de la integración y de los procesos nacionales de emancipación ante la avanzada conservadora global

Analizar la coyuntura latinoamericana actual exige pensar sobre los factores que hoy ponen en jaque la sustentabilidad de los proyectos de gobiernos progresistas iniciados con la asunción de Hugo Chávez en 1999. Más allá de los avances en la mayoría de los países de la región -y la generalización de respuestas en resistencia de los vestigios del neoliberalismo- nos encontramos frente a un momento de debilitamiento que debe ser indagado con atención.

Es necesaria la definición de ciudadanía y sujeto político propios del proceso de emancipación si se pretende darle a los mismos perdurabilidad. Con las duras presiones de los mercados financieros sobre las economías y la obstaculización de los avances en materia de desarrollo por sectores de los poderes internos y los medios de comunicación, la representatividad de algunos gobiernos actuales se ve desafiada a redefinirse y relegitimarse. Los dispositivos a través de los cuales lleve a cabo esta renovación y reafirmación de su naturaleza libertadora, serán los que habiliten a que lo que el analista Hugo Moldiz denomina “tercera ola emancipadora”, continúe su caudal.

Los paralelismos que se pueden trazar entre la situación actual de la crisis en los países de la Unión Europea y la de nuestra región conforman un panorama que permite pensar que la salida de las mismas es a través de la socialización del poder popular y la disputa por la construcción de relatos sobre el poder a nivel internacional.

De todo esto se habló en la mesa  “No se puede comprar el viento: Legados y desafíos de América Latina entre dos independencias”, en la segunda jornada  del Foro Nacional y Latinoamericano Nueva Independencia

La mesa, moderada por el politólogo Edgardo Mocca, estuvo compuesta por representantes de diversas regiones: Galo Mora Witt, representante de Ecuador en la UNESCO; John Beverley, Doctor en Literatura estadounidense; Hugo Moldiz, ex ministro del gobierno boliviano y Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores del partido español Podemos.

El discurso de apertura del moderador destacó la relevancia del encuentro de los miembros de procesos políticos transformadores y los intelectuales que son parte de formas más periféricas los mismos. “Tengo la impresión que con estas iniciativas [los foros] están haciendo algo así como una familia político-cultural nueva: latinoamericana pero mundial. Y esa familia nueva nace con el mandato de ser el soporte de una transformación política-cultural que se está produciendo en todo el mundo.”

El estadounidense John Beverly comenzó sus reflexiones definiendo que América es hoy la tierra del futuro de la historia mundial. En ese sentido explicó que ese futuro -que a cada momento es más presente- implica un conflicto entre el Sur y el Norte de la región, pero así también un conflicto al interior de los Estados Unidos. Citando a Huntington, planteó que la perspectiva de la nueva conflictividad ‘Oeste/El Resto’  posiciona a América Latina como una región que deberá definir su futuro en una relación independiente de la hegemonía norteamericana.

“En este foro se pone en cuestión la identidad del concepto de emancipación. ¿Cuál sería la forma de un nuevo latinoamericanismo, dispuesto a desarrollar las posibilidades de construirse como una civilización propia?: este es a mi creer el desafío de los gobiernos la ‘marea rosada’ actuales”. Tras referirse a los actuales gobiernos progresistas constituyentes de la región, sugirió que tal vez se esté alcanzando un límite, y la esperanza debe ser depositada hoy en que se logre superar dicho agotamiento. Concluyendo, estableció que es menester el pensar la posibilidad de un cambio de paradigma ajeno al capitalismo. «La nueva independencia en la sociedad latinoamericana tiene que venir de sectores subalternos y postergados»

Con la lucidez propia de quien fue una parte esencial de la constitución de uno de los movimientos de izquierda más importantes del mundo actual, Podemos, el docente y militante español Juan Carlos Monedero planteó la existencia de conflictividades en torno a la pertenencia al interior de ciertos grupos, utilizando el ejemplo del peronismo, augurando la peligrosidad de las etiquetas en un contexto social y político como el actual, ya que «en los tiempos de crisis es cuando aparecen los monstruos». Más tarde, destacó el rol de los inmigrantes latinoamericanos en España, quienes les enseñaron a la ciudadanía el juntarse para reclamar por sus derechos.

