Argentina: Patricio Contreras dice Nicanor Parra

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Patricio Contreras exalta la figura de Nicanor Parra, «el chamán» de los chilenos

Contreras es acompañado en escena por Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño y Camilo Polotto y la pieza tiene asistencia de dirección de Alberto Antonio Romero, producción de Mónica Paixao, selección de textos del mismo Contreras y espacio y luz de Tantanian.

«Si bien interpreté ‘Cenizas’, que estrené en 2012, era una obra de teatro para un solo actor; en cambio ésta se acerca más a la idea del unipersonal, a pesar de que tiene la unidad del autor de los poemas, lindante con el recital de poesía», confió Contreras en diálogo con Télam.

Para el actor, que compartió no pocas sobremesas con el mayor de los Parra, «hay una puesta en escena en la que Tantanian es un director con una intuición extraordinaria, un profundo sentido de la teatralidad y una verdadera inteligencia para fundir los contenidos poéticos en el espacio».

«De todos modos, estar solo arriba del escenario es arduo, porque uno no está tan seguro de mantener la atención de la gente, capturar su atención por más de 50 o 60 minutos, ya que no tenés la posibilidad de dialogar, de jugar; estás con vos y el público, que es muy extraño», manifestó.

Según Contreras, el público «actúa como una sola persona, a veces ‘está pintado’ y lo odiamos, a veces viene tosedor y también lo odiamos, pero en definitiva -sostuvo- lo que nos da la verdad es el final, cuando aparece el aplauso a veces insospechado; cuando se tiene la idea de no haber creado la comunión y de repente sí se revela en ese gratificantes aplausos».

Contreras y Tantanian reeditan su vínculo escénico -fueron protagonista y director en «Blackbird», de David Harrower, «Cenizas», de Neil Labute-, ahora con música en vivo de Diego Penelas, quien abordó la poesía de Nicanor Parra desde el canto, la melodía y la armonía, con el doble desafío de acercarla al universo musical de Contreras.

«Mi vínculo con Parra viene de un libro de sus poesías, ‘Obra gruesa’, que me regalaron en Chile en 1971, cuando yo estaba haciendo ‘Hablemos a calzón quitado’, del argentino Guillermo Gentile; para mí es un libro sagrado desde que lo tuve en mis manos», enfatizó.

El actor ya conocía al poeta por su obra «y mi cercanía con Nicanor se debe a que yo era joven cuando él irrumpió con la ‘antipoesía’, que es lo más joven que acontecía en ese momento en la poesía hispanoamericana, por lo menos», evocó.

Los puntos a favor eran su humor, su lenguaje llano y coloquial, el haberle quitado el almidón y la pompa a la poesía, y todo eso, de un poeta que había formado parte recientemente del movimiento «beatnik» en Los Angeles, para un muchacho de 17 o 18 años, resultó una revelación.

«Así como en Chile la revelación del tango me llegó por el furor de Argentino Ledesma en los años 60, mucho antes que Gardel, aunque después el tango me enseñó otros gardeles -expresó-, mi entrada a la poesía fue por Nicanor, más allá de que por supuesto que en el colegio conocí a Pablo Neruda, Amado Nervo o señores aburridos como Garcilaso de la Vega».

Ésa fue su entrada «gozosa» en la poesía, «y mi empuje a participar de un taller literario donde también pretendí ser poeta, como todo chileno que se precie», dijo el intérprete, que en estos días cumple 40 años de residencia argentina.

«De alguna manera estoy celebrando esas cuatro décadas con Nicanor, que es quien me ha tenido atado a mis raíces, ya que se sabe que la lengua es la historia de una comunidad y quien mejor la ha representado, por lo menos en la última centuria, es este hombre, este Nicanor, que es hoy el chamán de nuestra tribu desde hace años, el que conserva el lenguaje, el que preserva la manera de ser de los chilenos», resumió.

