María Urruzola: «Sigue habiendo silencio sobre cosas que pasaron en Uruguay durante la dictadura»

1.094

María Urruzola nació en 1954 y tiene doble nacionalidad: es uruguaya y española. Fue refugiada política durante diez años en Francia, donde comenzó su carrera en la agencia de noticias AFP. Regresó a Uruguay en 1985 y trabajó para el semanario Brecha, donde se especializó en periodismo de investigación y político. También hizo periodismo digital en el portal Montevideo.com y en la revista Antílope de Chile, y fue docente de la Escuela de Cine (ECU) de Cinemateca. Más tarde ocupó el cargo de Directora de Información y Comunicación del Ministerio de Desarrollo Social y luego el de Directora de Información y Comunicación de la Intendencia de Montevideo.

Su primer libro, “El huevo de la serpiente”, es una investigación periodística novelada y fue llevada al cine bajo el título “En la puta vida”. También escribió un artículo en 1988, “Solo una mujer”, que se convirtió en película como “La historia casi verdadera de Pepita la Pistolera”.

“De Pamplona a Montevideo en la posguerra, de Montevideo a París durante las dictaduras latinoamericanas, de París a Montevideo gracias a la democracia; Socorro, Charo y Lola son tres mujeres que tratarán de sobrellevar la vida que les tocó vivir, asumiendo países, culturas, amores y odios. El Silencio es una atrapante historia de familia, atravesada por las vicisitudes que cada generación se vio obligada a enfrentar”, todo esto y más se presenta en “El Silencio”, la primera novela escrita por María Urruzola.

En “El Silencio” relatás una historia que se desarrolla entre Uruguay, Francia y España. ¿Te basaste en tus años como refugiada política?

No exactamente… El libro reconstruye pedazos que tienen que ver con el exilio, sí, pero también tienen que ver con cosas que me precedieron, que yo no viví, como el franquismo o la guerra civil española. Algunas cosas las pude sacar de mis propias vivencias, pero otras las tuve que reconstruir. También usé hechos que pasaron en mi familia.

Lo que uno escribe siempre tiene bastantes elementos de cómo uno vive la vida en general, tiene la mirada propia, pero no son vivencias exactas. Son re-construcciones.

 Además de los recuerdos familiares, ¿cómo fue la investigación previa?

La investigación fue histórica, porque yo no estuve ni durante la guerra civil ni en la España de Franco. Las nuevas tecnologías fueron las que me permitieron investigar qué era lo que pasaba, qué fue lo que pasó en España en el año 1936, puntualmente.

Yo tenía retazos de cosas que sabía que habían pasado en mi familia, pero no sabía que esa historia era una más de las miles que les pasaron a las mujeres. Eso fue lo que descubrí con la investigación.

Por suerte las nuevas tecnologías me permitieron investigar a la distancia, porque nunca hubiese tenido plata para pagarme viajes a España. Tampoco hubiera tenido fuentes, como decimos los periodistas, personas que me pudiesen decir o permitir el acceso a los archivos. Ahora está casi todo, no todo, pero casi todo en Internet. Y, como yo sabía exactamente lo que estaba buscando, me fue más fácil.

Antes de investigar tenía fragmentos de lo que había pasado en mi familia española. Prácticamente conozco la historia desde siempre, pero no sabía los detalles, no entendía los motivos, no sabía el porqué. Sí sabía qué era lo que había pasado, pero necesitaba más información. Así que lo investigué a través del Dios Google, como digo yo.

Con el título “El Silencio”, ¿te referís a los secretos familiares o a lo que oculta la historia?

Me refiero a un conjunto… El silencio cubre una cantidad de cosas. Sigue habiendo silencio sobre cosas que pasaron acá en Uruguay durante la dictadura. Sigue habiendo silencio sobre cosas que pasaron en España durante la guerra civil, como este tema de los niños robados durante el franquismo: los especialistas dicen que este fenómeno alcanza hasta 300.000 niños que pudieron haber sido robados. Sigue habiendo silencio sobre eso.

Pero también sigue habiendo silencio sobre lo que pasó acá en la dictadura, y sigue habiendo silencio sobre las víctimas de la tortura, y no hace mucho se presentó un caso de mujeres que llevaron a la justicia su condición de haber sido tratadas como esclavas sexuales, acá en Uruguay, durante la dictadura. Es una cosa que nunca se habló, que recién ahora, 30 años después, esas víctimas pudieron poner en palabras. Si habrá silencio.

Así que este libro atraviesa todos esos silencios, desde los que nombré hasta los que todavía hoy seguimos viviendo.

Tu madre sufrió eso en la guerra civil española.

A mi madre le pasó eso en la guerra civil, exactamente. Y eso, que yo pensaba que era algo que solo había pasado en mi familia, después descubrí que le había pasado a toda España. Esa cifra que te digo, 300.000 niños robados… Es impactante. Y todavía no se sabe cuál es la cifra real, porque hay una cantidad de causas judiciales abiertas, hay asociaciones de hijos que buscan a sus padres, asociaciones de padres que buscan a sus hijos… Todo eso está sucediendo hoy, en la España actual. Y es impactante.

Digamos que no perdiste tu cariz periodístico.

En cierto sentido… Yo todavía me siento periodista, y sigo haciendo cosas periodísticas, más allá de que ahora me voy a dedicar a la ficción. La verdad es que cada vez es menos necesario inventar desde la pura imaginación, porque la vida tiene millones de historias que son infinitamente más ricas, más impactantes, más horrorosas, más conmovedoras de lo que uno se puede imaginar a solas con uno mismo. La vida es mucho más grande que la más grande de las imaginaciones.

Entonces, la ficción está en la libertad de los personajes… Cada uno pone detalles, los inventa, escribe conversaciones que vaya a saber uno si en realidad existieron. La ficción es, más bien, asociar como uno quiere situaciones que fueron reales.

Ya escribiste un libro (“El huevo de la serpiente”) y un artículo de prensa (“Solo una mujer”), ambos muy reconocidos y que fueron llevados al cine. ¿Cuál crees que es la principal diferencia entre escribir ficción y hacer periodismo, como en estos dos casos?

Son cosas distintas… “El Silencio” pertenece a otro tipo de historia. Aunque andá a saber, capaz que llega también al cine (risas).

Eso era lo que te iba a preguntar ahora, si creías que iba a llegar al cine.

No tengo ni idea… Me parece que la industria del cine en Uruguay está pasando por un mal momento. Hay poco dinero y esta película requeriría mucho presupuesto. Desgraciadamente estamos en una coyuntura… Hace poco se movilizó todo el mundo de la realización cinematográfica pidiendo que les ajustasen los fondos que tenían, porque estaban congelados. No me parece que estemos en un buen momento.

Capaz que en el futuro.

Capaz que en el futuro, es cierto.

Publicado por La Red 21
También podría gustarte