La rentabilidad, producto de la mercantilización absoluta heredada del pensamiento neoliberal; la precarización laboral, que impide el crear estructuras que generen estabilidad en las sociedades y la vida en las ciudades son tres de los mayores obstáculos a la independencia definitiva de las sociedades. Estos tres elementos son dispositivos de producción de miedo, característicos del período neoliberal. En coincidencia con John Beverly, aseveró que la independencia será también imposible en tanto no implique un cambio definitivo y estructural. “Cuando descuelgas un cuadro, cuando le quitas obediencia a los bancos, cuando brindas trabajo, cuando construyes tu propia organización regional, cambias el orden y el pueblo asume la rienda de su propio futuro”

En tercer lugar tomó la palabra Galo Mora Witt, intelectual que se desempeña como secretario privado del Presidente de Ecuador Rafael Correa. Refiriéndose a la región toda pero especialmente al estado de tensión actual en su país, expresó: “Hay muchas razones para encontrarnos en este momento histórico. Cuando se habla de la imposibilidad de crecer, yo creo que toda nuestra acción política ha sido precisamente hacer posible que la precarización no exista más, expulsar a los militares norteamericanos, transformar temas estructurales y hoy, al avanzar en ello, nos vemos sometidos a una vejación y potencial golpe de Estado.” Reivindicó al gobierno constitucional de Ecuador expresando que «En Ecuador vamos a seguir luchando. Requerimos apoyo y multiplicación de las voces».

Tras un discurso teñido por la preocupación por la amenaza al gobierno de Rafael Correa pero esperanzado por la creación de espacios de debate y apoyo interregionales, intervino el analista político Hugo Moldiz Mercado, boliviano, quien mencionó la existencia de relatos sobre los procesos emancipatorios que invisibilizaron a grupos constituyentes claves en dichas liberaciones. “Hoy estamos hablando de una tercera ola emancipadora en América Latina.”, afirmó. Respecto a los desafíos pendientes, reconoció que los procesos políticos actuales se encuentran en un proceso de desaceleración e incertidumbre, aunque se aguardan con optimismo las transformaciones del futuro para los actuales gobiernos latinoamericanos.  “Se han incorporado nuevas democracias, pero cada cuatro o cinco años nuestros gobiernos deben buscar relegitimarse por la vía de la democracia representativa. Esto desgasta, y hace que a veces se tomen decisiones importantes para relegitimar el mandato, pero son contraproducentes para encauzar un camino estratégico”. Hacia el final de su disertación, proclamó “No hay independencia ni emancipación sin construcción del sujeto, que se va a desarrollar en contradicción con ciertos nacionalismos y el pensamiento marxista-indio. Nos falta mucho por recorrer en relación a los procesos de integración regional”

Para cerrar la mesa, en un tono sarcástico y amistoso, algunos miembros de la mesa propusieron hacer las pases con la Argentina respecto a algunos hechos. Para saldar las cuentas pendientes entre su país, Ecuador y el anfitrión, Galo Mora Witt se hizo cargo de una suerte de venganza: “En 1997, ustedes nos mandaron a Domingo Cavallo. En venganza, nosotros les enviamos a Jaime Durán Barba”. Para no ser menos, trayendo a cuenta algo similiar entre Argentina y España, Juan Carlos Monedero se sumó a la broma y agregó: “Lo nuestro ha sido mucho peor. Los argentinos nacionalizaron YPF y nosotros les mandamos de gira a Julio Iglesias”

La mañana había comenzado con la mesa: “Pensar la Argentina desde las regiones: Nación, federalismo e interior. Las provincias y las ciudades. Historia, identidades y modelos de desarrollo” que a pesar de su título tuvo un carácter mucho más latinoamericano.