Publicado en Télam

Patricio Contreras: «En Nicanor Parra está el lenguaje de Chile»

En diciembre de 2014, Patricio Contreras participó de un homenaje a Nicanor Parra que organizaron la embajada chilena en Buenos Aires y el gobierno de la ciudad, para celebrar los 100 años que el poeta (o antipoeta, como se define él) había cumplido en septiembre con muy buena salud. «Fue la réplica de algo que se había hecho en 2011, en Santiago de Chile. Se llamaba AntiLázaro y era una puesta itinerante. Viajábamos en un colectivo al que iban subiendo y bajando distintos actores argentinos y chilenos en una ruta que unía la embajada con el cementerio de la Chacarita. Allí nos esperaba una tumba abierta desde la cual, fiel a su espíritu, hablaban las palabras de Nicanor», recuerda quien dice ser un actor argentino nacido en Chile.

«Nací del otro lado de la Cordillera, pero mi formación actoral la hice aquí. Por estos días se cumplen 40 años de mi llegada a la Argentina para establecerme en este hermoso país», reafirma sobre aquello último.

Como desprendimiento de esa experiencia conmemorativa, desde el 13 de marzo, durante ocho viernes, a las 21, en el Centro Cultural de la Cooperación, el actor está presentando Patricio Contreras dice Nicanor Parra, un espectáculo con textos del poeta chileno, con dirección de Alejandro Tantanian y en el que también está el pianista Diego Penelas, que les puso melodías a los versos de Parra. «Éste es un viejo proyecto, un sueño mío: hacer en teatro la poesía de Nicanor. Es un poeta al que conocí de muy joven, a los 16 o 17 años, cuando asistía a un taller literario en Santiago con la idea de escribir poesía. Nicanor era el poeta que revolucionaba las letras hispanoamericanas con su antipoesía. Fue la manera mía de entrar a la poesía, de una manera amable, contemporánea. Con un poeta joven, rupturista, iconoclasta, que venía con el humor, la socarronería y el lenguaje popular de la calle. Entonces era alguien más cercano a los poetas que a uno había conocido en el colegio», confiesa el actor.

-¿Por ese entonces todavía no pensabas en ser actor?

– Fue una época en la que, al mismo tiempo, estudiaba teatro, asistía a ese taller literario y en la noche me quedaba hasta muy tarde dibujando y pintando. Mi padre oficiaba de mecenas y yo era un inútil, que no hacía nada productivo, pero él confiaba. Mi viejo me mantuvo en eso unos cuatro años, hasta que, a los 22, empecé a trabajar profesionalmente como actor.

-¿Qué te decidió a enfocarte en la actuación?

-Al taller literario iban algunos poetas mayores a escuchar nuestra producción. Una vez fue Hernán Loyola, un biógrafo muy importante de Pablo Neruda, y luego de escucharme se acercó y me dijo: «Dedíquese al teatro». Luego de unos años, cuando ya era un actor conocido por la televisión en Chile, me encontró en la calle y me paró y me dijo: «¿Vio lo que le dije?». Así que mi destino era éste.

-¿Cuál es la diferencia para un actor entre preparar un personaje y un espectáculo con poemas?

-Lo que pasa con Nicanor es que, por su característica como poeta, son diversas las voces que habitan su poesía. Son hablantes distintos, nunca es él. No es el caso de Neruda, donde siempre el que canta en sus poemas es él. Por eso lo de Nicanor está mucho más cercano al teatro. En otros casos a los actores nos gusta leer la poesía o decirla de memoria, entendiendo que es un homenaje a la palabra, a la imagen, al concepto. En el teatro, cuando nos habita un personaje ya estamos jugando con nuestro temperamento, con la emoción. En el caso en particular de este espectáculo hay lectura de poemas, algunos dichos de memoria, otros actuados, porque se prestan para ello en una suerte de cuasi diálogos que propone el poeta. También hay poemas entonados porque está Diego Penelas, que les ha puesto música a cuatro de ellos, y yo me animo a entonarlos.

-¿De joven también te dio por la música?

-Coqueteé un poco con la guitarra, como todo joven, pero me aburrí rápido.

