El cine en libros

Foto: Daniel Cholakian

Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura

Una de las actividades que sin ser masivas son un pequeño mojones en el Festival de cine de Mar del Plata es la presentación de libros.

Este viernes se realizó una presentación auspiciosa, dos interesantes textos críticos y académicos sobre cine latinoamericano. Ambos textos se permiten trabajar en diálogo cinematografías de distintos países, tomando momentos diferentes pero centrales en la historia audiovisual de los mismos. Se trata de La alegoría del viajero inmóvil: utopía y neoliberalismo en el cine latinoamericano de la académica argentina Carla Grossman-Smith  y Más allá de las lágrimas. Espacios habitables en el cine clásico de México y Argentina, del reconocido crítico y ensayista peruano Isaac “Chacho” León Frías.

No es común que autores piensen el cine latinoamericano como corpus en obras completas. Se suelen encontrar libros escritos como sumas de capítulos, que son en general monografías sobre películas y directores que no se integran en un plan editorial integral y bajo una mirada unificadora. Estas obras provienen desde la voluntad de pensar problemas concretos y son fruto de largas investigaciones.

El viaje como imposibilidad

En el libro de Grossman-Smith, a partir de los teóricos decoloniales, se propone un trabajo que permita leer las dinámicas socio históricas del período entre milenios a partir del cine. La idea del viaje es parte de las narrativas centrales de la modernidad, desde Utopía de Tomás Moro en adelante, y en ella –aseguró la autora- siempre estuvo en juego la doble cara de la teoría del buen salvaje.

“En la narrativa de los viajes siempre habla el sujeto central –en este caso el europeo- que viaja, descubre el lugar deseado y regresa. América Latina ya no tiene lugares inexplorados a donde ir”, explica Grossman-Smith. Así el viaje se convierte, en el contexto de cambio de siglo y auge del neoliberalismo, en aquello que no se puede hacer.

En La alegoría del viajero inmóvil trabajó tres películas de tres países diferentes Mala época (Argentina), La vida es silbar (Cuba) y Amores Perros (México). La imposibilidad del viaje ocurre a partir de las tensiones existentes en el momento de producción de las películas, en esos países. La tensión entre el adentro y el afuera, entre la identidad y el deseo de su borramiento, entre la vida y la muerte, especialmente en su enfoque de la situación mexicana y el relato bíblico de Caín y Abel.

Las películas dialogan entre sí, pero también con otras textualidades y con otras maneras de pensar categorías. En este sentido la autora discute la noción de Nuevo Cine Argentino y con ello categorías similares pensadas en otros espacios de la región.

¿Qué es el cine clásico?

Isaac León Frías / Foto: Daniel Cholakian

Isaac León Frías es los más destacados críticos de cine latinoamericano. Conocedor en persona de los procesos del nuevo cine en los años ’60, desde entonces León Frías mantiene un compromiso invariable con las películas producidas en nuestros países. De modo muy merecido, a fines de 2017 recibió el Premio Fénix por su labor crítica.

Según sus propias palabras, Más allá de las lágrimas comienza con una pregunta que no ha respondido ¿por qué el cine latinoamericano del período entre los años ’30 y ’60 del siglo pasado se llama clásico?

En su libro, de cerca de 600 páginas se propone leer los encuentros de las cinematografías a través de sus películas, pero también pensando los procesos políticos de cada país, los marcos regulatorios de la actividad, los intercambios de actores y realizadores, las influencias regionales e internacionales y los cruces de géneros en ambos países.

Luego de un período en el cual había un desdén por ese “viejo cine” –especialmente con el período de canonización de algunas obras del Nuevo cine latinoamericano- para León Frías era necesario hacer una revisión histórica del viejo cine latinoamericano. En aquellos años políticamente convulsionados la urgencia y la inmediatez hizo caer los estudios históricos en beneficio de los debates políticos y la producción que surgía de los mismos.

Para León Frías, el concepto tradicional de cine clásico, enunciada por el teórico David Bordwell, sirve para pensar este período en las tres principales cinematografías del continente de aquel período, Argentina, Brasil y México. Sin embargo la región tiene particularidades a ser atendidas y en ese sentido cree que el cine latinoamericano se debe un estudio exhaustivo.

El libro trae además un detalle prolijo y respetuoso de las fuentes que permiten conocer más de la historia del cine de la región. Frías León anuncia en el prólogo reconocer sus límites, ya que afirma que cuenta con la desventaja de no ser argentino ni mexicano. Lima fue, sin embargo, una capital privilegiada para el cine de la región. Por eso él ha tenido posibilidad de ver cine de ambos países con equidistancia.

Lo cierto es que lejos de estar limitado, “Chacho” como es conocido en todos los festivales de la región, cuenta con un espíritu incansable de investigación, una sistematicidad innegable y un conocimiento de la historia del cine que pocos autores tienen y una pluma amena. Es por eso que esas limitaciones que afirma tener, son ventaja ante cualquier otro investigador y un don para el lector ávido.

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