Como afirmó en una entrevista exclusiva con NodalCultura el uruguayo Luis Vignolo que participó del panel, “No tenemos la más elementales representaciones de las regiones trans fronterizas, binacionales y trinacionales preexistentes a la balcanización y existentes aún hoy. Desde este particular punto de vista, el descubrimiento de América todavía no comenzó”.

En el mismo sentido el moderador del encuentro había afirmado: “Las regiones son preexistentes a las naciones”.

Cerrando esa primer mesa, el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Córdoba (Argentina), dueño de un rigor intelectual y un sentido muy ácido del humor, había recorrido parte de la vida intelectual de la región centro de su país revisando las historias de quienes permitieron pensar desde “lo escandaloso” artístico, intelectual y político, las formas de la emancipación en la historia. De lo particular a lo general.

Ya entrada la noche y luego de un agudo diálogo personal y político entre Ricardo Forster (Argentina) y Juan Carlos Monedero (España), tuvo lugar la mesa “De la Revolución de Mayo al Congreso de los Pueblos Libres y la Declaración de la Independencia. Del Centenario oligárquico al Bicentenario nacional y popular”, de la que participaron dirigentes sindicales, militantes e intelectuales argentinos.

Jornada 3: La política como espacio de circulación de múltiples  representaciones, formas del arte y el pensamiento. Políticas y transformación

La mañana de la última jornada del Forono Nacional y Latinoamericano propuso a la gran cantidad de público congregado en el Teatro San Martín de la ciudad de Tucumán una mesa de mujeres cineastas latinoamericanas. La chilena Catalina de los Ángeles Alarcón Reyes, la ecuatoriana Tania Hermida y la argentina Daniela Seggiaro, con la moderación de la psicóloga cubana María de los Ángeles Tovar Pineda, dialogaron a propósito de “Cultura y género: Representaciones de la mujer”. En ese panel se ausentó por razones de salud a último momento la realizadora brasilera Lucía Murat, quien envío por escrito su ponencia que puede leerse acá.

Catalina Alarcón, productora general de MAFI.TV (Mapa fílmico de un país) un proyecto colectivo de microdocumentales con el que busca contribuir a la memoria audiovisual de Chile, proyectó cinco videos, realizados con el método característico de mafi.tv, de registro documental de observación, que la ayudaron a plantear las grandes problemáticas que atraviesan las mujeres en la actualidad: la violencia de género, la falta de equidad económica y laboral, y la falta de respeto. Según afirmó en relación con el trabajo documental que realizan “El documental se articula como un arma que retrata situaciones que la sociedad no quiere ver. Retratar para develar. Develar para reivindicar.”

Hermida, realizadora de los largometrajes “Qué tan lejos” (2006) y “En el nombre de la hija” (2011), en la cual reflexiona sobre el sentido de un nombre, de su valor en tanto elemento significante, retomo en parte esa idea para referirse al lenguaje en general en el orden de la historia y la política: “Hay que dar la batalla por las palabras y los nombres; la palabra es poder”.

El momento de mayor aplausos de la mañana del 8 de julio fue cuando Hermida, en una actitud que permitió ver de que modo siempre pueden funcionar los mecanismos de pautas de género que orden incluso estos encuentros, leyó los nombres de los paneles y el nombre de pila de los panelistas incluidos. Las mujeres, solo tenían lugar en las mesas específicamente relacionadas con sus luchas y su identificación de género. En el resto de los paneles, participaron hombres. “Desde el primer día, Milagro Sala, Máxima Apaza y Hebe de Bonafini mostraron que las mujeres no hablamos solo de mujeres o de género, sino, sobre todo, de luchas, de política y de quién tiene el poder para transformar la vida”, concluyó.