-¿Con el dibujo qué pasó?

-Lo practico cada tanto. Pero es algo que guardo para dedicarle tiempo en años de más calma, que inevitablemente llegarán en el futuro.

-La actuación ganó ampliamente entonces.

-Sí. De hecho en el terreno de teatro, donde dirigí mucho, aunque no me considero un director, sino un actor que dirige, descubrí con sorpresa todo lo que aprendí y sé de puesta en escena, de iluminación… De muchas cosas en esta disciplina. Y menos mal que es así, porque si después de 41 años de hacer teatro no aprendí de todo eso hubiera sido lamentable.

-¿Te gusta dirigir?

-Mucho. Es asombrosa la experiencia de director. Ver la transformación de los actores que, al principio, son como niños, con berrinches, con inseguridades, pánico, emociones, alegrías y, al final, se meten en sus personajes y los interpretan. Ser parte de esa construcción desde el rol de director es lo más cercano a ser un creador. Pero más allá de esa experiencia placentera, yo sigo siendo un actor. Leo un texto y lo que primero pienso es en actuarlo, no en dirigirlo.

-Además de AntiLázaro, frecuentaste anteriormente a Nicanor…

-Sí, lo he leído en varias ocasiones. Siempre el poeta por excelencia de Chile es Neruda, pero cuando me invitan a un acto cultural a leer poemas siempre elijo a Nicanor. Tengo un libro que es la primera antología suya publicada: Obra gruesa, de 1969. Me la regaló un compañero de trabajo de la primera obra que hice en la Argentina, Hablemos a calzón quitado, en 1975. Desde entonces tengo ese libro en mi casa en un lugar privilegiado, como si fuera una Biblia. En ese libro está el lenguaje de Chile, es el vínculo que me mantiene atado a mi país. Se dice que el lenguaje es la historia de una comunidad, la historia de un pueblo, su manera de relacionarse, de pensar, de expresarse. Nicanor seguramente es la voz más autorizada, es el chamán de esa tribu que se llama Chile. Su poesía conserva nuestro lenguaje, nuestras tradiciones, nuestra manera de ser.

-¿Con Neruda no te identificás tanto?

-Sí, también. Es un poeta que leo mucho. Es como Borges, al que leo cada tanto cuando busco alguna idea, alguna reflexión profunda de lo que me acontece a mí, o a mi comunidad. Cuando los terremotos de 2010 que fueron tan trágicos, fui a la poesía, porque ella registra ese tembladeral que es Chile, entonces voy a Neruda. Es un poeta del que me sigue asombrando su monumentalidad. Todo lo transforma en poesía. Alguien capaz de cantarle a un serrucho y hacer algo bellísimo, que te conmueve o emociona.

-¿Entre ellos había enemistad?

-Creo que entre ellos los poetas nunca se llevan bien. Pero se admiran y también se envidian y se combaten. Se dice de Nicanor y Neruda que se llevaban mal, pero hay una larga conferencia que dio Nicanor dedicada a Pablo en la que arranca diciendo que hay dos maneras de refutarlo: o no leyéndolo o leyéndolo con mala leche. Para mí allí esta resumido su homenaje a un poeta de otra estirpe, perteneciente a otro universo poético, pero al que no se puede dejar de admirar.

-Con los jóvenes de hoy, ¿qué pasa con Nicanor?

-No es un poeta muy popular en la Argentina. Se lo conoce más como el hermano de Violeta [Parra]. Pero es muy conocido en el mundo. Creo que hoy los jóvenes entran más fácilmente a la poesía que en mi época y lo hacen a través del rock, un género que ha abrevado mucho de los poetas beatnik, del movimiento hippie, de Allen Ginsberg, de Jacques Prevert. En el rock los jóvenes encuentran que la poesía no sólo existe en el Parnaso, y el «manifiesto» de Nicanor arranca diciendo eso. Ojalá vengan muchos jóvenes a ver este espectáculo.

