Las caras ocultas de Chile

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“La gente va a entrar y se va a encontrar con la obra de Zaida González y se va a preguntar: ¿qué es esto?”. Patrice Loubon, fotógrafo y curador de exposiciones, anticipa así lo que será la primera gran muestra sobre fotografía chilena en París, que comienza el 12 de febrero en la Casa de América Latina, hasta fines de abril.

Seis fotógrafos  nacidos en los 30, los 50 y los 70 han sido invitados para dar una visión de este arte que en Chile ha tenido un desarrollo muy particular: “la fotografía chilena tiene un carácter único que tiene que ver con su historia”, explica Loubon. “La creación de la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI) durante la dictadura no tiene paralelo ni en América Latina ni en Francia, que tantos fotógrafos se unieran de esta manera. Y luego existe un hilo entre las generaciones. Hay una gran cohesión entre ellos, aunque a veces se aplique el dicho ‘pueblo chico infierno grande’, hay una suerte de continuación, como una posta que se pasan que tiene que ver con la historia reciente.” insiste.

El trabajo de Zaida González, como explica Loubon es el que abre la muestra. Ella es la más joven del grupo, la única de su generación, y su trabajo podría compararse al del estadounidense David LaChapelle: puestas en escenas kitsch que ella acentúa con retoques hechos en acuarela y en las que trata temas sensibles de la sociedad chilena como el aborto, el machismo, la homosexualidad o la religión.  Después de ver sus instantáneas, los visitantes se encontrarán con las obras de Leonora Vicuña, una de las fundadoras de la AFI que ha dedicado los últimos 20 años de su vida a retratar el mundo mapuche.

La tercera sala, más pequeña, estará ocupada por la obra de los hermanos Alejandro y Alvaro Hoppe, con sus fotografías sobre los años de dictadura: “recién aquí la gente se va a encontrar con algo que conoce un poco mejor, el trabajo documental de los años de gobierno militar. A ellos no les he dado mucho espacio, en total tendrán 18 fotos entre los dos. Y es que he querido reservar una sala más grande para Claudio Pérez porque es un fotógrafo que no ha dejado de producir desde el golpe. Fue uno de los primeros en hacer registro del régimen militar, tiene fotos emblemáticas, pero además su última colección está dedicada a la dictadura también”, dice Loubon.

Pérez partió a buscar las familias de los desaparecidos y recolectó mil 300 fotos que fueron impresas en azulejos que fueron dispuestos bajo el puente Bulnes. Las fotos se destruyeron, tuvieron una segunda desaparición, y de eso trata Necrosis su última propuesta que podrá verse en París.

Por último se expone la obra de Luis Navarro, dedicado a seguir a los gitanos chilenos. “Espero que haya una segunda parte para  mostrar una nueva plataforma de fotógrafos chilenos  sobre todo con gente más joven”, dice Loubon.

La exposición parisina, organizada por la Embajada de Chile, se titula Caras ocultas, la fotografía chilena de 1980 al 2015, porque según el curador, nuestro país es conocido en Francia sobre todo por las fotografías de sus paisajes: “hay muchos profesionales que dan una imagen de Chile muy convencional, un bonito país con una riqueza natural increíble. Por eso buscamos desvelar una cara que es menos conocida, pero que forma parte de la realidad también” analiza Loubon.  Y agrega que “la muestra está construida sobre generaciones distintas pero que están unidas por un hilo invisible. Zaida, por ejemplo, trabaja sobre la marginalidad, las tribus urbanas, como los travestis o sobre la muerte. Creo que hay un hilo entre ella y Paz Errázuriz, una de las fotógrafas chilenas con más proyección internacional y que por cuestión de agenda no pudo participar en esta exposición. Mientras que entre Paz y Pedro Lemebel, hubo una complicidad muy grande también. Quizás es una transmisión, pero inconsciente” concluye Loubon.

Francia tuvo en el 2013 un contacto en grande con la fotografía chilena a través de la retrospectiva dedicada al anacoreta fotógrafo Sergio Larraín, organizada en la ciudad gala de Arles y la prestigiosa agencia francesa Magnum, detentora de sus derechos: “Larraín es un personaje un poco aparte de la fotografía chilena actual, tampoco estuvo presente en los años de dictadura y si estaba, no se preocupaba de este tema. No tuvo contacto con estas dos generaciones presentes en la exposición” explica el curador, quien cree que “hay otro artista más importante y del que se habla menos. Alfredo Jaar, tiene una obra más complicada y conceptual. De alguna manera él está más presente en el trabajo de estos fotógrafos porque es muy político, y todos ellos estaban muy politizados, han sido muy combatientes”.

Publicado en La Tercera
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