Daniela Seggiaro, realizadora salteña, manifestó la necesidad de pensar en “otro tipo de mujer que ya no sea la princesa de los melodramas, sino una mujer popular, una mujer como las que venimos escuchando en estos foros”. “Si encontramos ese nuevo género, que nada tiene que ver con la princesa, vamos a encontrar quizá una nueva manera de narrarnos como pueblo latinoamericano”, aventuró como posible forma de búsqueda de una estética regional.

La tarde de la tercera jornada y última jornada del Foro comenzó con un diálogo abierto entre el periodista Victor Hugo Morales, la cantante venezolana Cecilia Todd y el pianista argentino Miguel Angel Estrella. Los presentes en el diálogo recordaron con cariño a Mercedes Sosa, nacida un 9 de julio en Tucumán.

Durante la conversación, los participantes expusieron sus experiencias y reflexiones en torno a la importancia de la cultura como proceso emancipador de los pueblos. Miguel Angel Estrella se refirió a su trabajo en la ONG que fundó, Música por la Esperanza, destacando que Eva Perón fue una gran inspiración. Agregó también que “Música por la esperanza surgió en un momento límite, en el que me podían matar en cualquier momento”: el proyecto comenzó a fines de la última dictadura militar, durante la cual fue víctima de un secuestro de tres años. También, al referirse a la integración latinoamericana aseguró que «La voz de los sin voz”, programa cultural de la Unasur que él encabeza, nació en los valles calchaquíes.

Al abordar el tema de la batalla cultural en la región, Victor Hugo Morales reconoció que se están dando avances, pero también planteó dudas, basadas en el irrefutable poder de los medios de comunicación en todos los países. “La izquierda y la derecha se diferencian enormemente en las posibilidades del discurso. La izquierda tiene belleza y habla de un lugar más justo. La derecha sólo puede generar discursos que rechazan y odian al mundo por fuera del neoliberalismo.”

Cecilia Todd, que fue muy cercana del proceso revolucionario chavista en Venezuela, estableció que “la cultura y el proceso revolucionario no pueden estar separados. Fue un decreto desde el comienzo y se hizo realidad. La idea fue siempre sacar la cultura a la calle. Teníamos el concepto de que la cultura era simplemente para un grupo pequeño y solamente el hecho de que la gente pueda acceder le permitió darse cuenta de que la música, el teatro, también los representan. La participación de la gente habilitó su actividad en la transformación. Y la gente va a todo.”

Adviertió que el mercado sigue embistiendo simbólicamente los valores tradicionales e imponiendo productos que atentan contra la búsqueda de una sociedad más igualitaria. En Venezuela. “La música pasó de ser un arte a un negocio muy rentable y se utiliza para lavar el cerebro de la gente”

Acerca del reggaeton, opinó que “Es tremendo. Tenemos que tomar una postura en defensa de la mujer. Es una humillación. Es perverso. Es una de las armas más directas que hay y ha desplazado a la música tradicional totalmente.”

La segunda mesa de la tarde, “Política cultural o politización de la cultura”,  fue inaugurada por el sociólogo Luis Alberto Quevedo. La primera interventora, la música y ex-ministra de cultura peruana Susana Baca afirmó que se debe definir una noción de la cultura por fuera de las ideas mercantilistas, basada en la promoción de valores y ampliación de sensibilidades. “Soy una mujer negra que vive en un país y continente racistas, con muchas culturas menospreciadas. Creo que nos hemos olvidado de cuidarnos los unos a los otros. Entonces debemos luchar para que el Estado cumpla con las condiciones de convivencia intercultural necesarias. Sin solidaridad y sin derechos humanos seremos víctimas de la injusticia, violencia y mentira.”, declaró. También hizo una fuerte crítica al consumo y la explotación de los recursos naturales, propios del sistema de producción al que aún se encuentra sometida nuestra región: “Cuidemos nuestra casa común: nuestro frágil planeta.”