 Publicado en La Nación

Patricio Contreras dice a Nicanor Parra

Espectáculo de Patricio Contreras, Diego Penelas y Alejandro Tantanian sobre el universo poético de Nicanor Parra con UNA NOMINACION AL ACE (2015) en el rubro de “Mejor Espectáculo de poesía”

                            «Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo (…)», Nicanor Parra

Todos los viernes a las 20 hs. se presenta “Patricio Contreras dice a Nicanor Parra”, espectáculo teatral, poético y musical, interpretado porPatricio Contreras, Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño y Camilo Polotto, con dirección musical de Diego Penelas y dirección general de Alejandro Tantanian, a partir del universo poético del poeta chileno Nicanor Parra. Funciones: todos los viernes a las 20 hs. en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Tel. /Informes: 5077-8000. Entrada $250.- 

“La selección del material me corresponde y consta de dieciocho poemas extraídos del libro ‘Obra Gruesa’ del poeta, editado en el año 1969 y que comprende la casi totalidad de su producción hasta ese momento. Ese texto me ha acompañado desde entonces hasta el día de hoy; es un libro sagrado para mí y que me ha mantenido en contacto con mi tribu de origen. La poesía de Parra está escrita en chileno. Su desenfado, ironía y   humor irreverente fueron una influencia en mi joven espíritu con la misma intensidad que en lo musical, lo eran los Beatles. Eran los años del mayo francés, mi juventud coincidía con el momento en que el mundo y Chile fueron más jóvenes que nunca. Y ahí estaba Nicanor cautivándonos con su cabello de cabellera desordenada y tan rebeldemente joven, que nos venía a decir que la poesía era un artículo de primera necesidad y que el poeta es como todos; un albañil que construye su muro, un constructor de puertas y ventanas. Conocí personalmente a Nicanor Parra a mediados de los ’80 y de allí en más hemos tenido diferentes encuentros a lo largo de la vida, de éste y el otro lado de la cordillera. La última vez que lo vi le conté de mi intención de armar éste espectáculo”, comenta Patricio Contreras.

 

“Siempre son tiempos urgentes. Eso pareciera ser dicho a través de la voz de los poetas. Y muchas veces se usa ese singular: “la voz” para entregarla a ese colectivo que llamamos, sí, los poetas. La voz de Nicanor, entonces, en la voz de Patricio. Nicanor muestra que es poeta y es hombre, Patricio es un actor y es un hombre: ambos desnudan el artificio de su arte y lo vuelven pura intensidad. Nicanor escribe para ser dicho. Patricio dice para ser escuchado. El poeta y la voz, entonces, esta vez son dos y volvemos al plural. El espacio está desnudo y la palabra, la música, la voz, Nicanor y Patricio sabrán llenarlo. Eso ansiamos. Y ya se sabe: sólo se vive con ansias”, comenta Alejandro Tantanian

 

“Conocí la obra de Parra hace unos años y si bien quedé impactado con su poesía, nunca imaginé entonces que su escritura fuera musicalizable. Cuando surgió el proyecto, me sentí tironeado por dos desafíos: por un lado, vincularme a la poesía de Nicanor desde el canto, la melodía, la armonía y por el otro, acercar estas futuras canciones al universo musical de Patricio. Así fue apareciendo la música chilena, el folklore, Violeta, la cumbia, el tango y la habanera, junto con otros ritmos que, sentimos, serían afines a la voz del poeta”, comenta Diego Penelas

 

Ficha Técnica: Intérpretes: Patricio Contreras, Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño y Camilo Polotto; Diseño Gráfico: Nicolás Lodigiani; Fotografías:Ernesto Donegana; Asistencia de Dirección: Alberto Antonio Romero; Realización Escenográfica: Valeria Abuin y Claudia Vega; Producción:Mónica J. Paixao; Selección de Textos: Patricio Contreras; Música Original, Dirección Musical y Piano: Diego Penelas; Espacio, Luz, Musicalización y Dirección: Alejandro Tantanian, Duración: 60 minutos

 

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