Al hablar de las prioridades de las políticas culturales, dijo: “Erradicar la pobreza y hacer posible el bien vivir de todos y para todos. Me siento comprometida con un mundo donde cada uno se sienta responsable de sus talentos y quiera producir trabajo en equipo. Un mundo donde se pueda trabajar con condiciones dignas. Estamos promoviendo una cultura de la usurpación y la piratería, porque producimos cultura de forma poca y cara.” Para finalizar, dijo que se asegura que la cultura es un derecho humano, pero del dicho al hecho hay un trecho que debe ser garantizado por una revalorización de la cultura despojada de los intereses mercantilistas. Luego, regaló al público un fragmento de una canción cantada a capella.

En segundo lugar tomó la palabra Ismael “Manelo” Quevedo, coordinador del ALBA Cultural, quien manifestó la necesidad de niveles de democratización a los temas que tienen que ver con las políticas culturales. «Necesitamos ciudadanos cultos para poder alcanzar los niveles de desarrollo que necesitan nuestras sociedades. Es muy difícil sin cultura poder plantearse las metas que los pueblos tienen por adelante y ser eficaces en la lucha por alcanzarlas.”. Al señalar las dificultades de este objetivo, observó: “Toda resistencia implica un combate. Sin embargo, no podemos permanecer en la resistencia porque en última instancia estamos legitimando una subalternidad. Tenemos que pasar a una ofensiva, a construir una nueva forma de hegemonía. Mucho más justa, mucho más democrática”. Destacó la importancia de la cultura en los procesos emancipatorios que se han emprendido en los últimos años.

Martín Bonavetti, director ejecutivo de la Televisión Pública, sostuvo que en para salir de las formas capitalistas de concebir a la cultura se debe dejar de pensar al hombre y al arte como mercancías e incorporar una dimensión humana distinta. Después, reflexionó sobre el rol de la televisión pública en este sentido: “Existen elementos que permiten restituir las cosas del mercado a los ciudadanos. Y esos elementos son la política y la cultura, entendidos como un proceso de emancipación. Si nosotros hacemos de la política y la cultura un elemento de liberación y conquistas de derechos, inauguramos un proceso de construcción de identidad nuevo, alejándonos del mercado”

Javier Grosman, funcionario del gobierno argentino que dio vida a Tecnópolis,  se refirió a las disputas actuales sobre políticas culturales, haciendo alusión en particular al caso argentino.  Habló de la relevancia de la inversión en cultura como deber fundamental del Estado, respondiendo a las voces que se oponen al gasto público dirigido al arte. “El fin del arte es generar conciencias críticas, y estos tipos nos tiran con productos cuyo contenido sólo sirve para generar conciencias adaptativas que repiten el modelo hasta la última instancia. Eso es lo que les duele de los procesos democratizadores de los últimos años” dijo, mencionando eventos como las celebraciones por el Bicentenario y la creación de Tecnópolis. “El disfrute y el ocio para ellos tiene que ser pago y no por el Estado, lo tienen que pagar las empresas privadas para tener más lucro. El ocio para ellos debe ser lucrativo.”.

En el cierre de la mesa, habló a los productores culturales:  “Los artistas, los creadores, tienen por obligación y derecho revolucionar las conciencias críticas de la gente. Tenemos que defender un modelo conceptual, no partidario, sino al modelo que realmente revolucionó la forma de concebir el espacio público en Argentina.”

La última mesa comenzó con la lectura de un documento que surgió a partir del encuentro en el Foro Nacional y Latinoamericano: un manifiesto en solidaridad con el pueblo y gobierno ecuatorianos, en respuesta a las amenazas a su democracia de las últimas semanas. El mismo puede leerse acá

Ese último diálogo, “La vuelta de la política: Los procesos políticos latinoamericanos y europeos en un mundo dominado por la lógica financiera y el neoliberalismo” presentó a tres de los más interesantes teóricos de la academia argentina. Enrique Dussel, doctor en filosofía argentino que vive en México desde 1975 cuando debió exiliarse, hizo un recorrido por su historia política y personal, que es sin dudas la historia de tres diferentes momentos políticos. Hizo desde esa cuestión personal también una cuestión de sentidos políticos: “Así como Sócrates nunca se fue de Atenas, yo nunca me quise ir de América Latina”, afirmó.

“Voy a tratar de plantear problemas”, anunció, por su parte, Alemán, quien comenzó su exposición con una distinción entre la política y lo político. “La política –definió– es todo eso que surge de los dispositivos del poder del capital. En cambio, llamo político a lo inapropiable de la singularidad del sujeto. ¿Qué es lo inapropiable? Aquello que el discurso del capital no puede capturar”. ”El capitalismo es un poder. La construcción de una lógica articulada y hegemónica, el modo en que una voluntad popular emerge, siempre tiene como punto de partida lo heterogéneo, lo diferente, lo que no es susceptible de ser homogeneizado”, explicó.

A su turno, González manifestó su satisfacción por “estar nuevamente en un teatro, como estuvimos en el Cervantes, viendo este espectáculo inusual del uso de la palabra ante un público inquieto, reflexivo y examinador de todo lo que se dice”.

“En el teatro aparece la fuerte necesidad de hacernos más explícitos”, comentó el director de la Biblioteca Nacional. “Tenemos esa teatralidad –dijo– porque vivimos siempre en los bordes. Y la idea de lo político y lo teatral van absolutamente juntas en los momentos específicos en que lo político trabaja sobre lo incierto, sobre lo ambiguo, y tiene la enorme potencialidad de aquello que se dice sin que sean necesarias las palabras”. Y en la idea de que nuestra herencia está en el futuro, afirmó que está viva la necesidad de contar nuestro Shakespeare de la región, quien sea que escriba esa dramaturgia de nuestros conflictos presentes.

En un discurso encendido, personal, emocionado, pero no por eso menos intenso en lo político, Ricardo Forster comenzó debatiendo sobre una idea de Derrida a propósito de la (in)existencia de la amistad y su relación con la práctica política. En la convicción de que no sería posible compartir una experiencia política como la que constituye un encuentro como el que finalizaba sino no hubiera relaciones personales afectivas o amistosas, en el más profundo e intenso sentido, afirmó que la mesa que los convocaba los unía además en la amistad, y en ese sentido recordó a su amigo y brillante pensador argentino Nicolás Casullo.

Luego manifestó: “Tenemos la certeza de estar viviendo un momento único, desafiante, de reparación, de reconstrucción. Un momento en el que podemos sentir que las palabras, que los conceptos, que las ideas vuelven a tener contenido, vida, alma, carne, que hay un cuerpo de las palabras. Estamos en un lugar en el que las palabras vuelven a asumir un destino”.

En relación con discusiones planteadas en medios dominantes en la provincia, contestó: “Se han dicho muchas estupideces en los últimos días –sostuvo–. Que veníamos a imponer una fecha para una nueva independencia en la Argentina. Pero son los pueblos, la invención creadora de las masas, los que pondrán un nuevo nombre y una nueva fecha para aquella independencia en la que, efectivamente, el país sea libre, justo, soberano, igualitario y democrático”.

“Solo somos posibles como nación –afirmó Forster– porque hubo un 9 de Julio de 1816. Nadie puede borrar lo que las entrañas y la memoria más profunda llevan adentro. Pero solo a los reaccionarios se les puede ocurrir que la historia es una página escrita de una vez y para siempre, intocable, con próceres de mármol”.

“Nosotros vamos a actuar sobre la historia, vamos a construir una y otra vez palabras que reinterpreten nuestro camino por la historia. Eso es político, eso tiene que ver con la emancipación”, concluyó el secretario.